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Científicos de la UNAM trabajan con reproducción asistida, salvar de la extinción al borrego cimarrón (Ovis canadensis)

El Dr. Octavio Mejía Villanueva del Centro de Enseñanza, Investigación y Extensión en Producción Ovina de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, lidera proyecto para preservar esa especie

 

Ciudad de México, México, 9 de marzo de 2017, México Ambiental.- Para incrementar el número de ejemplares en sus diferentes subespecies dentro del territorio nacional, que se estima entre cuatro mil 500 y seis mil 500 individuos y aumentar la diversidad genética de la especie, científicos de la UNAM desarrollan y practican técnicas de reproducción asistida para conservar al borrego Cimarrón (Ovis canadensis), el mamífero de caza de mayor demanda en México que habita en los estados del noroeste del país.

 

El Dr. Octavio Mejía Villanueva, encabeza un equipo de investigadores del Centro de Enseñanza, Investigación y Extensión en Producción Ovina (CEIEPO) de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVyZ) de la UNAM, con sede en Tres Marías, Morelos, que emplea la congelación de semen, la inseminación artificial y la transferencia de embriones.

 

Los científicos estudian además la fisiología de la gestación, incluyendo el análisis de la morfología e histología de la placenta y secuenciación de algunos genes que permiten el establecimiento y desarrollo de la gestación, entre otros aspectos, para dar un seguimiento adecuado a los embriones en desarrollo.

 

Con estas técnicas ya aplicadas en laboratorio y en el campo, se han obtenido por ahora hembras híbridas (que son mitad cimarrón y mitad domésticas, llamadas F1) exclusivamente para que sean receptoras de embriones de Ovis canadensis. Ya se realizó la transferencia, pero por las diferencias entre ambos tipos de borrego, en eventos como el ciclo estral y la duración de la gestación, no llegaron a término, dijo el científico.

 

Los universitarios trabajan en la producción de rebaños de hembras F2, que genéticamente son tres cuartos cimarrón y un cuarto borrego doméstico, en las instalaciones del CEIEPO y del Centro Ecológico de Sonora.

 

Además, ya se logró la inseminación de ejemplares con semen congelado de cimarrón a las F1 para obtener crías F2, y después se probará la transferencia de embriones de esa especie silvestre en las hembras F2 que se produzcan, explicó el médico veterinario, maestro y doctor en el área de reproducción.

 

El Ovis canadensis es un borrego que vive en forma  silvestre al norte de México, en Estados Unidos y Canadá. En el territorio nacional existen tres subespecies que viven en libertad en parajes dentro de áreas naturales protegidas: Ovis canadensis mexicana, en Sonora; Ovis canadensis cremnobates, en Baja California y Ovis canadensis weemsi en Baja California Sur. Aclaró que hasta hace unos años esta especie habitaba también en Nuevo León, Chihuahua y Coahuila, pero ya desaparecieron.

 

Los borregos Cimarrón habitan el norte de México, particularmente en las sierras porque prefieren zonas áridas y elevadas. Viven en grupos y hembras y machos adultos sólo se juntan en la época de reproducción.

 

La reducción de la población de Ovis canadensis en México, se debe principalmente a la fragmentación de su hábitat, a la caza y al desplazamiento por especies domésticas como vacas, equinos, cabras y borregos domésticos. Es una de las 14 especies de fauna que en México son consideradas prioritarias, bajo el estatus de protección especial.

 

El cimarrón es un mamífero emblemático de México con una presencia importante en la tradición de la etnia Comca´ac (seri), como soporte del marco celeste y de las estrellas, lo que pone de relieve su estatus místico y enigmático más allá de su importancia biológica y ecológica. Existen pinturas rupestres que dan evidencia de su remota presencia en Baja California.

 

El investi9gadopr univers9tario relató que desde tiempos ancestrales, para ese grupo indígena el cimarrón o mojet, tison o ziix hast iti quiih, ha sido un animal clave en su mitología, cosmovisión y aprovechamiento.

