CEMDA sostiene: proyecto del Tren Maya transgrede derechos humanos y no contribuye a la conservación del patrimonio biocultural

CEMDA sostiene: proyecto del Tren Maya transgrede derechos humanos y no contribuye a la conservación del patrimonio biocultural

Ciudad de México, México, 11 de agosto de 2020, México Ambiental.- En un amplio y bien documentado escrito, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental ofrece un posicionamiento muy sólido respecto a la ejecución del Proyecto Tren Maya. En concreto dice: “… el proyecto del Tren Maya transgrede los derechos humanos y no contribuye a fomentar la conservación del patrimonio biocultural”.

El Centro Mexicano de Derecho Ambiental, AC asegura que sus tareas se orientan a impulsar, como objetivo fundamental, la promoción y defensa al Derecho a un Medio Ambiente sano en México, a través del fortalecimiento, consolidación, armonización, aplicación y cumplimiento efectivo del sistema jurídico-ambiental vigente. Aquí su posicionamiento completo:

Contexto

En México existe una situación generalizada de violencia, impunidad y corrupción que genera y perpetúa una serie de violaciones a diversos derechos humanos de personas y comunidades en el país.

Dichas violaciones suelen circunscribirse en el marco del desarrollo de megaproyectos, en gran parte por la existencia de una política económica y social que carece de perspectiva de sustentabilidad y pertinencia biocultural, misma que se traduce en un consumo desmedido de los recursos naturales, lo que ocasiona la destrucción del capital natural, deforestación, erosión de suelos, desertificación, así como contaminación del agua y del aire. Es posible decir que los megaproyectos o «grandes proyectos de desarrollo» representan procesos de inversión de capital público y/o privado, nacional o internacional, para la creación o la mejora de la infraestructura física y que implica la transformación a largo plazo de las actividades productivas, cambios en el uso de la tierra y de los derechos de propiedad.

En México, muchos de estos megaproyectos se encuentran planeados, aprobados y ubicados en áreas rurales donde se encuentra parte significativa del patrimonio biocultural del país y en donde habitan comunidades indígenas y campesinas. A causa de la política económica y social que prevalece, se están generado diversas violaciones a los derechos humanos colectivos, puesto que no se respetan ni garantizan derechos humanos como la autonomía, el territorio, el acceso tradicional a los recursos naturales, el medio ambiente sano, así como el acceso a la información, a la consulta y demás derechos vinculados. Es importante resaltar que, muchas veces, los impactos socioambientales de un megaproyecto no son evaluados de manera integral y eficaz; la información sobre la cual el Estado evalúa los impactos es deficiente y parcial, se tolera la fragmentación de los proyectos y, en muchas ocasiones, dicha evaluación se realiza cuando el proyecto ya ha sido diseñado, concesionado y licitado.

Aunado a lo anterior, la falta de acciones efectivas por parte del Estado para asegurar la compatibilidad de los proyectos de desarrollo con las poblaciones afectadas, aumenta el nivel de conflictividad en relación con los megaproyectos, causando graves problemas sociales como son la violencia e inseguridad jurídica, propiciando ataques a las personas defensoras de los derechos humanos ambientales.

Problemática: el proyecto del Tren Maya

Desde diciembre de 2018, se anunció el plan de desarrollo llamado “Tren Maya”, el cual plantea la construcción de infraestructura vial y ferroviaria como motor del desarrollo inmobiliario, comercial y turístico de la Península de Yucatán. El proyecto comprende, entre otros, 1,460 kilómetros de ferrocarril de velocidad media (su velocidad máxima será de 160 km/h para pasajeros y 120 km/h para carga), varias estaciones de ferrocarril, infraestructura vial, acueductos y nuevos centros de población y polos de desarrollo. El proyecto abarca más de 50 municipios y 5 estados del sureste la República mexicana (Chiapas, Tabasco, Yucatán, Campeche y Quintana Roo)[1], donde viven actualmente diversas poblaciones indígenas y campesinas, además de ser una de las zonas más biodiversas del mundo. El ferrocarril atravesará por la selva maya -segundo pulmón forestal de América Latina después de la Amazonia-, fragmentándola y causando impactos irreversibles a la vegetación, al suelo, al agua y a la biodiversidad.

