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Confirmado: El hombre pone en riesgo la conservación de la biodiversidad en las reservas naturales

Palma tropical Astrocaryum mexicanum. Foto: www.palmpedia.net

Morelia, Michoacán, México, 11 de mayo de 2016, México Ambiental.- Científicos mexicanos analizó el crecimiento desmesurado de una población la palma tropical Astrocaryum mexicanum,  mostrando que las consecuencias ecológicas de las actividades humanas que ocurren alrededor de una reserva natural, afecta la diversidad de especies y el funcionamiento de la selva al interior,   diezmando los esfuerzos de conservación globales para conservar la biodiversidad en reservas naturales.

Un estudio continuo de  40 años sin precedentes a escala global, es la base de este estudio cuyos resultados fueron publicados el 11 de abril en un artículo en la revista “Proceedings of theNationalAcademy of Sciences”, una de las revistas científicas más importantes en el mundo.

Esta investigación de largo plazo realizada por investigadores del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad y el Instituto de Ecología de la UNAM en colaboración con la Universidad de Standford, fue realizada en la Estación de Biología de la Reserva de la Biósfera de los Tuxtlas en el Estado de Veracruz, la selva ubicada más al norte del continente americano.

Dicho estudio es el primero en el mundo que muestra las consecuencias indirectas, que tienen las actividades humanas en las selvas tropicales,  que implican procesos de decaimiento del ecosistema al interior de un área protegida, generando efectos cascada,  que impiden el buen funcionamiento de los ecosistemas y que ponen en peligro la biodiversidad que albergan.

El Maestro en Ciencias Iván Ortiz del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad (IIES) de la UNAM coautor del artículo mencionó que no existe hasta ahora otro estudio que haya evaluado puntualmente los efectos  de perturbaciones antrópicas sobre las poblaciones y comunidades vegetales al interior de áreas naturales protegidas y menos en un horizonte de largo plazo.

El trabajo se visualiza como una prueba de que la salud de las reservas tropicales puede afectarse negativamente por el contacto que mantienen con las áreas perturbadas circundantes y por incremento de las actividades cinegéticas en su interior, comprometiendo los esfuerzos de conservación, explicó.

La Estación de Biología de los Tuxtlas, es un área confinada a un fragmento de selva, rodeada por hábitats intensamente perturbados por actividades humanas. El fragmento de selva remanente es de 640 hectáreas.  La investigación de cuatro décadas, evaluó el comportamiento poblacional de una palma tropical Astrocaryum mexicanum, una palma que llega a vivir 120 años.

La investigación inició en 1975 con los trabajos de ecología de poblaciones  del destacado ecólogo mexicano el  Dr. José Sarukhán Kermez del Instituto de Ecología de la UNAM, quien junto a Daniel Piñero, Rodolfo Dirzo, Miguel Martínez-Ramos y otros importantes ecólogos de nuestro país perfilaron las bases de este trabajo.

El estudio poblacional de la palma, concluyó que la población de la palma se encontraba en equilibrio es decir la cantidad de palmas no debería cambiar a través del tiempo.

Pero cuatro décadas después encontraron que la predicción era errónea y que la población había aumentado exponencialmente en más del 350 %, pasando de mil palmas por hectárea (con una altura de 1 m o más) a cerca de 4,000. Los investigadores encontraron que junto con el exorbitante crecimiento de la población de palmas se había dado una reducción de 40% en la cantidad de especies de árboles y cambios en el funcionamiento del ecosistema  como un todo (por ejemplo, aumentó el carbono almacenado en la vegetación de la  parte baja de la selva 10 m y disminuyó entre los árboles de talla mayor 40 m de altura).

La hipótesis para explicar estos hechos es que el crecimiento exponencial de palmas y los cambios en la diversidad y funcionamiento de la selva eran un signo de los efectos de perturbaciones causadas por las actividades humanas alrededor de la reserva.

Detallaron que al quedar fragmentada y aislada la reserva quedó expuesta en sus bordes a una mayor frecuencia de caída de ramas grandes y árboles completos que cuando caen forman huecos en la bóveda del bosque. Estos huecos permiten la entrada de una mayor cantidad de luz solar al interior de la selva, energía que la palma aprovecha para producir más semillas y crecer más rápido cuando es joven.

Además, con la desaparición de selva en los alrededores de la reserva y la cacería furtiva, los mamíferos grandes de la selva que se alimentaban de las semillas y plantas jóvenes de esta palma han disminuido drásticamente (por ejemplo venados, pecaríes) o desaparecido (por ejemplo, tapires). Sin estos depredadores grandes y con más luz, las palmas han proliferado, monopolizando así recursos de la selva que de otra manera estarían disponibles para diferentes especies del bosque.

Y revelaron además que el crecimiento desmesurado de palmas ha provocado el desplazamiento de otras especies de árboles, empobreciendo en diversidad a la selva, y aumentando el carbono en el sotobosque (plantas menores a 10 m de altura), entre otros aspectos

El Dr. Miguel Martínez, investigador del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad de la UNAM, explicó al respecto que la historia que narra este estudio “… es triste ya que refleja que los esfuerzos por conservar un ecosistema tan valioso como es la selva húmeda de la región de los Tuxtlas no ha podido contrarrestar los efectos de las actividades humanas que han ocurrido en los alrededores de la Estación de Biología”.

Aunque existen muchos esfuerzos de conservación de la biodiversidad y de ecosistemas naturales a través de áreas naturales protegidas, los esfuerzos por conservar fuera de las áreas protegidas son menores y la actividad humana que se lleva a cabo en los alrededores de las reservas pueden afectar los esfuerzos de conservación, dijo.

Hasta ahora no se habían analizado como operan estos efectos y sus posibles consecuencias para la conservación.  Nuestro estudio de largo plazo llama a poner atención a evaluar de manera activa la condición de conservación de las reservas, sobre todo de aquellas inmersas en paisajes modificados por actividades humanas y de tamaño pequeño, concluyó el Dr. Martínez.

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