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Exitosa reintroducción de lobo mexicano (Canis lupus baileyi) en Sonora y Chihuahua

Ciudad de México, México, 29 de febrero de 2016, México Ambiental.- En México existen 19 ejemplares de lobo mexicano (Canis lupus baileyi), una subespecie en peligro de extinción, que forman parte de una población que vive en libertad en el norte de México y que responden a una estrategia para reintroducir estos organismos que alguna vez vagaron libremente por llanuras y estepas de nuestro país, confirmó Jesús Lizardo Cruz Romo, asesor del grupo de manejo del Plan de Sobrevivencia de Lobo Mexicano, al explicar que estos individuos viven libres y presentan buen estado de salud.

Como medida de control, cada uno de los 19 ejemplares lleva un collar para ubicarlos en algún paraje de los estados de Sonora y Chihuahua donde fueron reintroducidos.

Vale decir que la Universidad Nacional Autónoma de México, colabora con esta estrategia nacional de reintroducción del lobo mexicano con el trabajo0 de científicos que son expertos en la especie.

A más de cuatro años de su reintroducción en Sonora y Chihuahua, en un esfuerzo conjunto de académicos, autoridades y dueños de ranchos, el lobo mexicano ya se ha adaptado a parajes semidesérticos en estas dos entidades que forman parte de su terreno natural de distribución que en algún momento abarcó del sur de Estados Unidos hasta Oaxaca.

Canis lupus baileyi, como todos los lobos, provoca miedo y pérdidas económicas a dueños de ganado por lo que los humanos los han envenenado o cazado. En México en los últimos cuatro años, se han liberado 21 ejemplares de los cuales se sabe que dos están perdidos o fueron despojados de sus aparatos de localización y los ejemplares restantes formaron dos manadas.

De las dos manadas referidas, una habita en Mesa de Lobos, Chihuahua y está constituida por dos parejas alfa, cinco ejemplares nacidos en 2014 y seis cachorros de 2015. La otra está en el rancho Avena, Sonora y tiene dos parejas alfa y cuatro cachorros.

La alimentación de los ejemplares en control es complementada con cerdos, sin embargo, ellos prefieren venados de cola blanca, ardillas y zorrillos. Aunque comen ganado, no significa que arremetan contra vacas o corderos, más bien observan una conducta carroñera, dijo el especialista al comentar que de 2011 a 2014 se documentaron nueve ataques de lobos a ganado en Sonora y Chihuahua, por lo que se pagaron 40 mil pesos de compensación. En el mismo periodo se registraron muertes lobunas por envenenamiento, arma de fuego y causas desconocidas.

Para mantener este programa de protección en activo se requiere apoyo federal, áreas naturales protegidas, monitoreo en vida silvestre y atender casos de mortalidad, planteó Cruz Romo.

El investigador de la UNAM impartió el viernes la conferencia El lobo mexicano: retos y expectativas de su recuperación Centro de Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico (CCADET) de la UNAM donde explicó que en 1998 el gobierno estadounidense inició los trabajos para rescatar a este animal. México se unió a esta empresa en 2011, año en que comenzó el programa en el que colaboran la UNAM, la Universidad Autónoma de Querétaro y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, entre otras instituciones.

En los años 50 los ganaderos estadounidenses pidieron a las autoridades hacerse cargo de estos carnívoros por ser responsables de pérdidas económicas y portadores de rabia. Con apoyo de la Organización Panamericana de la Salud, se instrumentaron estrategias tan extremas como el uso del compuesto 1080 (monofluoroacetato de sodio), un veneno prohibido en Estados Unidos.

Tras esta campaña, el lobo mexicano fue declarado en peligro de extinción tres décadas atrás. El especialista Roy T. McBride calculó que en 1978 su número llegaba apenas a medio centenar en territorio nacional por lo que como medida preventiva, se capturaron cinco ejemplares en Durango, entre los que se contaba una hembra preñada de la que en 1981, nació la primera cría en cautiverio. En 1996 se integraron más individuos: uno proveniente del zoológico de Aragón y tres más del de Chapultepec.

El mexicano es la subespecie más pequeña de los lobos de América del Norte con un tamaño similar al de un pastor alemán. Su peso varía entre 20 y 40 kilogramos, vive 12 años en cautiverio en promedio y ocho en vida silvestre. Algunos investigadores reportaron que la hembra del control rebasó una existencia de una década y aún tiene crías. La organización social del lobo mexicano es jerárquica y entran en celo una vez al año y sus camadas son de entre cuatro y seis cachorros.

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