Ciudad de México, México, 26 de junio de 2019, México Ambiental.- México ha perdido más de 70 por ciento de las selvas en las costas del Golfo de México, Océano Pacifico y en la Península de Yucatán, por efecto de la deforestación para la conversión de selvas a sistemas agropecuarios, sobre todo aquellos que son extensivos para el desarrollo de monocultivos, un fenómeno recurrente y persistente en la mayor parte de la América tropical, aseguró Miguel Martínez Ramos, del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad (IIES) de la UNAM.
Refirió: “Su pérdida y degradación contribuye a la llamada sexta extinción masiva de especies, y de perderlas habrá complicaciones graves para la humanidad, pues su función es vital para la existencia de los seres humanos”.
En el marco del Día Internacional de la Preservación de Bosques Tropicales, que se conmemora hoy, 26 de junio, comentó que la humanidad es parte integral de los ecosistemas, y sus actividades cotidianas los impactan, generalmente de manera negativa, y con ello se afecta la salud del planeta, pues si se suman las acciones de los casi ocho mil millones de habitantes, se tendrá una maquinaria que transforma todo.
Los bosques tropicales, también conocidos como selvas, son los ecosistemas terrestres más biodiversos del planeta, con más de 50 por ciento de todas las especies de microorganismos, hongos, plantas y animales. Son fundamentales para la regulación del ciclo del agua, evitan inundaciones, reducen los efectos del cambio climático producido por el hombre, contribuyen a reducir riesgos de derrumbes y deslizamientos, y ofrecen múltiples recursos alimenticios y medicinales, por ejemplo.
Martínez Ramos explicó que los ecosistemas con alta diversidad natural, como las selvas, han sido reemplazados por sistemas industrializados para la producción de alimentos que consumen a diario los seres humanos y animales domésticos, incluidos gallinas, cerdos, cabras, borregos y vacas, entre otros.
Reconoció, sin embargo, que con políticas públicas adecuadas y el trabajo con comunidades locales se puede lograr un balance entre la conservación de selvas y la producción de alimentos, afirmó el académico, y subrayó: “Es posible crear paisajes en forma de mosaicos, donde se incluyan selvas maduras y secundarias, así como sistemas agroforestales y silvopastoriles que combinen el desarrollo de plantas y animales de interés agropecuario con la biodiversidad nativa de cada región, con bases agroecológicas”.
Los científicos aportan conocimiento para contribuir a la conservación de la diversidad biológica de cada región, considerando la producción, biodiversidad y capacidad de renovación de las selvas bajo diferentes escenarios de manejo de paisajes en mosaico, subrayó. De esta manera se impulsan acciones para reducir
En México existen experiencias comunitarias donde se utilizan los recursos naturales de manera sustentables, como los programas de manejo del bosque, basados en una renovación natural del ecosistema, donde se extrae la cantidad de madera que no implique un problema para la recuperación, y ésta se usa para la manufactura de muebles o de otros productos que ayuden a mantener la estabilidad económica, como ocurre en algunas comunidades de Michoacán como San Juan Nuevo Parangaricutiro e Ixtlán de Juárez en Oaxaca.
Miguel Martínez Ramos comentó que México es uno de los países de Latinoamérica donde la ecología como ciencia se ha desarrollado de la mejor manera. Los programas de licenciatura, maestría y doctorado en el área permiten formar a profesionales e investigadores que podrán contribuir a solucionar problemas ambientales.
Es primordial la formación de jóvenes para realizar trabajo interdisciplinario, encaminado a la solución de problemas comunes a través de la confluencia de diferentes disciplinas. Es el caso del desarrollo sustentable, con un balance entre la producción y conservación en áreas rurales y urbanas.
La ecología aún debe avanzar, reconoció Martínez Ramos. “Lo que pasa dentro y fuera de las reservas debe entenderse de la mejor manera para enfrentar problemas ambientales y evitar la pérdida de ecosistemas y biodiversidad; deben ser estudiados de manera integral, con enfoques sociales, económicos, políticos, culturales y ecológicos, y con la participación de las personas involucradas”.
Existen acuerdos internaciones que establecen objetivos para alcanzar un equilibrio entre conservación y deforestación en zonas tropicales, que se pueden establecer a nivel nacional, estatal y municipal. Al respecto, habló de la necesidad de difundir información sobre el beneficio ambiental de estos ecosistemas, que puede ir de la mano con desarrollo económico para los mismos pobladores, y para el país.





