Atracción fatal: los aromas de las plantas carnívoras, así titulan los doctores Eduardo Cuevas y Yesenia Martínez Díaz de la Facultad de Biología de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, este artículo para el Boletín de la Sociedad Científica Mexicana de Ecología donde refieren que las plantas con flores dependen en gran medida de insectos polinizadores para la producción de frutos y semillas. Y por ello, las flores de muchas especies emiten diferentes aromas que los atraen.
En el caso de las plantas carnívoras, sus hojas -llamadas trampas- también emiten compuestos volátiles orgánicos atractivos para algunos insectos que, al quedar atrapados y ser digeridos por la planta, le proporcionan nutrientes que no puede obtener del suelo. Se conoce poco sobre estos mecanismos y la posible interferencia entre ese tipo de plantas.
En la planta carnívora Pinguicula moranensis, las trampas y las flores emiten aromas, pero aquel atrae a las moscas de la fruta (parientes más cercanos a las presas encontradas), mientras que las flores producen un aroma distinto que atrae especialmente a los polinizadores como mariposas diurnas. De esta manera, las plantas evitan que los polinizadores se conviertan en presas. Un mecanismo selectivo muy eficiente.
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