Hermosillo, Sonora, México, 17 de noviembre de 2017, México Ambiental.- La producción sostenida bajo un modelo de acuacultura puede ser la clave para la protección, conservación y preservación de totoaba (Totoaba macdonaldi) cuya pesca ilegal para comercializar su vejiga natatoria o buche, ha desencadenado un fenómeno muy complejo de carácter ambiental y social pues ha llevado prácticamente a la extinción al pez en estado silvestre lo mismo que a la vaquita marina (Phocoena sinus), ambas especies endémicas del Mar de Cortés, donde ahora mismo el gobierno federal endureció su estrategia para evitar la pesca, aunque fracasó con la expedición de campo de científicos internacionales que capturarían los mamíferos marinos para confinarlos al cautiverio en El Nido, un refugio temporal en la Reserva de la Biosfera Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado.
En este contexto, Marco Linné Unzueta Bustamante, director del Instituto de Acuacultura del Estado de Sonora (INAES), sostuvo que la totoaba es un producto gourmet de muy alta calidad, con más de 24 por ciento de proteína y con Omega3 y Omega6 muy superior al huachinango, mero o tilapia es un producto gourmet de muy alta calidad, con más de 24 por ciento de proteína y con Omega3 y Omega6 muy superior al huachinango, mero o tilapia que podría ser cultivado porque existe un gran mercado potencial, de tenerse suficiente disponibilidad, para comercializar su producto formal que es la carne y aprovechar la piel, de excelente calidad. Y aunque no lo mencionó, también podría abastecer los mercados internacionales con el demandado buche que hoy es un producto ilegal destinado a los mercados clandestinos de Asia donde se preparan sub productos de consumo humano por sus supuestas propiedades afrodisiacas.
México, dijo, tiene en sus aguas más de 200 especies pesqueras de valor comercial, pero una de ellas, la totoaba, se ha estigmatizado. No sólo porque al disminuir notablemente su población o biomasa está en veda permanente y se considera especie en peligro de extinción, sino porque sigue siendo objeto de una gran presión en pesca furtiva y tráfico ilegal de su codiciado “buche” por bandas del crimen organizado que la envían a Asia. Pero su destino podría cambiar para tener, mediante la acuacultura, un futuro promisorio.
Explicó que la totoaba, un pez endémica del Golfo de California, que llega a medir 2 metros de largo y pesar más de 100 kilogramos, era muy abundante y muy buscada para consumo humano pero las poblaciones han disminuido por sobrepesca y está en veda permanente desde 1975; su captura se asocia a la afectación de la vaquita marina en su hábitat, la Reserva de la Biósfera del Alto Golfo de California.
En México y en el mundo, ahora, hablar de totoaba equivale a tráfico ilegal. De acuerdo con la PROFEPA, esta especie se considera “en peligro crítico, en la Lista Roja de especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)” y el gobierno mexicano ha tenido que endurecer la penalidad, de 2 a 18 años de prisión, para quienes trafiquen con ella. Tal es el caso de la reciente Reforma al artículo 420 del Código Penal Federal y la fracción I del artículo 2°. de la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada.
Se trata de un caso paradójico que motiva a investigadores al análisis de la situación y a la búsqueda de alternativas de conservación de una especie que merece mejor destino.
Así las cosas, Unzueta Bustamante, consideró que hoy es posible impulsar la producción de totoaba con acuacultura y motivar su comercialización legal, pero sólo si se certifica la trazabilidad con un sistema de marcadores genéticos, incluso para lograr la denominación de origen.
Reconoció que la especie “… hoy en día desde el punto de vista internacional se encuentra en el apéndice uno, es decir, intocable; pero estamos buscando lo que se describe como certificado CITES, que es la Institución Internacional que Regula las Especies en Protección Especial o en Peligro de Extinción, para seguir avanzando”.
En la actualidad, solo una empresa cultiva la totoaba en Baja California Sur y comercializa su producción en el territorio nacional de forma totalmente legal. Citó además otras siete empresas comerciales de camarón en Sonora a las que les interesa incursionar en este tipo de estrategias, aprovechando su infraestructura y capacidad instalada para diversificar su producción.
Marco Linné Unzueta es Ingeniero Bioquímico Administrador en la Explotación de los Recursos Acuáticos, por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), Campus Guaymas. Graduado con Mención Honorífica y Doctorado en Ciencias con especialización en Biotecnología Marina, por el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), además cuenta con una Maestría en Ciencias con especialización en Acuicultura, y goza de amplia y reconocida experiencia en el tema.
Marco Linné comentó que la totoaba es un alimento gourmet de muy alta calidad. La han probado cadenas hoteleras de la Rivera Maya y cadenas de restaurantes en el centro de la república y Monterrey, y les interesa bastante por ser exquisito pez con alto nivel de proteína, más de 24 por ciento, mientras la tilapia, por ejemplo, tiene un promedio del 19 por ciento y el basa 8 por ciento, además el nivel de ácidos grasos que contiene, Omega3 y Omega6, es muy por arriba de un huachinango, un mero, y que una tilapia.
Consideró que a mediano plazo, la totoaba podría comercializarse en la industria gastronómica nacional e internacional a partir de un producto formal en el que se aproveche la carne y la piel, de excelente calidad.
Para ello se requeriría tener una liquidez financiera lo suficientemente sólida para soportar el embate de la producción de esta especie. No es una tilapia, no es un pargo, es de alto valor, es de alto reto tecnológico, alto valor económico y sobre todo de mucha potencial demanda, pero sí se podría incluir como parte de las diferentes estrategias de producción primaria, pero sólo si se le da el carácter que la calidad de carne amerita.
