Ciudad de México, México, 8 de febrero de 2018, México Ambiental.- México y Francia acordaron impulsar un plan con medidas técnicas, científicas y legales para la recuperación del manatí antillanos (Trichechus manatus manatus) en la isla La Guadeloupe, territorio de ultramar francés, localizado en el Mar Caribe, que implica la donación de ejemplares mexicanos de esta especie que de acuerdo a la NOM-059-SEMARNAT-2010, se encuentra en bajo el estatus, “en peligro de extinción”.
Como parte de la colaboración en materia ambiental entre ambos países, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y el Ministerio de Ecología, Desarrollo Sustentable y Energía de la República Francesa formalizaron este proyecto, bajo el cual expertos mexicanos evaluarán la viabilidad y posibilidad de donar ejemplares de esta especie para su reintroducción en territorio marino francés, en apego estricto a la legislación nacional y las regulaciones internacionales sobre la materia, asegura la Semarnat.
El problema es que la población de manatí en México está seriamente amenazada y corre un peligro real de extinción, una situación que no desconoce el gobierno mexicano y que supone extraer de su medio natural ejemplares reproductores que podrían ser la única forma de sostener espacial y temporalmente esta extraordinaria especie herbívora que cumple una función ecológica esencial en ecosistemas de humedal del sur y sureste de México.
Durante la sesión de ayer del Grupo de Trabajo Binacional (GTB) para la investigación, la reintroducción en el medio natural y la conservación de los manatíes antillanos (Trichechus manatus manatus), se dio seguimiento al Arreglo administrativo para la Cooperación entre la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de los Estados Unidos Mexicanos y el Ministerio de Ecología, Desarrollo Sustentable y Energía de la República Francesa, firmado en ocasión de la Visita de Estado del Presidente Enrique Peña Nieto a Francia en junio de 2015.
El Grupo de Trabajo Binacional -integrado por autoridades y expertos de universidades e instituciones de México y Francia- identificó acciones conjuntas en materia de investigación, conservación, atención de amenazas, educación y concientización pública para lograr la reintroducción exitosa del mamífero acuático en La Guadeloupe, así como su conservación en ambas naciones.
El secretario Rafael Pacchiano y su homólogo francés, el Ministro Nicolás Hulot, coincidieron en reconocer la importancia del proyecto como parte de una estrategia general de colaboración en materia ambiental y cambio climático entre México y Francia.
Estatus ecológico del manatí
Con información de la NaturaLista de la Conabio y a partir de un estudio de Jorge Urbán Ramírez y M. Guerrero, realizado en 2002 denominado Conocimiento biológico de las especies de mamíferos marinos (Cetáceos, Sirenios y Carnívoros), incluidas en el Proyecto de Norma Oficial Mexicana PROY-NOM-059-ECOL-2000, investigadores del Departamento de Biología Marina, Área Interdisciplinaria de Ciencias del Mar de la Universidad Autónoma de Baja California Sur, el manatí es una especie costera y se ve drásticamente afectada por los impactos costeros causados por el hombre. El hábitat de la especie en lo que corresponde al Golfo de México se ve severamente afectado por la actividad humana, principalmente por la extracción de petróleo.
Sin embargo, hay una larga tradición en materia de protección y conservación de esta especie. Entre 1921 y 1925 se formuló un acuerdo en el que se estableció una veda absoluta para la pesca del manatí en las aguas del Golfo de México, Mar de las Antillas y en todas las aguas interiores de los Estados del Golfo y Mar Caribe (Secretaría de Agricultura y Fomento, 1921 y 1925).
En 1934 la Secretaría de Marina reiteró el acuerdo en el que se establece veda de la captura del manatí y veda relativa, local y temporal con una duración de 10 años a partir de la fecha de publicación, quedando absolutamente prohibido perseguir, molestar, cazar o capturar manatíes, en toda la extensión en donde habitase en aguas nacionales de México. Años después, en 1945, la Secretaría de Marina formuló un decreto en el que se estableció veda absoluta, general y definitiva, para la pesca en toda la República. El último decreto de la Secretaría de Pesca de 1981 publicado en el Diario Oficial establece veda total y permanente en toda su área de distribución.