El proyecto del Tren Maya no fue decidido por el pueblo maya, ni por otro pueblo indígena mexicano, sino que el nombre busca apropiarse de la denominación cultural indígena del pueblo maya, con el propósito de hacerlo más amigable. Está incluido en el Plan Nacional de Desarrollo (PND)[2], donde se menciona que es un proyecto orientado a incrementar la derrama económica del turismo en la Península de Yucatán, crear empleos, impulsar el desarrollo sostenible, proteger el medio ambiente de la zona desalentando actividades como la tala ilegal y el tráfico de especies, y propiciar el ordenamiento territorial de la región.

No obstante, hay poca información oficial existente hasta el momento (mayo 2020), y no se han hecho públicos ni el Proyecto Ejecutivo[3] ni la Manifestación de Impacto Ambiental[4]. En la página oficial del Tren Maya[5] se señala que tendrá una longitud total de 1,460 km con 18 estaciones y se prevé que la ruta se divida en siete tramos[6], pero el trazo final del ferrocarril se desconoce, así como el exacto número de estaciones o de nuevas zonas de desarrollo que se quieren realizar. El proyecto pretende aprovechar la infraestructura ferroviaria ya existente en algunos de los estados, usando el derecho de vía del ferrocarril. Para el resto de la ruta -68% del proyecto-, se tiene que gestionar el derecho de vía[7]. Asimismo, se plantea la urbanización de muchas regiones de la península de Yucatán, vinculada con el desarrollo que, se espera, creará el Tren Maya.

El 15 de noviembre de 2019[8] inició un proceso de consulta indígena que se realizó de forma simultánea en diversos municipios del sureste mexicano, con una sesión informativa y otra deliberativa, donde participaron autoridades y personas de comunidades indígenas. Sin embargo, la “consulta indígena” sobre el Tren Maya no fue convocada con el propósito de obtener el consentimiento de los pueblos y comunidades indígenas, como establece el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, no fue previa, culturalmente adecuada, informada, ni de buena fe. Al respecto, la Oficina en México del Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas ha calificado como negativo el proceso de consulta indígena del Tren Maya al considerar que no cumplía con todos los estándares internacionales ratificados por México en la materia[9].

Dada esta situación, varios integrantes del pueblo maya peninsular y ch´ol interpusieron una demanda de amparo ante el Poder Judicial, logrando la suspensión del proyecto en el territorio del municipio de Xpujil, Campeche. En respuesta, el Estado mexicano ha estigmatizado y criticado a los defensores y se ha rehusado a acatar la suspensión judicial.

En la primavera de 2020, en el marco de la pandemia de SARS-CoV2, las obras relacionadas con el Tren Maya fueron incluidas entre las actividades esenciales que podrán continuar a pesar de las medidas adoptadas por la Secretaría de Salud[10].

Riesgos e impactos ambientales

El proyecto del Tren Maya y las obras conexas implican numerosos riesgos e impactos ambientales a todo el sureste mexicano, zona de alta riqueza biológica e importancia para la conservación y protección de la selva maya, del acuífero y de la biodiversidad. Aunque la falta de certeza sobre el trazo final del proyecto impide identificar los impactos puntuales que se pudieran ocasionar al hábitat y a los ecosistemas terrestres y costeros, es posible identificar que el Tren Maya y las obras conexas causarán diversos riesgos e impactos ambientales. El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) ha advertido que el proyecto impactará en diversos municipios de Chiapas y Tabasco, las selvas altas, los pantanos y sabanas; en la Península de Yucatán impactará los macizos de selva más grandes y en mejor estado de conservación de México y Mesoamérica, áreas con manglar y otros humedales. Estos ecosistemas sufrirán alteraciones (degradación, fragmentación y deforestación) asociadas con la construcción, circulación y desarrollo propuesto por el proyecto del Tren Maya[11]. En opinión del CEMDA, éstos son los principales riesgos e impactos ambientales asociados al proyecto del Tren Maya y obras conexas:

Fragmentación del territorio[12]: se romperán y dividirán los ecosistemas terrestres de la Península de Yucatán. El proyecto Tren Maya afectará[13] 23 Áreas Naturales Protegidas (incluidas las Reservas de la Biosfera de Sian Kaan y Calakmul), 7 Regiones Terrestres Prioritarias, 11 Regiones Hidrológicas Prioritarias y 10 Áreas de Importancia para la Conservación de los Aves[14]. Las obras propuestas acrecentarán la fragmentación y la pérdida de conectividad ecológica entre las áreas de conservación, favoreciendo la reducción de la cobertura boscosa, el aislamiento de las poblaciones de flora y fauna, la interrupción de los corredores biológicos, el cambio de microclimas, la transformación del hábitat y la extinción de especies. La fragmentación de los ecosistemas se puede presentar a tal grado, que podría convertirlos en áreas biológicamente degradadas e inhóspitas[15].

