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Quesos industrializados de México: ¿alimentos seguros para su consumo?

Ciudad de México, México, 3 de noviembre de 2020, México Ambiental.- Por incumplimientos a las especificaciones de las Normas Oficiales Mexicanas, el pasado 14 de octubre el gobierno mexicano anunció la inmovilización de diferentes marcas de quesos, particularmente manchego, aunque ninguno de los incumplimientos estuvo relacionado con la seguridad para su consumo, es decir, con la inocuidad de los mismos, por lo que no causarían un daño a la salud.

Belinda Vallejo Córdoba y Aarón Fernando González-Córdova, investigadores de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Animal del CIAD, dijeron que los análisis realizados consistieron en la evaluación de los siguientes parámetros: grasa y proteína, tipo de grasa, calcio y sodio, espesantes, información proporcionada en la etiqueta y precio.

De los 46 quesos analizados y reportados por la Revista del Consumidor en su edición del pasado mes de abril –de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco)-, entre los cuales se encuentran manchegos mexicanos, tipo manchego, imitación y de cabra, solo uno, de una marca no muy conocida, constituyó una adulteración por presentar adición de grasa vegetal y ocho no cumplieron con el contenido neto. La adición de grasa vegetal y, pese a ello, llamar queso al producto, en vez de indicar que es una imitación, constituye un engaño al consumidor.

El incumplimiento en el contenido neto varió entre 3.5 y 55.6%, con solo dos productos en el extremo superior. Por otro lado, ocho quesos incumplieron con información requerida en la etiqueta (como especificar el país de origen), contenidos de grasa, proteína o humedad y etiquetado frontal y dos incluyeron leyendas no veraces. Una marca de queso hizo uso indebido de la denominación de origen de queso manchego.

Investigación de la Profeco en julio de 2020

Con relación al queso con grasa vegetal, los científicos mexicanos dijeron que, de acuerdo con la normativa para quesos, la denominación comercial de queso está reservada a los productos elaborados con leche y productos obtenidos de la leche que no contengan grasa o proteínas de otro origen; se establece que en la fabricación de quesos no se pueden utilizar sustancias grasas no propias de la leche utilizada.

Adicionar grasa vegetal y denominar a un producto queso, constituye un incumplimiento a la normativa vigente, y constituye un engaño al consumidor. El estudio también incluyó ocho quesos de imitación (análogos de queso), los cuales declararon la presencia de grasa vegetal en el etiquetado, por lo cual no se consideraron como incumplimientos a la normativa, dijeron Belinda Vallejo Córdoba y Aarón Fernando González-Córdova.

Los académicos explicaron que, en el pasado, la Revista del Consumidor publicó estudios relacionados con quesos panela, en los cuales la problemática relacionada con adulteración con grasa vegetal fue aún más evidente. Este tipo es el queso fresco de mayor consumo dentro de los quesos industrializados y se produce prácticamente, en todas las regiones de México, por lo que en este se concentra mayor volumen de producción. Su popularidad reside en el hecho que es considerado “saludable” por los consumidores debido a su bajo contenido de grasa.

Pero aclararon que la sustitución de la grasa butírica en los quesos de imitación o análogos por grasas vegetales, lejos de ser benéfico para la salud de los consumidores, podría presentar un daño a su salud cardiovascular, debido al alto contenido de grasas trans resultantes de la producción industrial de las grasas vegetales.

De hecho, en los últimos tres años las autoridades regulatorias de los Estados Unidos (FDA) y de la Unión Europea (EFSA), además de la Organización Mundial de la Salud, han tomado iniciativas para remover las grasas trans industriales de los alimentos, revelaron Belinda Vallejo y Aarón Fernando González.

Investigación de la Profeco de julio de 2011

Se estima que el consumo de grasas trans de producción industrial causa en promedio unas quinientas mil muertes anuales en el mundo por cardiopatías coronarias. Las grasas trans de producción industrial se encuentran en grasas vegetales solidificadas, como la margarina, y están con frecuencia presentes en alimentos horneados y fritos. Su uso frecuente es porque los fabricantes las utilizan debido a que se conservan durante más tiempo y son más baratas que otras grasas.

En el Laboratorio de Calidad, Autenticidad y Trazabilidad de los Alimentos del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) en Hermosillo, Sonora, los científicos y otros investigadores, han verificado la autenticidad de la leche y los quesos desde hace más de veinte años. Las metodologías instrumentales implementadas para verificar la autenticidad de estos alimentos nos han permitido apoyar al productor primario, al industrializador y al sector público. En este último caso, se ha verificado la leche que se oferta en los desayunos escolares del DIF de los diferentes estados para asegurar una competencia leal en las licitaciones y asegurar la protección de los niños por el consumo de leche auténtica durante el período escolar. 

Con la nueva normalidad derivada de la pandemia, hoy más que nunca el asegurar una buena alimentación basada en alimentos auténticos, saludables y seguros es absolutamente necesario. Los estudios publicados por la Revista del Consumidor, declarando incumplimientos a la normativa no son nada nuevo, lo que sí es nuevo, y de resaltar, es que las autoridades hayan tomado acción denunciando e inmovilizando los productos que cayeron en irregularidades, finalizaron Belinda Vallejo Córdoba y Aarón Fernando González-Córdova.