Yunnan, China, 27 de marzo de 2016, México Ambiental.- En Yunnan, 2.700 kilómetros al suroeste de Pekín, 150 elefantes salvajes caminan libres sin peligro, con el objetivo de conseguir perpetuar la especie del elefante chino; esto siendo protegidos por un grupo de veterinarios y expertos qué les siguen los pasos sin importunarlos.
Cabe señalar qué podría llegar a resultar irónico que este santuario esté en el país que se ha convertido en centro mundial de comercio ilegal de colmillos de elefante y cuya elevada demanda amenaza su especie.
La mayor parte del marfil que se vende en la segunda economía mundial procede de África, donde el tráfico ilegal de este material está provocando una caza furtiva de paquidermos sin precedentes, según datos del Fondo Mundial de la Naturaleza.
Sin embargo, en Xishuangbanna, comarca china que evoca a Tailandia y limita con Laos y Birmania (Myanmar), China ofrece otra imagen.
La razón principal de que este espacio sea considerado un “paraíso” es el entorno en el que los animales se mueven: una gran área de bosque no habitado por el hombre, por donde pasan muchos ríos pequeños y que cuenta con abundancia de los alimentos que consumen.