Agotamiento y contaminación del acuífero de la Península de Yucatán[16]: la única fuente de abastecimiento de agua para todos los usos en la Península de Yucatán es el agua subterránea del acuífero[17]. Por ejemplo, las zonas cercanas a la ciudad de Campeche y el poblado de Champotón, ubicado también en dicha entidad, ya se encuentran sin disponibilidad de agua[18]. Con el proyecto se afectarán diversos cuerpos de agua superficiales, entre los que destacan lagunas perennes e intermitentes, zonas de inundación, aguadas, jaguey, escurrimientos temporales y humedales, sobre todo en los municipios de Benito Juárez, Tulum, Felipe Carrillo Puerto, Pedro Antonio Santos, Bacalar y Othón P. Blanco del estado de Quintana Roo; Calakmul del estado de Campeche[19]. El Conacyt ha determinado que el Tren Maya tendrá un impacto negativo en los servicios ambientales que brindan los ecosistemas que serán afectados, en particular en el anillo de cenotes denominado en 2013 como Reserva Geohidrogeológica y en las selvas de la región de Calakmul, donde las aguas cosechadas son transportadas y acumuladas para, en algún momento, fluir hacia los principales sistemas costeros de la Península de Yucatán[20]. Asimismo, las actividades turísticas y los nuevos centros urbanos traerán consigo aumento de población. Ello ocasionará un incremento en la generación de residuos,[21] así como contaminación que se filtrará en el acuífero, debido al tipo de suelo kárstico, a su alta permeabilidad, a la ausencia de un medio poroso que sirva de material filtrante, así como a la escasa profundidad del nivel del agua subterránea[22]. Toda el agua que llueve sobre la Península de Yucatán se infiltra al subsuelo[23], facilitando el acceso de los contaminantes a los cenotes, con una rápida propagación en el acuífero y graves riesgos para la salud humana[24].

Deforestación: el impacto del proyecto sobre la cobertura forestal existente en la Península de Yucatán es grande. De acuerdo con la Serie VI de la cobertura de uso de suelo y vegetación, publicada por INEGI (2018), el 71% (2,578 ha) de la superficie que será devastada corresponde a selvas húmedas y secas[25]. En particular, el proyecto cruza áreas de gran importancia para la conservación de la selva como la región de Calakmul[26]. Asimismo, la construcción de infraestructura vial, estaciones del ferrocarril y los polos de desarrollo acrecentarán las actividades agropecuarias, los asentamientos humanos y las actividades turísticas, y por lo tanto acelerarán el cambio de uso de suelo en toda la Península de Yucatán, afectando la cobertura forestal. El Conacyt ha señalado que, con el proyecto de desarrollo Tren Maya, también será afectada la capacidad de estos ecosistemas forestales de capturar, a través de la fotosíntesis, el bióxido de carbono atmosférico; es decir, de fungir como sumideros de carbono[27].

Extinción de flora y fauna: con el proyecto se impactará el área donde se albergan diversas especies, como por ejemplo árbol de ramón, cedro, ciricote, especies de mangle, especies de palmas; jaguar, ocelote, tapir, mono aullador, mono araña, especies de tortuga, tlacuache, cacomixtle, mapache, puma, cocodrilo, especies de serpientes, especies de murciélagos, especies de iguanas, guacamaya, flamenco, quetzal, tucán, gran variedad de aves residentes y migratorias, entre muchas otras, que están catalogadas como amenazadas, sujetas a protección especial o en peligro de extinción o que cuentan con protección especial por diversas normas[28]. En particular, se han señalado los graves impactos a la biodiversidad en la zona de Calakmul que causará el proyecto[29]. Asimismo, entre los efectos más comunes de la infraestructura ferroviaria se encuentran los  atropellamientos de fauna y el efecto de barrera, por lo cual los ecosistemas pierden conectividad[30]. En particular, el proyecto podría interrumpir la conectividad del acuífero, poniendo en grave riesgo los manglares de la Península de Yucatán, especie que goza de una protección especial en el ordenamiento mexicano[31].