En 1996 se declaró la Bahía de Chetumal, Quintana Roo como Zona Sujeta a Conservación Ecológica y Santuario del Manatí.
En este contexto de protección, los científicos estimaron que la población del manatí antillano era de varios miles cuando los europeos llegaron a lo que conocemos como Estados Unidos. La posterior explotación del manatí por carne, piel y aceites y actividades antropogénicas, han determinado al declive de su población y alteración de su hábitat al verter desperdicios y aguas residuales, así como al dragar y rellenar zonas.
Un factor de riesgo profundamente amenazador son los derrames petroleros y las excavaciones en ciertas zonas, además del incremento en el tránsito de embarcaciones petroleras en el Golfo de México. Muchos de estos factores destruyen las fuentes de alimento de la especie directamente o contribuyen a incrementar la turbidez del agua, ocasionando que la vegetación de la cual se alimenta la especie no capte suficiente luz solar que permita su crecimiento.
Otro problema potencial, señalan Jorge Urbán Ramírez y M. Guerrero, es crecimiento de la actividad turística en ciertos lugares como cenotes y caletas. Se ha sugerido que actividades humanas realizadas en el invierno, como navegar o bucear en manantiales cálidos, pudieran hacer que los manatíes se dirigieran hacia áreas más frías, en donde su resistencia hacia dichas enfermedades respiratorias disminuiría. Se ha observado que los manatíes son susceptibles de contraer neumonía y otras enfermedades branquiales, señalan los científicos.
Otra causa importante de mortandad de manatíes son las infecciones causadas por ingerir objetos extraños como anzuelos. Además, los manatíes sufren de una gran cantidad de problemas de piel en cautiverio, situación que se puede revertir al cambiar la salinidad del agua en que se mantienen, al parecer los movimientos que realizan estos organismos en su medio natural de aguas dulces a salinas pudieran estar relacionadas con esto, por lo cual, si el hombre sigue alterando su hábitat o las zonas donde estos organismos se congregan, estos podrían padecer de este tipo de problemas. Otra causa de mortandad resulta de la infección de heridas ocasionadas por arpones o propelas.
La Conabio reportó que el área de distribución de la subespecie Trichechus manatus o manatí de las Antillas, se extendía desde las aguas costeras y en ríos contiguos alrededor del Golfo de México y Mar Caribe hacia el este de Brasil, la cuenca del Orinoco y las Grandes y Pequeñas Antillas (Domning y Heyek, 1986; Husar, 1977b; Ray, 1960; Reynolds y Odell, 1991; Wing et al., 1968)
La institución mexicana señala que la información histórica revela que esta especie fue mucho más abundante de lo que es hoy en día. En México comprendía las zonas costeras del Golfo de México y Mar Caribe, desde Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Campeche, Chiapas, Yucatán hasta Quintana Roo hacia el sur.
Ahora mismo el área de distribución actual de la subespecie Trichechus manatus manatus o manatí de las Antillas, se extiende desde las aguas costeras y en ríos contiguos de Alvarado Veracruz, México, alrededor del Golfo de México y Mar Caribe, hasta aproximadamente los 19º S en Brasil, incluyendo la cuenca del Orinoco y algunas islas de las Grandes y Pequeñas Antillas tales como Cuba, Jamaica y Puerto Rico. Hay un registro reciente para la Isla Grand Bahama (Anónimo, 1976; Domning y Heyek, 1986; Husar, 1977b; Ray, 1960; Reynolds y Odell, 1991; Wing et al., 1968). El rango de distribución de la especie se extiende hacia el sur a través de América Central y Sudamérica. En las Antillas, los manatíes se conocen desde las Grandes Antillas incluyendo
Río Palmas y Soto la Marina, Veracruz; Alvarado, Veracruz; Tabasco y Chiapas; Quintana Roo, cerca del borde con Belice en la Bahía de Chetumal y el Río Hondo.









