Ensenada, Baja California, México, 4 de julio de 2018, México Ambiental.- En los últimos 65 años se han presentado cuatro sismos de magnitud 6 o mayores en las inmediaciones de Ensenada, a 100 kilómetros a la redonda y 27 sismos con magnitudes entre 5 y 5.9, según registros del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, en inglés) y de la Red Sísmica del CICESE, una situación que se considera normal para esta región del norte de México.
María Alejandra Núñez, técnico de la Red Sísmica del CICESE explicó: “Es normal que tiemble en el estado de Baja California. Raro sería que no temblara, considerando que los sismos ocurren aquí por la interacción entre la placa del Pacífico, donde se ubica la península y la placa Norteamericana, que sustenta al resto del país”.
Uno de los eventos más recientes se registró el 5 de junio a la 1:16 horas (tiempo local), un sismo de magnitud 4, localizado a 27 kilómetros al este de la ciudad de Ensenada y asociado a la actividad de la falla Tres Hermanos.
En los últimos 65 años han ocurrido 340 sismos de magnitud entre 4 y 5 en el área de 100 km a la redonda de la ciudad de Ensenada. Dentro del mismo periodo de registro se han presentado en el área mencionada mil 907 sismos de magnitudes entre 3 y 3.9. En 2017, se registró solo un sismo de magnitud 4 a 41.7 km al oeste del puerto.
Otro aspecto que define lo “normal” de la sismicidad local es la microsismicidad, es decir, todos esos movimientos imperceptibles de magnitud entre 1 y 3 que se presentan casi a diario.
Por ello, el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada reportó que los sismólogos consideran importante aclarar algunas de las percepciones sobre la actividad sísmica, muchas veces generadas por noticias falsas, pseudociencia y productos masivos de comunicación que carecen de fundamentos rigurosos sobre sismología.
Alejandra Núñez precisó que los sismos pequeños no detonan sismos de mayor magnitud y tampoco evitan que sucedan. “Cada unidad de magnitud libera 32 veces más energía que la anterior, por ejemplo, un sismo de magnitud 5 libera 32 veces más energía que un sismo de magnitud 4”, explicó.
Otra de las preguntas frecuentes que se presentan en grupos de personas es por qué las redes sísmicas difieren en el reporte de las magnitudes de los sismos. La especialista del CICESE dijo que esta variación se debe al número de estaciones y la distribución geográfica de cada red, así como a los programas, algoritmos y parámetros utilizados por los sismólogos para Eventos sísmicos registrados en 2017 determinar la magnitud.
“Hemos observado que el Servicio Sismológico Nacional reporta magnitudes más altas que las de la Red Sísmica del CICESE, pero su área de cobertura aquí en Baja California es menor, tienen pocas estaciones en nuestra región. De igual forma, si nosotros queremos reportar la magnitud de sismos al sur de México, obviamente no vamos a tener la mejor precisión ya que no tenemos cobertura en esa región. La magnitud reportada por la Red Sísmica del CICESE sobre sismos de Baja California es precisa, porque se tiene una buena cobertura en esta región”, compartió.
La magnitud de un sismo se calcula a través de datos de todas las estaciones que lo detectan. El sismo del 5 junio se registró por 19 estaciones de la Red Sísmica del CICESE.
El sismo más grande e importante registrado con instrumentación sísmica y con epicentro cercano a Ensenada ocurrió en 1956, asociado a la falla San Miguel y su magnitud fue de 6.8. En el registro histórico a este sismo, le preceden dos ocurridos en 1954, de magnitud 6.4 y 6.1. De éstos, el más cercano ocurrió a 30 kilómetros de Ensenada.
El riesgo sísmico en una región, depende de varios factores como la cercanía a fallas geológicas, el tipo de suelo, la edad y el diseño de edificios, así como el número de personas que pueden resultar afectadas durante un sismo. Y es que mientras más poblada sea una región, mayor es la vulnerabilidad y el riesgo ante sismos de gran magnitud. Por ello se recomienda que hospitales y escuelas sean construidos en lugares seguros, y que las áreas de mayor riesgo sean usadas para parques o edificios pequeños.
* Con información de Stephannie Lozano / Cicese






