La ciencia investiga resistencia de ranas y sapos ante la sequía de Llanos de Ojuelos
Ensenada, Baja California, México, 18 de junio de 2026.- Frente a la crisis hídrica, la sequía y el impacto en los ecosistemas, particularmente en la flora y fauna vulnerables, un grupo de ciencia del CICESE y la Universidad de Guadalajara (UdeG) investiga la supervivencia de la fauna en los Llanos de Ojuelos, Jalisco, para documentar la forma en que los sistemas xerorribereños contribuyen a mantener la integridad ecológica de la región frente a la sequía y la intervención humana.
La colaboración científica, es liderada por los doctores Eric Mellink, del Departamento de Biología de la Conservación del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), y Mónica Riojas López, directora del Laboratorio de Ecología de Fauna Silvestre y del Paisaje de la UdeG.
El estudio se denomina “Los sistemas xerorribereños y su contribución para mantener la integridad ecológica en paisajes semiáridos antropizados”, y el objetivo es evaluar la integridad del paisaje y la función de los arroyos secos como conectores vitales para la vida silvestre, aunque la severa sequía registrada en 2023 y primera mitad de 2024 obligó a las y los científicos a ampliar el enfoque hacia la resistencia extrema de los anfibios.
Con observaciones en campo registradas desde 2002 en 46 sitios, hoy se sabe que los anuros (ranas y sapos) lograron sobrevivir a la ausencia total de agua mediante la estivación, un estado de letargo bajo tierra en el que esperan el regreso de las lluvias.

Eric Mellink explicó que, además de este hallazgo, se logró registrar una víbora de cascabel de cola negra (Crotalus molossus) que nadaba en la zona, un comportamiento poco documentado para la especie. Este suceso se reportó en un artículo publicado en Herpetology Notes (2025).
En este contexto, se sabe que la pérdida de hábitat no responde únicamente a factores climáticos, sino a la intervención humana en los cauces. Por ejemplo, se compararon casos críticos en Baja California, como el del Arroyo Santo Domingo, ubicado en San Quintín, donde el acaparamiento de agua de la cuenca afecta a la rana de patas rojas, una especie en peligro de extinción.
El desvío de agua hacia fines agrícolas impide que el vital líquido llegue a las zonas bajas, lo que seca los refugios naturales de los anfibios, precisó el investigador, quien compartió que, entre los resultados del proyecto desarrollado en los Llanos de Ojuelos, el equipo generó una infografía que promueve acciones locales de conservación. Entre las recomendaciones destaca el manejo de ganado para evitar el pisoteo de la vegetación en las orillas de los bordos de agua, lo que protege el refugio de los anfibios y reduce la evaporación.
también destacaron la importancia de las plataformas de ciencia ciudadana, como iNaturalist, para el monitoreo de especies, porque las personas pueden subir fotografías de especies con su fecha y ubicación, lo permite a los científicos detectar áreas donde las poblaciones han dejado de aparecer, si arriban nuevas o regresan algunas otras.
Tras la documentación espacial y temporal de la sequía no prevista en los Llanos de Ojuelos, se retomó el enfoque original del proyecto para analizar la conectividad del paisaje con las especies, cuyos resultados serán dados a conocer en un artículo que actualmente es revisado por una revista científica.

* Con información y fotos de Jazmín Félix / CICESE





