Cancún, Quintana Roo, México, Carlos Águila Arreola, 18 de Enero de 2016, Jornada.- Alrededor de las 02:15 del sábado, por órdenes del presidente municipal de Benito Juárez (Cancún), Paul Michell Carrillo de Cáceres, y agazapados en la oscuridad, un convoy de trabajadores, camiones de volteo (volquetes) y trascabos ingresaron a Malecón Tajamar a rellenar, devastar el resto de manglar y rescatar fauna silvestre (cocodrilos).
Katerine Ender Córdova, vocera del colectivo Guardianes del Manglar Cancún, denunció la complicidad entre el alcalde y autoridades del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) para devastar “el último pulmón de la ciudad. No hay otra palabra, esto es un ecocidio y lo vamos a probar, tenemos fotos, video y todo. Fue un abuso”.
El convoy, compuesto por alrededor de 50 camiones y retroexcavadoras, ingresó cargado de material (piedras y tierra) para rellenar “lo que está prohibido, que son los humedales”, y durante toda la madrugada escuchamos –“me quité (se retiró) a las cinco de la mañana– cómo talaban el manglar, no nos dejaron entrar.
El polígono quedó en penumbras “luego que dieron la orden de cortar la luz para que, al amparo de la obscuridad, entrara personal contratado por el Fonatur”, narró Ender Córdova: “El sitio fue amurallado con vallas y media centena de granaderos nos impidieron (a los ecologistas) ingresara a Tajamar. Éramos alrededor de 20, no pudimos hacer nada”, refirió
En esta ocasión, los elementos de la División de la Gendarmería de la Policía Federal –que en días anteriores entraron e incluso solicitaron los permisos a los trabajadores, que obvio no mostraron– dijeron que “tenían órdenes de no actuar, de no intervenir, fueron omisos”.
Esta mañana, en las inmediaciones del lugar, la activista adelantó en entrevista que acudirán a instancias internacionales como la Convención Ramsar (iniciativa sobre humedales, manglares y corales) después que “las autoridades federales, estatales y municipales defraudaron una vez más al pueblo”.
La también abogada ambiental sentenció que “lo que hicieron las autoridades es ilegal, es un ecocidio, no hay ley que sustente lo que acaban de hacer, no hay nada que los avale, no hay permisos aunque digan lo contrario, porque si no, no hubieran actuado así. No los han exhibido ante la Semarnat, la Profepa ni en la Unidad Especializada en Investigación de Delitos contra el Ambiente, de la Procuraduría General de la República (PGR)”.
Katerine Ender anunció la instalación de un campamento permanente en la entrada principal de Malecón Tajamar, y denunció que bloquearon los teléfonos de los principales activistas, por lo que estuvieron incomunicados desde las ocho de la noche del viernes hasta las cuatro-cinco de la mañana del sábado: “Nos mantuvieron incomunicados”.
http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/01/16/denuncia-devastacion-de-manglar-tajamar-en-cancun-9783.html






LA TRAGEDIA DEL MANGLAR
“El hombre extinguió un manglar, ya pagará su maldad.”
Fue santuario prodigioso,
era un bosque pantanoso,
mezcla de agua, dulce río,
con de mar, sal de rocío.
Naturaleza, de luto,
ecocidio en lo absoluto,
por la muerte del manglar,
muy selvático ejemplar.
La humanidad impasible,
sin prever lo previsible,
como si nada ocurriera,
cual si nada sucediera.
Los lotes puestos en venta,
por supuesto, . . . fraudulenta,
que la inversión, que el turismo,
siempre salen con lo mismo.
Todo por un malecón,
del más corrupto . . . bribón,
“uso del suelo, urbanismo”,
¡Dios bendito, que cinismo!
SEMARNAT, en la vergüenza,
FONATUR, que desvergüenza,
interés, por el dinero,
¿qué, el gobierno es usurero?
Que vendrá la gran derrama,
económica proclama,
que la inversión extranjera,
como siempre se exagera.
Que no hubo daño ambiental,
dijera algún tal por cual,
“solo se impactó el ambiente”,
creen que el humedal no siente.
Infinita es la tragedia,
¿tal desastre quién remedia?,
¿a ecosistema, quién ama?,
¿por natura, quién reclama?
Manglar: árbol retorcido,
cerebro humano: torcido;
al caribe mexicano,
le ha pegado un mal insano.
Desmontada está la zona,
cual desierto de Arizona,
flora, plantas humilladas,
las arenas desoladas.
Se ha perdido, así, el vergel,
arboleda inmensa, fiel,
por ambición de unos cuantos,
pasividad de otros tantos.
Los cocodrilos, iguanas,
serpientes, aves hermanas,
han perdido, ya, su entorno,
devastación sin retorno.
Más de veintidós hectáreas,
ocaso de especies varias,
que quedaron a su suerte,
la más insensata muerte.
Aves, crustáceos y peces,
biodiversidad, reveses,
la sabana sepultada,
ya no queda nada, . . . nada.
¿Quién protegerá las costas,
peces, moluscos, las ostras?,
árboles de agua salada,
su carta ya estaba echada.
Muy triste está la marea,
resignación, ¡qué tarea!,
Quintana Roo, pesadumbre,
Cancún, horror, podredumbre.
La tragedia del manglar,
el Manglar de Tajamar,
en el mar azul turquesa,
queda huella de esta queja.
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
México, D. F., a 27 de enero del 2016
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