Y agregó: “Tendríamos que estar difundiendo que existe esta especie endémica del Mar de Cortés y 100% mexicana, que es la totoaba, y darle el valor agregado, para poderlo ofertar a zonas de alto poder adquisitivo, en México hay, como Rivera Maya, rivera Nayarita, Rivera de Los Cabos, Monterrey, centros o núcleos urbanos de alto poder adquisitivo como es Monterrey, Guadalajara y Ciudad de México, y la exportación, pero sólo si se certifica la trazabilidad para demostrar que lo que estas produciendo es lo que se conoce como producto F2 y no F1”.
Si se logra, “… con eso vamos a aportar nuestra parte verde hacia el medio ambiente para poder hacer un desarrollo acuícola lo suficientemente sano, sustentable y sostenible, con lo cual podría tenerse también acceso a incentivos fiscales a la industria de la acuacultura, que conduciría a la consolidación de la puesta en marcha de la maquinaria acuícola”.
El científico dijo que por fortuna, hoy en México existen tres grandes laboratorios que se dedican ya a la producción de t y uno de ellos es la Universidad Autónoma de Baja California que inició los trabajos hace más de 20 años, con proyectos de investigación para conocer la especie propiamente, para poder describir sus procesos biotecnológicos que le ha permitido desarrollar paquetes tecnológicos de producción de totoaba.
En 2011 surgió un nuevo laboratorio, en el Instituto de Acuacultura del Estado de Sonora (INAES), sectorizado a la SAGARHPA estatal, donde se busca la oportunidad de realizar la reproducción de esta especie, que comparten cuatro estados del país: Baja California, Baja California Sur, Sonora y Sinaloa.
En 2012, se otorgó al INAES la autorización de contar con una Unidad de Manejo Ambiental (UMA), dentro de las instalaciones de uno de los centros de producción, denominado Centro Reproductor de Especies Marinas del Estado de Sonora (CREMES), que se ubica en Bahía de Kino, autorizado para la captura de un lote de reproductores ese año y también en 2013, logrando obtener un par de lotes. Hasta 2014 que se tuvo la primera serie de crías de totoaba, y ya van cuatro años consecutivos produciendo en ese laboratorio con capacidad instalada para 250 mil crías por año.
Además, desde 2015 opera un laboratorio comercial de Earth Ocean Farms para la reproducción de peces marinos en la Paz, Baja California Sur, que provee de juveniles de totoaba a la granja de engorda y para el repoblamiento a su medio natural.
El especialista reveló que la SAGARPA y CONAPESCA han participado activamente con el INAES. El proyecto recibió hace un par de años el apoyo con fondos de vinculación productiva para poder establecer el paquete biotecnológico.
Ahora, a partir de 2018 el INAES busca adicionar unos meses más de producción, para poder ofertar semilla a lo largo del año para su comercialización, teniendo disponibilidad de más de 500 mil crías de talla comercial, en cuatro años, y más de 15 millones de huevos ovulados.
Compartió que los permisos de aprovechamiento que se otorgan a la UMA, son para investigación, reproducción, engorda, aprovechamiento extractivo y para repoblamiento; esto último, con 51 por ciento de lo que se produce, “… aunque en ninguno de los tres laboratorios que tenemos esa condicionante, se tiene un seguimiento formal, científico, para ver el desempeño de lo que estamos tirando en el mar”.
Por esta razón, consideró importante que las instituciones como la SEMARNAT o SAGARPA/CONAPESCA/INAPESCA, evalúen este desempeño, que permitirá saber lo que sucede con la liberación: Si realmente se apoya y fortalece la población silvestre para que no se reduzca su población, “… o simplemente lo que tiramos se está muriendo”.
También debe considerarse el hecho que si hubiera biomasa suficiente de totoaba en el Golfo de California, “… podría motivar a sacarla y comercializarla y quedaría sin efecto el esfuerzo; pero evidentemente, aquí lo que se deberá hacer es focalizar la inspección y vigilancia por parte de SAGARPA- CONAPESCA Y SEMARNAT, con ONG’s, como se realizó, en la temporada de curvina en 2017”.
Agregó que el hecho de que haya suficientes organismos en el Golfo de California no implica que tenga que sacarse a la totoaba de la norma 059; probablemente se modifique su status, si este documento llegara a decir que ya está en franca recuperación la población, podría implicar un cambio de status, de estar en peligro de extinción cambiaría a protección especial, “… y esto nos llevaría todavía a focalizar esfuerzos del tipo de artes de pesca, de las temporalidades de la pesca, quién la puede pescar, cuándo se puede pescar, otras especies sin afectar a la especie”.
Explicó que al INAES le corresponde, por decreto de creación orientarse a la producción de semilla para ofertar al sector productivo. Actualmente vende tilapia, dos especies de ostiones, tres especies de almejas y totoaba. El reto es producir semilla a un precio lo suficientemente competitivo, para que el productor pueda apoyarse, y de alguna manera pueda crecer en un comercio de la naturaleza que es la acuacultura.
“Esto iría de la mano del precepto de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) que define a la pesca y la acuicultura como asuntos de seguridad nacional y parte esencial del quehacer económico y social del país”.
Y en el caso específico de la acuacultura, se prevé su creciente contribución a la producción pesquera mundial, que pone de relieve el inicio de una nueva etapa en la que se convertirá la acuicultura en el principal generador de alimentos.
Y concluyó: Para algunas especies como es el caso de la totoaba, “… la podría sacar de la clandestinidad para cambiarle el destino que al momento parece tener”.