Generación de residuos: la Península de Yucatán no tiene un sistema de recolección de residuos capilar, sino que en muchos municipios los habitantes queman los residuos al aire libre. Asimismo, no cuenta con un sistema de alcantarillado eficiente y en funcionamiento en todos los municipios, siendo las descargas de aguas residuales uno de los principales problemas de contaminación del agua subterránea en la península de Yucatán[32]. El Tren Maya y las obras conexas no solamente producirán residuos en su construcción, sino que en su funcionamiento pretenden desplazar millones de turistas y otras miles de personas como trabajadores a la Península de Yucatán[33], con los cuales se aumentará la producción de residuos y se exacerbará la fragilidad de los sistemas municipales.

Generación de ruido: el Tren Maya y las obras conexas generarán un aumento del ruido en diversos municipios de la Península de Yucatán. El Estado mexicano no tiene información relacionada con el ruido que causará el proyecto y las medidas tomadas para mitigarlo, tanto en su construcción como en su operación[34]. El ruido del proyecto puede afectar a la salud humana y causar impactos severos al ser humano[35]. Asimismo, puede afectar gravemente a la cueva El Volcán de los Murciélagos, (ubicada dentro de la Reserva Estatal de Balam-kú), una de las colonias más grandes de murciélagos que existen en el sureste de México[36].

Riesgos e impactos sociales

El Tren Maya causará diversos impactos sociales, pues es una propuesta de desarrollo diversa a la cultura de las comunidades indígenas, campesinas, pesqueras que ahí se encuentran, además de que exacerbará la desigualdad y marginación entre las personas que viajan y los habitantes que ofrecen servicios. Poco más de la mitad (53%) del trazo del Tren Maya se encuentra sobre terrenos ejidales, afectando a un total de 177 ejidos[37].

No se ha ofrecido información adecuada y fidedigna sobre el proyecto y no se ha permitido una participación real y eficaz en la toma de las decisiones[38] y ya se está viendo un deterioro en el tejido social y división comunitaria entre quienes aprueban y quienes rechazan el proyecto. No se ha obtenido el consentimiento libre, previo e informado de las comunidades indígenas[39].

Asimismo, en otros proyectos con un esquema de desarrollo de industria turística masiva, se ha observado el despojo de tierras y tradiciones culturales, así como la comercialización de las culturas, de los sitios sagrados, de los saberes y las memorias ancestrales y de los productos artesanales, además del acaparamiento de territorios y tierras indígena y campesina. Esta urbanización implica, entre otras cosas, el incremento del precio del suelo, la inflación de los costos de los bienes en general, decrecimiento de actividades productivas agrícolas y tradicionales, así como denigración del trabajo campesino[40].

En el caso del Tren Maya, se ha planteado que las personas que tienen propiedades sobre el área del proyecto puedan participar en el fideicomiso Tren Maya, aportando en dotación, como soporte material y financiero, sus tierras. Esto implica que la tierra se vuelve propiedad del fideicomiso y los campesinos participan entre los socios, pudiendo acceder a beneficios si el proyecto es exitoso[41].

El proyecto pone en riesgo también el manejo tradicional del agua que han hecho los pueblos indígenas en la Península de Yucatán. Los principales asentamientos indígenas se encuentran en los estados de Yucatán y Campeche, en zonas que generalmente carecen de servicios de agua potable entubada y drenaje. La principal fuente de abastecimiento de agua en la región es el agua subterránea. Sin embargo, ante la omisión del gobierno de proveer pozos y bombas para extraerla, la opción para abastecerse ha sido la colecta del agua de lluvia y su almacenamiento en ollas, tanques, cisternas, jahueyes, entre otros[42].

Adicional a lo antes mencionado, el Tren Maya causará el desplazamiento poblacional en pueblos y ciudades. Muchas personas que se autoadscriben como indígenas viven en las cercanías de las vías del tren que fueron construidas hace décadas, pero no fueron consultados ni se obtuvo su consentimiento para la reubicación.

Posicionamiento del CEMDA respecto al Tren Maya

El proyecto del Tren Maya transgrede los derechos humanos y no contribuye a fomentar la conservación del patrimonio biocultural.

