Morelia, Michoacán, México, 9 de noviembre de 2020, México Ambiental.- Con recursos disponibles en instituciones estatales y del gobierno federal como la Comisión Nacional Forestal para desarrollar proyectos productivos en apoyo al sector resinero estatal -que vive una severa crisis pero que generen al menos 10 mil empleos directos-, 31 ejidos y comunidades y cuatro organizaciones civiles solicitaron al gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, un programa decidido para enfrentar la emergencia de los resineros y para relanzar y fortalecer a las empresas sociales resineras de la entidad. Silvano los ha ignorado por completo.
En un comunicado del Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible (CCMSS), el grupo impulsor de la propuesta explica que, en Michoacán, existen más de 10 mil familias dedicadas a la extracción de resina quienes ahora mismo se han quedado sin su principal fuente de ingresos a partir de la crisis económica ocasionado por la pandemia del covid-19.
El documento de referencia habría sido entregado recientemente al gobierno de Michoacán y firmado por representantes de las comunidades indígenas de Cherán y Patamban y las organizaciones civiles Resiliencia y Desarrollo Comunitario, Grupo Interdisciplinario de Tecnología Rural Aplicada, Red Mocaf Michoacán y el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible.
Allí, refieren que, debido a la parálisis económica de numerosas actividades, las 18 industrias del estado de Michoacán que procesan esta materia prima, de las cuales cuatro son empresas comunitarias, detuvieron su operación y dejaron de comprarle a los productores.
La parálisis y la consiguiente ruptura de la cadena de valor asociada a la misma impacta directamente a alrededor de 50 mil personas de las regiones forestales de la entidad que han perdido su principal fuente de ingresos.
En la cadena de suministro de la resina el primer eslabón lo componen los recolectores, que son alrededor de 10 mil familias. Un 40 por ciento de ellas se ubican en la región oriente de Michoacán, en los municipios de Hidalgo, Tuxpan, Jungapeo, Áporo, Tuzantla, Angangueo, Susupuato, Zitácuaro y Senguio; otras 3 mil familias habitan en la región centro y 3 mil familias más en la Meseta Purépecha.
Dijeron que la gran mayoría de quienes se dedican a la recolección de resina son personas avecindadas, es decir, no son dueños de la tierra, sino que aprovechan y colectan la resina a través de diversos acuerdos con los dueños de los territorios, sean ejidos, comunidades o bien bosques pertenecientes a entes privados. En ese sentido, su condición es de mayor vulnerabilidad.
“Un productor de resina obtiene, en promedio, 50 mil pesos anuales por su cosecha y este ingreso es fundamental para satisfacer una canasta básica alimentaria, pero ahora que no hay mercado para su producto vivirán serios problemas de pobreza alimentaria”, comentó Juan Manuel Barrera, especialista del sector forestal y director ejecutivo de la organización Resiliencia y Desarrollo Comunitario, al revelar que en los 100 años de historia de esta actividad productiva en Michoacán -donde se genera el 90% de la producción nacional de resina de pino-, no se había presentado una situación de crisis como la de hoy.
Y reafirmó: “Nunca había pasado que las industrias dejaran de comprar a los resineros, pero con sus industrias paradas y la falta de pedidos de las industrias químicas, de cosméticos y alimentos, todo se detuvo. Lo peor es que “esta crisis no se va a resolver, al menos, hasta el próximo año, y, ¿mientras qué van a hacer las familias cuyos únicos ingresos dependen de esta actividad?”.

Además de la perdida de medios de vida y la crisis por falta de alimentos, la situación que enfrentan hoy las familias recolectoras de resina tiene graves implicaciones también para los bosques de la región y para las comunidades. Entre esas implicaciones destacamos algunas:
- Los jóvenes están más expuestos a la presión de ser cooptados por parte de la delincuencia organizada.
- Los integrantes de las familias están buscando empleo en regiones alejadas e incluso en zonas urbanas, con lo que el riesgo de traer el virus a las comunidades se incrementa.
- El bosque enfrenta una mayor presión. Actualmente se están dando actividades como la caza y la recolección de hongos y otras especies, posteriormente empezará la tala, para malbaratar la madera y con ello acrecentar la deforestación que enfrenta el estado.
Silvano Aureoles Conejo, gobernador de Michoacán, no ha respondido a la exigencia.

