Connect with us

Desarrollo sustentable

Hacia el equilibrio sociedad-naturaleza *

Published

on

Mesa directiva de la Sociedad Científica Mexicana de Ecología

Ciudad de México, México, 20 de febrero de 2021, Nexos/SCME.- Así como en 1995 el Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU publicó evidencias contundentes sobre la alteración que las actividades humanas han provocado en el clima, el informe más reciente de la evaluación mundial de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, 2019) presentó al mundo un panorama desolador del impacto de las actividades humanas sobre la naturaleza. Las dos evaluaciones mundiales concluyeron que el clima se altera y la diversidad biológica disminuye a un ritmo sin precedentes en el registro histórico. Si bien la naturaleza está siempre en constante transformación y en la historia de la vida ha habido muchas alteraciones climáticas, y un número incalculable de especies y hábitats para los seres vivos han evolucionado y se han extinguido, en la actualidad vivimos en una vertiginosa transformación de nuestro entorno. Como parte de la naturaleza, los seres humanos no estamos exentos de los efectos y las consecuencias de los cambios que nosotros mismos hemos generado; hoy también estamos inmersos en la peor crisis socioambiental de la que se tenga noticia. ¿Cómo llegamos a esta situación y dónde perdimos el rumbo?

Breve historia del camino a la crisis socioambiental

Desde la aparición de nuestra especie, Homo sapiens, hace más de 200 000 años, la naturaleza ha estado en constante transformación. La cacería, la pesca y la recolección, que practicaron como medio de vida los grupos humanos del Paleolítico, modificaron el entorno natural. Los cazadores-recolectores se organizaban en grupos nómadas pequeños, que no pasaban de la centena de integrantes, y ahora se piensa que su intensa actividad influyó en la extinción de gran parte de la megafauna del Pleistoceno.1 Posteriormente, el inicio de la agricultura y los niveles crecientes de organización social permitieron el desarrollo humano en comunidades con miles de personas. Se documenta la teoría de que la humanidad inició la alteración climática desde entonces, cuando gran parte de los ecosistemas naturales fue reemplazada por campos agrícolas y ganaderos, y se empleó a una gama creciente de especies animales y vegetales domesticadas. Con el cambio de dieta y la vida sedentaria, hubo un aumento en la fertilidad humana hasta llegar a los millones de personas. Sin embargo, por el hacinamiento en comunidades cada vez más grandes y la convivencia permanente con animales, llegaron también varios problemas de salud humana y surgieron enfermedades y plagas que ejercieron fuertes controles poblacionales en los humanos. Florecieron y desaparecieron civilizaciones, pero el conocimiento científico emprendió una ruta que ha llevado a avances extraordinarios en la medicina y la tecnología.

La tecnología, en particular, empezó a facilitar las labores y la automatización de tareas e impulsó el uso masivo de energía a partir del siglo XVIII. Del fuego al carbón, luego al vapor, y después a los combustibles líquidos, la humanidad fue desarrollando diferentes formas de energía a partir de combustión de biomasa para acelerar su paso, su crecimiento y su movilidad. Además de lo anterior, los avances de la medicina siguieron aumentando las expectativas de vida y multiplicaron el uso de combustibles fósiles para el transporte de alimentos, bienes y servicios, que hoy sustentan hasta miles de millones de personas. Paralelamente, sin percatarse, la creciente e intensa actividad humana ha degradado los recursos naturales, destruido los ecosistemas, contaminado el ambiente. Nuestra especie ahora demanda y degrada masivamente recursos, que son finitos, sin prever las consecuencias. En este pequeño recorrido vemos que, si bien todo empezó hace 200 000 años, ciertamente los últimos 200 años han sido los más devastadores. ¿Qué son 200 años en los 3 500 millones de años que ha existido la vida en el planeta? Un parpadeo, un instante en el que se han generado graves desequilibrios que amenazan el futuro de los ecosistemas y de la humanidad.

El impacto de lo que hacemos regresa a nosotros

Ahora que el cambio de uso de la tierra y el mar, el cambio climático, la sobreexplotación de los organismos, la contaminación y las invasiones de especies derivados de nuestras actividades impulsan como nunca el ritmo del cambio global, resulta ya impostergable cambiar nuestras formas de interactuar con la naturaleza. Un doloroso ejemplo de esta urgencia es la actual crisis sanitaria provocada por el coronavirus SARS-CoV-2. Existe evidencia de que la deforestación, la cacería, el hacinamiento humano y el consumo de fauna silvestre rompieron las relaciones ecológicas que mantenían a este virus en sus hospederos naturales y le abrieron la puerta para infectar al Homo Sapiens. La enorme población actual, la gran movilidad de gente entre regiones y la conducta de acercamiento social que nos caracteriza han originado un aumento exponencial de contagios, generando una pandemia con una enorme y lamentable pérdida de vidas humanas, con graves consecuencias sociales y económicas. Lamentablemente, lejos de tranquilizarnos con la creación de vacunas y tratamientos para contener la pandemia, los expertos vaticinan un largo camino de lucha contra este virus y muchos otros agentes infecciosos hacia el futuro. Mientras no cambien las condiciones que propiciaron esta pandemia, vendrán otras más. Esta situación extraordinaria abre una gran oportunidad para hacer conciencia y modificar nuestros modelos de desarrollo para lograr mayor armonía con la conservación de la naturaleza que nos sustenta. Encontrar soluciones a la crisis socioambiental es un enorme reto; se nos ha hecho evidente que la relación sociedad-naturaleza debe cuidarse, porque nos va la vida en ello. No debemos dejar pasar esta oportunidad, se necesitan grandes esfuerzos transdisciplinarios y una enorme voluntad social para lograr el cambio.

Los ecólogos tienen mucho que aportar

La Sociedad Científica Mexicana de Ecología agradece a nexos la oportunidad de presentar en Crisis Ambiental hallazgos y noticias que mostrarán que la ecología es una disciplina que puede hacer grandes contribuciones hacia la mitigación y reversión de la crisis socioambiental que hoy se manifiesta en muchas formas. Esperamos compartirles aquí muchas historias en las contribuciones que vienen para ilustrar el trabajo que hacemos y el conocimiento que generamos con amor y respeto por la naturaleza de la que dependemos y somos parte.

* Este texto es una colaboración entre nexos y la Sociedad Científica Mexicana de Ecología.

Ilustración de portada: Belén García Monroy

1 Dirzo, R., Young, H.S., Galetti, M., Ceballos, G., Isaac, N.J.B., Collen, B. 2014. “Defaunation in the Anthropocene”, Science 345 (6195): 401-406 DOI: 10.1126/science.1251817