A pesar de que el derecho a un medio ambiente sano y al agua se encuentran establecidos en el artículo 4 constitucional, el plan de desarrollo “Tren Maya” no cumple con lo dispuesto en éste, puesto que plantea muchos riesgos e impactos ambientales y sociales, sin que hasta el momento se tenga la información para calificarlo como un proyecto que abona al desarrollo sostenible del país. Asimismo, el derecho de los pueblos y comunidades indígenas a la autonomía y libre determinación como un derecho humano reconocido en la Constitución y en varios instrumentos internacionales ratificados por México no ha sido respetado, puesto que el proyecto no fue decidido por ellos. Al no tener la información suficiente para garantizar el respeto, protección y prevención de los riesgos e impactos ambientales y sobre los derechos humanos, el Estado mexicano debería aplicar los principios de precaución, prevención e del Estado pluricultural y suspender cualquier actividad relacionada con el Tren Maya, sobre todo en el marco de la pandemia que estamos viviendo, hasta no contar con la seguridad que no se impactará de manera significativa el medio ambiente y los derechos humanos.

El proyecto del Tren Maya debe garantizar la publicidad de toda la información sobre riesgos e impactos ambientales y sociales, se debe garantizar la participación temprana y efectiva, se debe facilitar y garantizar el acceso a la justicia y la protección de las personas defensoras ambientales.

A pesar de que México ha suscrito la Declaración de Rio de 1992 y acaba de firmar el Acuerdo de Escazú sobre derechos de acceso en materia ambiental, no se ha publicado toda la información relativa al proyecto, no se ha realizado un proceso de participación efectiva, ni se ha facilitado el acceso a la justicia, así como no se ha garantizado una efectiva protección a las personas defensoras. Resulta necesario que se generen los estudios y evaluaciones pertinentes para determinar si existe la viabilidad económica, social, ambiental y de desarrollo del proyecto, y que dicha información sea puesta a disposición de la sociedad en general; particularmente a las posibles comunidades afectadas, así como de académicos, sociedad civil e interesados. Todo ello con el objetivo de establecer un diálogo sobre la pertinencia, mejores prácticas y garantizar el acceso efectivo a la información y a la participación en la toma de decisiones.

Asimismo, es imprescindible que se asegure el acceso a la justicia de aquellas personas, comunidades y/o organizaciones que quieran reclamar la violación de sus  derechos humanos, sobre todo  en tiempos de emergencia sanitaria. Finalmente, las autoridades del Estado mexicano deben abstenerse de realizar cualquier ataque y agresión en contra de las personas defensoras ambientales. legalidad ambiental

Ningún proyecto de desarrollo puede estar exento de cumplir con la sostenibilidad ambiental.

El proyecto del Tren Maya y las obras conexas implican numerosos y graves riesgos e impactos ambientales a todo el Sureste mexicano, zona de alta riqueza biológica e importancia para la conservación y protección de la Selva Maya, del acuífero y de la biodiversidad. Hay fuerte riesgo de causar la fragmentación de los ecosistemas, la contaminación del acuífero, la extinción de especies, la constante deforestación de la Selva Maya, la generación de ruido y residuos.

El proyecto del Tren Maya deberá contar con una Manifestación de Impacto Ambiental y la Autorización de Impacto Ambiental (AIA) respectiva, en los términos en los que lo establece la la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA) y su Reglamento en Materia de Impacto Ambiental, pues se trata de una vía de comunicación, de infraestructura ferroviaria, de desarrollos inmobiliarios y turísticos que afectan a zonas costeras y son obras y actividades que se desarrollan dentro de Áreas Naturales Protegidas.

Al tratarse de un proyecto de desarrollo, el mismo debe ser evaluado en su integralidad, para que, de esta manera, se asegure la identificación, descripción y evaluación de los impactos ambientales, acumulativos y residuales. Además de lo anterior, el proyecto debe cumplir con toda la legislación ambiental aplicable, puesto que esta representa la esfera mínima de protección del ambiente establecida. El Estado mexicano, por ningún motivo puede ser reducir el alcance de protección de la legislación ambiental (Art. 1114 del Tratado de Libre Comercio entre México, Canadá y Estados Unidos). Asimismo, el principio de progresividad de los derechos humanos impone que el Estado mexicano pueda adoptar medidas que amplíen la esfera de protección del derecho a un medio ambiente sano.

Ningún proyecto de desarrollo puede estar exento de cumplir con la sostenibilidad social.

