Ciudad de México, México, 20 de julio de 2019, México Ambiental. – Julio ha sido el mes más caluroso, lo que ha determinado una expresión de emergencia mundial real, por lo que los gobiernos tienen que tomar acciones que mitiguen el sufrimiento de las personas, esto según un informe emitido por la Cruz Roja Internacional.
Los científicos climáticos han monitoreado, en las últimas semanas, una ola de calor anormal en el Ártico canadiense, las sequías alrededor de Harare y Chennai y los incendios forestales en el sur de Francia o España, lo cual ha provocado que los turistas huyan de localidades en llamas.
Las organizaciones humanitarias han advertido que las olas de calor son cada vez más frecuentes en el planeta, de manera que pasan a ser la “nueva normalidad”
Por ello, hay que mejorar como el mundo “juega” sus respuestas ante las consecuencias potencialmente mortales de estas expresiones del cambio climático.
“Las olas de calor son uno de los peligros naturales más mortales que enfrenta la humanidad y la amenaza que representan solo será más grave y más generalizada a medida que continúe la crisis del cambio climático”, dijo Francesco Rocca, presidente de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC en francés).
La buena noticia es que las olas de calor también son predecibles y evitables. Las acciones que las autoridades pueden tomar para salvar vidas y reducir significativamente el sufrimiento son simples y asequibles, añadió Rocca durante la presentación de la “Guía de Olas de Calor para las Ciudades en Naciones Unidas”.
Esta guía está diseñada para ayudar a los alcaldes de las ciudades y localidades a prepararse para las frecuentes olas de calor en los veranos boreal y austral, esto incluye mantenerse alertas y prevenidos para los episodios de muy elevadas temperaturas y trabajar en salvar vidas cuando sea necesario.
Alrededor de 5.000 millones de personas viven en regiones de calor extremo, por lo que esta guía facilita a los funcionarios y directores ejecutivos el tiempo suficiente para reducir daños inminentes.
Los investigadores deben informar a las personas que tan grave será la situación durante una ola de calor, preparar al personal médico que corresponda, establecer “centros de enfriamiento” para las personas que no tiene aire acondicionado y repartir suficientes botellas de agua.
Hasta el momento se han ofrecido muchas ideas arquitectónicas, pidiendo más árboles y jardines para proteger los edificios de la luz solar, los jardines en los techos y las capas de pintura refrescante que rebota contra los rallos del sol.
Según el informe, restringir el uso de los automóviles y que las personas utilicen más el transporte público, caminen y se movilicen en bicicleta también son medidas que “reducirían significativamente” las emisiones de calor, la contaminación y los gases de efecto invernadero que están detrás del cambio climático.
Las autoridades deben enfocarse particularmente en las personas que tienen más probabilidades de experimentar deshidratación, insolación y otros problemas de la salud, como las personas mayores, mujeres embarazadas, bebés y personas que viven solas.
“Las olas de calor son asesinos silenciosos porque quitan la vida a las personas que ya son vulnerables”, dijo Rocca, de nacionalidad italiana. “Es vital que todos sepan cómo prepararse para ellas y limiten su impacto”, afirmó.
Según el informe, 17 de los 18 años más calurosos desde que existen registros, se han producido desde 2001.
En lo que va del siglo, varias de las principales olas de calor han matado a decenas de miles de personas en todo el mundo, entre ellas una que asoló India en 2015 y que causo la muerte de 2.500 personas, y otra sucedida en varios países de Europa en que murieron 70.000 personas.
Las temperaturas extremas que se observaron en Europa occidental el mes pasado fueron en parte resultado del cambio climático, según el informe, citando pruebas de que el calentamiento global hizo que el hechizo de calor fuera al menos cinco veces más probable.
La FICR lanzó su informe en el marco de un foro político de alto nivel en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, dedicado a la acción climática y otros Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que conforman la Agenda 2030 del Desarrollo Sostenible.
A principios de este mes, la representante especial del secretario general de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres, Mami Mizutori, advirtió que se estaban produciendo catástrofes a pequeña escala relacionados con el clima “a razón de uno por semana”, aunque la mayoría atrae poca atención.
Mizutori dijo al diario británico The Guardian que los “eventos de menor impacto” que causaron la muerte y el desplazamiento estaban ocurriendo con más frecuencia de lo previsto, e instó a los políticos a “hablar más sobre adaptación y resiliencia”.





