Monterrey, Nuevo León, México, 18 de agosto de 2020, México Ambiental.- No obstante que la Procuradora Federal de Protección al Ambiente ordenó investigar por qué se tomó la decisión de castrar un oso negro (Ursus americanus) –una especie en peligro de extinción en México-, que deambulaba en parques y áreas ajardinadas y urbanas de la periferia de Monterrey, en el estado mexicano de Nuevo León, y no simplemente reubicarlo en un paraje natural de las sierras del norte de México, donde podría tener una función ecológica esencial en la reproducción de esta especie, hasta el momento, persiste el misterio en torno a este infortunado y torpe incidente en el que estuvieron involucradas autoridades de la propia delegación estatal de la Profepa, el ayuntamiento del municipio de San Pedro Garza García, la Dirección de Parques y Vida Silvestre de Nuevo León, la Facultad de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Nuevo León y otras instituciones.
Originalmente la Delegación de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) en Nuevo León recibió una denuncia de la Dirección de Protección Civil de Nuevo León, sobre la presencia de un ejemplar de oso macho juvenil de aproximadamente 96 kilos de peso, marcado con el arete 34, que se encontraba “socializando” con paseantes en el Parque Chipinque, ubicado en el municipio San Pedro Garza García.
En ese momento se activó el Protocolo de Vida Silvestre, por lo que personal de Protección Civil, Bomberos, Parques y Vida Silvestre de Nuevo León y la Profepa, procedieron a montar un exitoso operativo para la captura, y posterior contención y manejo del ejemplar. Inmediatamente lo trasladaron a la Facultad de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Nuevo donde se le hicieron estudios rutinarios de biometría hemática, química sanguínea, ectoparásitos y endoscopía, entre otros. El oso fue capturado cuando dormía plácidamente en una casa del municipio de San Pedro Garza García.

La encargada de la Delegación de la Profepa en el Estado, la Ing. Elva Griselda Garza Morado, informó que el Médico Veterinario Zootecnista Rogelio Carrera Treviño, coordinador del Laboratorio de Fauna Silvestre de la Facultad mencionada, consideró que debido al comportamiento errático del oso que había vuelto en varias ocasiones a alimentarse con basura en la zona urbanizada de San Pedro Garza García, -por su seguridad y la de la población-, era necesario que se le practicara una orquiectomía bilateral (castración), antes de su traslado y liberación en la Sierra de Nido, en Chihuahua.
Esta decisión se consultó y fue autorizada por el director general de Inspección y Vigilancia de Vida Silvestre, Recursos Marinos y Ecosistemas Costeros de la Profepa, el médico veterinario zootecnista, Martín Vargas Prieto.

La Profepa, en un comunicado, informó que en un mensaje enviado al inspector Lindolfo Gutiérrez Olvera, Martín Vargas Prieto manifestó que “… la castración del ejemplar debía realizarse para evitar el movimiento artificial y reproducción de ejemplares de las subespecies de osos Ursus americanus amblyceps y eremicus, a la cual pertenece el oso, así como para reducir el comportamiento de desplazamiento y la probabilidad de que se enfrentara con otros osos en la sierra”.
Lo increíble es que el oso juvenil de la subespecie eremicus, fue liberado en Chihuahua y no en Nuevo León, donde presenta una distribución natural y podría ser un adulto reproductivo.
Antes de su liberación, se colocó al ejemplar un collar de telemetría, proporcionado por el Dr. Carlos López González, investigador de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Autónoma de Querétaro, para su monitoreo constante de su ubicación y desplazamiento.
En México se reconoce la existencia de en estado silvestre de tres subespecies de oso negro, el carnívoro de mayor tamaño en nuestro país. Estas son: Ursus americanus amblyceps, U. a. machetes y U. a. eremicus). Si bien este gran mamífero está protegido por leyes mexicanas, la situación de sus poblaciones es muy vulnerable y, de hecho, la subespecie eremicus, a la que pertenece el ejemplar castrado, está catalogada como Peligro de Extinción por la NOM-059-SEMARNAT-2010.

