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Somos un verdadero saco de microbios: investigación de la UAM alerta sobre existencia de 50 mil tipos de bacterias en el Metro de la CdMx

Ciudad de México, México, 19 de agosto de 2020, México Ambiental.- Científicos de la UAM, determinaron que en el Sistema de Transporte Colectivo Metro de la Ciudad de México coexisten al menos, 50 mil tipos de bacterias, potencialmente riesgosas para la salud e los seres humanos. El estudio fue realizado en 2017 por investigadores de la Unidad Cuajimalpa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) –liderados por Mariana Peimbert-, y ahora con los contagios de la Covid-19 por el coronavirus SARS-CoV-2, ha llamado la atención de las autoridades de salud y medios de comunicación.

La doctora Mariana Peimbert Torres, profesora-investigadora del Departamento de Ciencias Naturales de esa sede académica, explicó que, si bien los microorganismos encontrados no han significado un riesgo sanitario grave, en el contexto de la nueva normalidad derivado de la pandemia del SARS-CoV-2, los usuarios deben estar atentos y cumplir con las recomendaciones de las autoridades de Salud de México.

En el contexto de la pandemia del COVID-19, en el Sistema de Transporte Colectivo persisten dos fuentes de contagio: superficies y aerosoles que se emiten al estornudar, hablar, gritar e incluso respirar.

La gente, dijo, suele tocarse la cara –nariz, boca u ojos– por cualquier motivo y una forma frecuente de infección es tocar superficies contaminadas y después el rostro, por lo que la indicación para los pasajeros es evitar este hábito, usar alcohol gel y lavarse las manos una vez que llegan a su destino.

Mariana Peimbert Torres, profesora-investigadora del Departamento de Ciencias Naturales, de la Unidad Cuajimalpa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM)

Contra los aerosoles, “… el cubrebocas ayuda, porque limita la dispersión y la posibilidad de contagiar a otros, en caso de estar enfermo”, pero es muy importante utilizarlo en forma adecuada, porque si se coloca debajo de la nariz o se levanta para rascar la boca o la nariz no funciona, explicó la científica metropolitana.

Sobre las acciones del Metro para prevenir la propagación de la enfermedad, la sanitización de las instalaciones es crucial, aun cuando “… lo es más la conducta de los usuarios”, en cuanto a seguir las recomendaciones sanitarias.

Una posibilidad es disminuir al máximo posible los traslados en las llamadas horas pico, pues si “… todos acudimos a ese medio de transporte al mismo tiempo”, es difícil mantener la sana distancia, por lo que los itinerarios de ingreso a trabajos y escuelas debieran escalonarse.

Otras sugerencias son: aplicar gel antibacterial después de tocar tubos y asientos; lavar constantemente las manos; no ingerir alimentos ni bebidas dentro de las instalaciones ni sentarse en el piso de los andenes y vagones. Los monitoreos han continuado desde 2016, no obstante, con la emergencia se han pausado y se espera continuarlos en cuanto sea posible.

Desde el año 2016, Peimbert Torres y otros especialistas de la UAM y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Con apoyo de estudiantes, monitorearon las 12 líneas de la red del Metro en la gran metrópoli de la Ciudad de México, particularmente 24 de las 195 estaciones, para saber qué variedades de bacterias circulan en las instalaciones.

La intención objetivo de la investigación, entonces, era conocer con qué “… tipo de microorganismos convivimos cuando viajamos en este medio”, porque cada persona “… tiene muchos de ellos en nariz, boca o intestino, lo que quiere decir que somos un saco lleno de microbios”, dijo.

 Y el Metro también

La especialista agregó que “… los seres humanos convivimos y dormimos todos los días con bacterias y les damos las gracias, pues por ellas podemos digerir, por ejemplo, un mole delicioso; sin ellas no podríamos comer muchas cosas y estaríamos indefensos ante gran cantidad de padecimientos, por lo que al vivir con ellos son parte de nosotros”.

La doctora en ciencias por el Instituto de Biotecnología de la UNAM, señaló que el estudio, de reciente publicación, permitió identificar alrededor de 50 mil tipos de microorganismos que habitan de manera normal en gente sana, por lo que no implican un riesgo a la salud humana. Y aclaró: así que “… tratamos de determinar si las condiciones en cada estación y línea son distintas o parecidas; si tienen ventilación; si les da el sol; cuáles son más concurridas, y qué tan distintos son sus ambientes”.

Para este trabajo fueron escogidas 24 de las 195 estaciones con que cuentan las 12 líneas del sistema Metro, incluidas las de mayor afluencia, así como las terminales y varias de las correspondencias catalogadas entre las más conflictivas en las horas pico y, si bien cada punto del muestreo y cada estación son diferentes, en realidad tienen muchas cosas en común, porque es una red muy homogénea y todas las líneas se parecen, aunque tengan ciertas particularidades.

Se encontró que 99 por ciento de las bacterias pertenece a 420 géneros que se observaron en todo el Metro, es decir, sólo uno por ciento es distinto en cada lugar y dentro de cada especie y cepa, “… aun cuando más o menos es lo mismo”.

Al hacer el monitoreo, detalló Peimbert Torres “… no sabíamos si, metafóricamente, encontraríamos un desierto, una selva, un bosque o un arrecife de bacterias” en cada estación, pero “… lo que vimos es que todas son bosques, no igualitos, pero con 420 géneros” en la estructura genética.

Comentó que, en otros países, este sistema de transporte colectivo está muy zonificado y con diferencias entre estaciones y líneas, respecto del tipo de microorganismos, en contraste con el Metro capitalino, donde todo se parece bastante. El principal hallazgo del estudio de la UAM y la UNAM es que las bacterias son comensales y no patógenas, ya que en la relación bacteria-humano no hay perjuicio para alguna de las partes.

La mayoría de las bacterias identificadas vive en la piel y no se encontraron enterobacterias, aquellas que se hospedan en el intestino. En algunos casos son patógenas –salmonela– y ninguna pone en peligro a los usuarios.

Pero aclaró que algunas pueden ocasionar enfermedad en quienes tengan lesiones o hayan pasado por una cirugía u otro problema que represente condición de inmunodepresión. A éstas se les llama patógenas-oportunistas, porque no dañan a individuos sanos, sino a aquellos con algún padecimiento.

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