Morelia, Michoacán, México, 30 de mayo de 2018, México Ambiental.- La producción de transgénicos se ha visto frenada por motivos culturales y falta de información sobre lo que la Biotecnología puede aportar, considera el investigador Horacio Cano Camacho.
El desarrollo de la investigación biotecnológica en México se frenado por los intereses de las grandes empresas transnacionales, tratados comerciales y la falta de información y creencias culturales en torno a los productos transgénicos por parte de la población, concluyeron profesores nicolaitas que participaron en Cafés Nicolaitas: Ciencia al Descubierto, un programa de la Coordinación de la Investigación Científica de la UMSNH.
Los científicos Omar Chassin Noria y Rafael Salgado Garciglia y el divulgador Horacio Cano, bajo la moderación de Martha Isela Rodríguez Díaz, profesora investigadora adscrita al Instituto de Investigaciones Químico Biológicas de la Universidad Michoacana, abordaron el tema de la Biotecnología como una nueva ciencia, cuyo desarrollo es indispensable para que el país diseñe procesos tecnológicos como la fabricación de vacunas, especies agrícolas resistentes a plagas o variedades frutales, que lejos de dañar la salud del ser humano, representan una ventaja para la economía mexicana y son benéficas en su mayoría.
Dijeron que la Biotecnología, es un conjunto de disciplinas que operan diferentes procesos biológicos para la creación de productos como queso, cerveza, vino y composta; además de medicamentos, vacunas, especies mejoradas en resistencia y cantidad o tiempos de maduración de vegetales y frutas.
La biodiversidad de México, es la fuente para que biotecnólogos con responsabilidad social busquen los transgénicos que los mexicanos necesitan, ya que este tipo de resultados tienen la característica de ser exitosos si se aplican para un campo específico; por lo que la Universidad Michoacana ha acertado al abrir una carrera para preparar a nuevas generaciones que puedan generar, defender y argumentar en la materia ante las grandes potencias que comprometen a la nación a no producir cierto tipo de insumos, porque la patente no pertenece al país, indicó Omar Chassin Noria, doctor en Ciencias Biomédicas por el CIEco de la UNAM y profesor de tiempo completo en la Facultad de Biología de la Casa de Hidalgo.
Rafael Salgado Garciglia, investigador responsable del laboratorio de Biotecnología Vegetal del Instituto de Investigaciones Químico Biológicas de la UMSNH, dijo que no todos los productos transgénicos creados en laboratorios son para comercialización, muchos de ellos son materia de investigación sobre el comportamiento del ADN, los genomas y de las especies mismas de plantas.
Chassin Noria, refirió que las objeciones comunes al consumo de transgénicos son científicamente mal fundadas y que toda tecnología, siempre ha enfrentado la oposición de la sociedad, aunque reconoció que existen grandes intereses económicos de laboratorios transnacionales de medicamentos y otros productos que buscan comprar la tecnología transgénica generada en las universidades para lucrar con ella.
Horacio Cano, jefe del Departamento de Comunicación de la Ciencia aceptó que un descubrimiento biotecnológico se puede usar para lucrar, para matar, o para lograr el desarrollo y la salud de un país.
Una triste realidad ocurre con el maíz, la fresa, el aguacate, medicamentos que se han logrado en México, pero que por cuestiones incluso de política exterior, no han podido aprovecharse en beneficio de la sociedad.
Con un público en donde principalmente asistieron alumnos de la licenciatura en Biotecnología, se mostró el entusiasmo por el tema, ya que al graduarse encontrarán un campo de acción casi inexplorado en México, ya que por motivos políticos la compra de transgénicos (no sólo alimentos, sino medicinas, vacunas y otros insumos) ha prevalecido hasta hoy en los tratados comerciales internacionales, pese a que no fueron creados para el territorio nacional y merman la economía local.