En una publicación de hace una década en el Acta Zoológica Mexicana (Acta Zool. Mex vol.27 no.3 Xalapa dic. 2011), se publica el artículo “El oso negro americano en el noroeste de México: recuperación de registros de ocurrencia”, de los autores Christian Alejandro Delfín Alfonso, Carlos Alberto López González y Nalleli Elvira Lara-Díaz, integrantes de la Facultad de Ciencias Naturales, de la Universidad Autónoma de Querétaro; y de la Red Medio Ambiente y Sustentabilidad del Instituto de Ecología, AC, -para el caso del autor principal-, donde establecen la vulnerabilidad de las poblaciones de oso negro americano de las tres sub especies, y la necesidad de recuperar, proteger y conservar a este gran mamífero.
Textualmente reportan: “El oso negro americano, es el carnívoro de mayor tamaño en México y la única especie de Úrsido presente en el país, contando con tres subespecies (U. a. eremicus Merriam 1904, U. a. amblyceps Baird 1859 y U. a. machetes Elliot 1903; Hall 1981, Lariviére 2001). La especie ocupaba las regiones boscosas de los estados del NO y NE de México: Sonora, Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Durango, Zacatecas, Sinaloa, San Luis Potosí, Jalisco, Nayarit y posiblemente Aguascalientes (Leopold 1959, Baker & Green 1962, Hall 1981). Actualmente, la información sobre su distribución es escasa, pero se considera que se ha reducido hasta en un 80% (INE/SEMARNAP 1999), principalmente en relación con su cacería y envenenamiento durante el Siglo XX, al ser percibida como una amenaza al ganado y a los cultivos (Medellín et al. 2005), y aprovechada por sus pieles y su grasa (Baker 1956, Leopold 1959). Adicionalmente, el incremento de la población humana y una pobre economía han contribuido a la pérdida de hábitat para el oso negro (Pelton et al. 1999).”
“La legislación mexicana la reconoce como una especie prioritaria para su conservación (INE/SEMARNAT 1999), sin embargo, solo una subespecie (U. a. eremicus) distribuida en la Sierra Madre Oriental en el NE de México, es considerada como en Peligro de Extinción por la NOM-059-SEMARNAT-2010 (SEMARNAT 2010). La subespecie U. a. machetes y aparentemente U. a. amblyceps se distribuyen en el NO de México (Hall 1981), en la Sierra Madre Occidental (SOMc) y las Islas del Cielo (SI), ecorregión donde poco se conoce de su distribución y en general de sus poblaciones, y por tanto su estado de conservación es alarmante, aun cuando no se considera como una subespecie bajo ninguna categoría de riesgo (SEMARNAT 2010)”.

“No obstante el creciente interés por la especie, los proyectos de investigación han sido pocos y aislados, impidiendo contar, hasta el momento, con información precisa y detallada acerca de la situación de algunas de las sub-poblaciones en el territorio nacional. Para el caso de las subespecies de oso negro en el NO de México, existen pocos registros en colecciones científicas y algunos de ellos presentan problemas de referencia geográfica como condición persistente. Esto limita la generación de modelos biogeográficos confiables, ya que no existe una sistematización de los registros de la especie, aun en las colecciones científicas más completas. Dicho esto y en atención a la creciente preocupación nacional por recuperar, proteger y conservar la diversidad biológica del país, y particularmente por especies prioritarias como el oso negro americano, el principal objetivo de esta contribución fue dar a conocer en un compendio geográfico, los registros históricos y actuales de oso negro (en un periodo de 120 años, de 1890 a 2010) en el NO de México, para responder a un amplio rango de preguntas de investigación y conservación a largo plazo”.
La responsabilidad legal administrativa por la castración innecesaria de este ejemplar en camino de ser un adulto reproductivo, no se ha discutido aún.