El proyecto del Tren Maya no es sostenible socialmente puesto que genera y generará múltiples impactos sociales, modificando la cultura existente y poniendo en riesgo la supervivencia cultural de las comunidades indígenas que allí viven. Asimismo, para poder desplazar personas indígenas, es necesario obtener su consentimiento previo e informado. Además de lo anterior, el proyecto debe cumplir con toda la legislación aplicable, en particular con los estándares internacionales en materia de derechos indígenas, desplazados y derechos culturales.

El proyecto del Tren Maya no debe poner en riesgo el medio ambiente legalmente protegido en México.

Toda obra o actividad que pretenda realizarse en Áreas Naturales Protegidas (ANP) debe estar acorde con el Decreto de creación de éstas, así como con el correspondiente Programa de Manejo. El Tren Maya prevé pasar por las Reservas de la Biosfera de Calakmul y Balam-Ku, así como la región geohidrológica Anillo de Cenotes en Yucatán y muy cerca de los límites de las Reservas de la Biosfera de Sian Ka´an, Caribe Mexicano y Los Petenes, además de zonas de trascendencia como lo son: el área prioritaria de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) de Balankan; el sistema Lagunar Catazajá y los Humedales La Libertad; por tanto, es fundamental que el proyecto cumpla cabalmente con lo establecido por los instrumentos de protección. Además, en los estados por los que pretende cruzar el proyecto se encuentra una gran diversidad de especies de flora y fauna, muchas de ellas catalogadas como amenazadas, sujetas a protección especial o en peligro de extinción o cuentan con protección especial por diversas normas y Acuerdos Ambientales Multilaterales, las cuales pueden verse en riesgo por la implementación de dicho proyecto.

En el diseño y construcción del proyecto de desarrollo Tren Maya, se debe garantizar en todo tiempo el Estado de derecho, la paz y la libertad.

Cuando el desarrollo, implementación y construcción de un proyecto se hace en estricta observancia del marco constitucional de derechos humanos, de la legislación nacional, de los estándares internacionales y de las buenas prácticas, resulta innecesario incluir el uso de las fuerzas públicas y fuerzas armadas en la construcción de una obra de infraestructura. Asimismo, en todo momento debe existir el acceso a la justicia, entendido éste, como la generación de espacios de diálogo, libre intercambio de ideas y la posibilidad de acceder a las instituciones administrativas y jurisdiccionales sin represalias ni agresiones. En caso de que una comunidad, grupo de personas o cualquier individuo exprese su voluntad contraria a algún proyecto, en ningún caso dicha situación debe ser condenada de forma alguna y mucho menos se debe permitir la agresión a las personas defensoras de derechos humanos.

[1] Información en la página oficial del Tren Maya. Disponible en: http://www.trenmaya.gob.mx/

[2] Presidencia de la República, Plan Nacional de Desarrollo, Julio 2019

[3] Respuesta del Fondo Nacional para el Fomento al Turismo a solicitud de información 2137200017419.

[4] Respuesta de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales a solicitud de información 0001600426419.

[5] Información en la página oficial del Tren Maya. Disponible en: http://www.trenmaya.gob.mx/

[6] Tramo Selva 1. (237 km aprox.); Tramo Selva 2 (257 km aprox.); Tramo Caribe 1 (237 km aprox.); Tramo Caribe 2 (120 km aprox.); Tramo Golfo 1 (253 km aprox.); Tramo Golfo 2 (170 km aprox.) y Tramo Golfo 3 (186 km aprox.)

[7] Información contenida en el proceso de documentación del Megaproyecto Tren Maya en la Península de Yucatán realizado entre enero y noviembre de 2019 por el Centro Mexicano de Derecho Ambiental A.C.

[8] “Convocatoria al proceso de Consulta Indígena y Jornada de Ejercicio Participativo Ciudadano sobre el Proyecto de Desarrollo Tren Maya”, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 15 de noviembre de 2019.

[9] Comunicado de Prensa de la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos “El proceso de consulta indígena sobre el Tren Maya no ha cumplido con todos los estándares internacionales de derechos humanos en la materia: ONU-DH”, 19 de diciembre de 2019.

