Ciudad de México, México, 26 de junio de 2024.- Los bosques tropicales o selvas del planeta cubren algo menos de 3 por ciento de la superficie terrestre, aunque son ecosistemas esenciales para la vida pues contribuyen al equilibrio del oxígeno, bióxido de carbono (CO2) y generan humedad en el aire.
Además, son el hábitat de muy diversas especies de animales, y árboles, arbustos y plantas trepadoras, que representarían más de 80% de las especies vegetales. A pesar de todos esos beneficios, anualmente se pierden 10 millones de hectáreas de bosques tropicales, por fragmentación del hábitat, construcción de infraestructura, cambio de uso de suelo, alteración de la biodiversidad, tala legal y, sobre todo, ilegal y muchos otros factores más. El panorama es simplemente oscuro y por más esfuerzos institucionales o gubernamentales, parece que no cambiará. Sin duda, se requiere un nuevo paradigma económico que reduzca la presión a las selvas y a otros ecosistemas de importancia global.
Frente a la pérdida consistente y degradación de estos ecosistemas, en 1999 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Mundial de Conservación (WWF) proclamaron el 26 de junio como Día Internacional de la Preservación de los Bosques Tropicales.
Vale decir que la Carta de la Tierra aborda esta problemática en el eje II Integridad Ecológica, y el principio fundamental 5 Proteger y restaurar la integridad de los sistemas ecológicos de la Tierra, con especial preocupación por la diversidad biológica y los procesos naturales que sustentan la vida; bajo los siguientes principios de acción:
- Adoptar, a todo nivel, planes de desarrollo sostenible y regulaciones que permitan incluir la conservación y la rehabilitación ambientales, como parte integral de todas las iniciativas de desarrollo.
- Establecer y salvaguardar reservas viables para la naturaleza y la biosfera, incluyendo tierras silvestres y áreas marinas, de modo que tiendan a proteger los sistemas de soporte a la vida de la Tierra, para mantener la biodiversidad y preservar nuestra herencia natural.
- Promover la recuperación de especies y ecosistemas en peligro.
- Manejar el uso de recursos renovables como el agua, la tierra, los productos forestales y la vida marina, de manera que no se excedan las posibilidades de regeneración y se proteja la salud de los ecosistemas.





