Tapachula, Chiapas, México, 28 de julio de 2018, México Ambiental.- Científicos mexicanos descubrieron dos nuevas especies de araña del volcán Tacaná, que pertenecen a la familia Phrurolithidae -un grupo de arácnidos poco estudiado en América-. Las arañas recién descritas son diminutas, de entre 2 y 3mm; viven en la hojarasca y no construyen telarañas para cazar. Mediante cría en laboratorio se observó que las madres proveen cuidado maternal al quedarse protegiendo su ovisaco.
Las nuevas especies fueron descubiertas por David Chamé, estudiante del Doctorado en Ciencias de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), Guillermo Ibarra, investigador del Departamento de Agricultura, Sociedad y Ambiente en la Unidad Tapachula de dicha institución y María Luisa Jiménez, investigadora del Centro de Investigaciones Biológicas de Noroeste (CIBNOR). El texto científico se puede consultar en http://www.mapress.com/j/zt/article/view/zootaxa.4407.2.3
Una de las arañas fue nombrada Phonotimpus pennimani en honor al investigador estadounidense Andrew Penniman, quien estudió a algunas arañas de la misma familia en las décadas de los 70 y 80; la segunda especie se denominó Phonotimpus talquian en referencia a la localidad en las faldas del volcán donde fue descubierta.
La descripción de las nuevas especies forma parte de un estudio más amplio que lidera ECOSUR para explicar las relaciones de parentesco de estas dos arañas del volcán Tacaná con otras especies que viven en la Sierra Madre de Chiapas y en el norte y centro del país. Además, estudiar su ciclo de vida y su comportamiento depredador y sexual.
Estas dos especies se agregan a las especies nuevas de artrópodos que se han descrito recientemente para el volcán Tacaná y sus alrededores, como la chinche Pangaeus cervantesi Mayorga-Martínez & Mayorga, 2017 y las arañas Pescennina ibarrai, Platnick & Dupérré, 2011, Novalena tacana Maya-Morales & Jiménez, 2017, Ponsoonops tacana Bolzern, 2014 y Reductoonops nubes Platnick & Berniker, 2014.
Todos estos descubrimientos son de gran relevancia porque permiten conocer mejor la diversidad biológica de una reserva natural integrada por extensas áreas de cultivos y áreas con restos de vegetación original, como los bosques de niebla, un hábitat altamente sensible tanto a la influencia humana directa, como al cambio climático.