[10] Consejo de Salubridad General, Acuerdo por el que se declara como emergencia sanitaria por causa de fuerza mayor, a la epidemia de enfermedad generada por el virus SARS-CoV2, 30 de marzo de 2020. Consejo de Salubridad General, Lineamientos Técnicos relacionados con las actividades descritas en los incisos c) y e) de la fracción II del artículo primero, del Acuerdo por el que se establecen acciones extraordinarias para atender la emergencia sanitaria generada por el virus SARS-CoV2, 6 de abril de 2020.

[11] Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Territorios mayas en el paso del tren: situación actual y riesgos previsibles, Diciembre de 2019.

[12] La fragmentación es la pérdida de continuidad de un ecosistema, y produce cambios importantes en la estructura de las poblaciones y comunidades de plantas y animales, tanto en el ambiente físico como en el ecológico, lo que afecta su funcionamiento.

[13] Información contenida en el proceso de documentación del Megaproyecto Tren Maya en la Península de Yucatán realizado entre enero y noviembre de 2019 por el Centro Mexicano de Derecho Ambiental A.C.

[14] Estos instrumentos de conservación del medio ambiente, además de estar previstos en el ordenamiento jurídico mexicano, muestran áreas que han sido detectadas como de gran importancia para la conservación de biodiversidad por sus características físicas y bióticas.

[15] Navarro Rodríguez y otros, Fragmentación y sus implicaciones Análisis y reflexión documental, Universidad de Guadalajara, 2015

[16] El Acuífero de Yucatán abarca una superficie de 124,409 kilómetros cuadrados, comprendiendo totalmente al Estado de Yucatán y casi la totalidad de los estados de Campeche y Quintana Roo; tiene una función ecológica de suma importancia pues es un sistema interconector de las zonas de recarga tierra adentro (selva, humedales y zonas marinas -arrecife Mesoamericano-) y es sumamente vulnerable a la contaminación, por su  gran conectividad (ACUERDO por el que se dan a conocer los estudios técnicos de aguas nacionales subterráneas del acuífero Península de Yucatán, clave 3105, estados de Yucatán, Campeche y Quintana Roo, Diario Oficial de la Federación, 4 de septiembre de 2013).

[17] Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, ACUERDO por el que se dan a conocer los estudios técnicos de aguas nacionales subterráneas del acuífero Península de Yucatán, clave 3105, estados de Yucatán, Campeche y Quintana Roo (DOF 04 de septiembre de 2013)

[18] Comisión Nacional del Agua, Estadísticas del Agua en México 2018.

[19] Información contenida en el proceso de documentación del Megaproyecto Tren Maya en la Península de Yucatán realizado entre enero y noviembre de 2019 por el Centro Mexicano de Derecho Ambiental A.C.

[20] Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Territorios mayas en el paso del tren: situación actual y riesgos previsibles, Diciembre de 2019.

[21] Tanto  la SEMARNAT como la CONAGUA, coinciden en que el principal foco de contaminación al agua subterránea la falta de sistemas de alcantarillado sanitario, así como las bajas eficiencias de las actuales plantas de tratamiento, reportando información obtenida de la Secretaría de Salud, donde el estado de Yucatán presenta la incidencia más alta de enfermedades gastrointestinales a escala nacional, mientras que los estados de Campeche y Quintana Roo reportan tasas de incidencia superiores al promedio nacional; siendo las enfermedades parasitarias el principal problema de salud pública de origen hídrico, a causa de altos niveles de contaminación bacteriana, lo cual coincide con los resultados de calidad del agua reportados donde se muestran puntos que exceden los parámetros DBO5, DQO, SST, CF, entre otros. (ACUERDO por el que se dan a conocer los estudios técnicos de aguas nacionales subterráneas del acuífero Península de Yucatán, clave 3105, estados de Yucatán, Campeche y Quintana Roo, Diario Oficial de la Federación, 4 de septiembre de 2013)

[22] Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Retos para la planeación territorial en sitios kársticos, noviembre 2009

[23] Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, ACUERDO por el que se dan a conocer los estudios técnicos de aguas nacionales subterráneas del acuífero Península de Yucatán, clave 3105, estados de Yucatán, Campeche y Quintana Roo (DOF 04 de septiembre de 2013)

[24] En el municipio de Calakmul se plantea la construcción de una estación del Tren Maya, lo cual implicará el aumento de la población y subsiguientemente de los residuos y la contaminación superficial. No obstante, la zona de Xpujil funciona como zona de recarga del acuífero (Determinación de la disponibilidad de agua en el Acuífero Xpujil, Estado de Campeche), y no cuenta con un sistema de drenaje (Centro Mexicano de Derecho Ambiental A.C., Diagnóstico participativo de las necesidades comunitarias en materia ambiental en contextos de megaproyectos en el municipio de Calakmul, Campeche), por lo cual es más probable que en esta zona se infiltre la contaminación al acuífero.