 

Su talla, porte y conducta son resultado de la adaptación a condiciones ambientales complejas y a todo eso se suma la bella cornamenta de los machos, que ha hecho de esa especie una pieza de caza “altamente selecta”, por la que se pagan cuotas elevadas.

 

La cacería de un solo ejemplar puede costar entre 20 mil y hasta 60 mil dólares, aunque algunas se han vendido hasta en 200 mil. Por ello, las poblaciones silvestres son retiradas de la vida libre y llevadas a ranchos cinegéticos, principalmente particulares, algo que debería revisarse, sostuvo el científico.

 

Los machos pueden alcanzar los 90 kilos y 20 por ciento del peso se debe a su cornamenta. Las hembras son más pequeñas, alrededor de 60 kilogramos. En vida libre tienen una longevidad de 10 a 12 años; en confinamiento y bajo condiciones ideales es mayor, refirió el doctor Mejía Villanueva.

 

Su reproducción es estacional, de finales de julio a diciembre, en vida silvestre; de junio a febrero, en cautiverio. De manera natural tienen solamente una cría. La gestación dura alrededor de seis meses, de 175 a 180 días, a diferencia de los borregos domésticos, que tienen una duración de cinco meses, de 146 a 150 días.

 

Hay otras disimilitudes, como la duración del ciclo estral, que en una hembra cimarrón dura alrededor de 28 días y en una doméstica 16 ó 17. Tales diferencias propician que los eventos que permiten la gestación estén desfasados. “De ahí, la necesidad de producir hembras híbridas receptoras de embriones”, consideró.

 

En este proyecto ha resultado fundamental el estudio de la fisiología de la gestación. Por ejemplo, en una borrega doméstica los embriones producen, a partir del estadio de blastocisto y hasta su implantación (días ocho a 21 de gestación), una proteína llamada interferón TAU ovino.

 

El universitario y sus colaboradores estudian, mediante biología molecular, la expresión del gen de esa proteína, que pretenden secuenciar en los tres tipos de borrego (cimarrón, doméstico e híbrido) y determinar si las posibles diferencias pueden impedir o favorecer la gestación.

 

También se analiza el desarrollo de la placenta porque en las hembras híbridas su vascularización es menor, y quizá por ello no se ha logrado una transferencia de embriones exitosa.

 

Otro nivel de trabajo es el estudio de la histología, los elementos que hacen que crezca y se forme tejido, como el factor de crecimiento endotelio vascular y sus receptores. Esa es la parte más reciente del trabajo financiado por el Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación de la UNAM: tratar de explicar la fisiología reproductiva del borrego Cimarrón a detalle, indicó.

 

El profesor de la materia de Reproducción Animal en la FMVyZ, dijo que las muestras de semen se obtienen de ejemplares en vida libre y en cautiverio, de machos del Zoológico de Chapultepec y del Centro Ecológico de Sonora y, desde hace tres años, de animales muertos en actividad cinegética, a los que se les retira una parte del testículo llamada “cola del epidídimo”. Con satisfacción expresó: “Tenemos un banco de semen importante, pero sobre todo, diversificado”.

 

El objetivo así, es crear un banco de germoplasma, porque es fundamental tener semen, embriones, óvulos, pelo, sangre, piel y otros tejidos congelados para preservar la especie a futuro, con ayuda de herramientas modernas de reproducción asistida, como fertilización in vitro o clonación.

 

Para la conservación del cimarrón, han unido esfuerzos académicos y alumnos de la FMVyZ, integrantes del Zoológico de Chapultepec, del Centro Ecológico de Sonora, del Instituto Nacional de Salud Pública y la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa, junto con algunos productores privados.

 

Octavio Mejía Villanueva concluyó que en México no existe un proyecto público de conservación para muchas especies silvestres, entre ellas el borrego Cimarrón. “Lo ideal sería contar con una política de protección que permita que los animales llevados a cautiverio se reproduzcan y sean regresados a vida libre, garantizando el resguardo de los ecosistemas que habitan”.

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