[25] Información contenida en el proceso de documentación del Megaproyecto Tren Maya en la Península de Yucatán realizado entre enero y noviembre de 2019 por el Centro Mexicano de Derecho Ambiental A.C. (INFORMACION CARTOCRITICA)

[26] Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Territorios mayas en el paso del tren: situación actual y riesgos previsibles, Diciembre de 2019.

[27] Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Territorios mayas en el paso del tren: situación actual y riesgos previsibles, Diciembre de 2019.

[28] Información contenida en el proceso de documentación del Megaproyecto Tren Maya en la Península de Yucatán realizado entre enero y noviembre de 2019 por el Centro Mexicano de Derecho Ambiental A.C.

[29] Benítez y otros, Impacto de la Vía Férrea y del Crecimiento Turístico Asociado al Tren Maya; medidas de mitigación y cambios al diseño para las reservas de Calakmul y Balam-kú, 2019

[30] Benítez y otros, Impacto de la Vía Férrea y del Crecimiento Turístico Asociado al Tren Maya; medidas de mitigación y cambios al diseño para las reservas de Calakmul y Balam-kú, 2019

[31] Información contenida en el proceso de documentación del Megaproyecto Tren Maya en la Península de Yucatán realizado entre enero y noviembre de 2019 por el Centro Mexicano de Derecho Ambiental A.C.

[32] Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, Plan rector en materia de agua para la protección, conservación y recuperación ambiental de la Península de Yucatán, 2011

[33] Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Territorios mayas en el paso del tren: situación actual y riesgos previsibles, Diciembre de 2019.

[34] Información contenida en el proceso de documentación del Megaproyecto Tren Maya en la Península de Yucatán realizado entre enero y noviembre de 2019 por el Centro Mexicano de Derecho Ambiental A.C.

[35] Gobierno del Estado de México, Efectos a la salud por ruido

[36] Benítez y otros, Impacto de la Vía Férrea y del Crecimiento Turístico Asociado al Tren Maya; medidas de mitigación y cambios al diseño para las reservas de Calakmul y Balam-kú, 2019

[37] Información contenida en el proceso de documentación del Megaproyecto Tren Maya en la Península de Yucatán realizado entre enero y noviembre de 2019 por el Centro Mexicano de Derecho Ambiental A.C.

[38] Comunicado de Prensa de la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos “El proceso de consulta indígena sobre el Tren Maya no ha cumplido con todos los estándares internacionales de derechos humanos en la materia: ONU-DH”, 19 de diciembre de 2019.

[39] Información contenida en el proceso de documentación del Megaproyecto Tren Maya en la Península de Yucatán realizado entre enero y noviembre de 2019 por el Centro Mexicano de Derecho Ambiental A.C.

[40] Información contenida en el proceso de documentación del Megaproyecto Tren Maya en la Península de Yucatán realizado entre enero y noviembre de 2019 por el Centro Mexicano de Derecho Ambiental A.C.

[41] Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Territorios mayas en el paso del tren: situación actual y riesgos previsibles, Diciembre de 2019.

[42] Centro Mexicano de Derecho Ambiental A.C., Diagnóstico participativo de las necesidades comunitarias en materia ambiental en contextos de megaproyectos en el municipio de Calakmul, Campeche.


Tags asignados a este artículo:
México Ambiental

Artículos relacionados

Gendarmería ambiental: más seguridad en las ANP

Se espera que operen antes de finalizar el año con lo que se reforzarán las acciones de protección y vigilancia

Forma la UANL, líderes en sustentabilidad

Monterrey, Nuevo León, México, 24 de marzo de 2020, México Ambiental.- La Facultad de Contaduría Pública y Administración de la

El Brasero de Oriente, iniciativa campesina de manejo y aprovechamiento sustentable de carbón vegetal en San Felipe Oriente *

Ciudad de México, México, 28 de septiembre de 2017, CCMSS/México Ambiental.- Cuando el cielo apenas empieza a clarear en el