Home > México > Biodiversidad > Científicos del CICESE trabajan en el cultivo de la totoaba (Totoaba macdonaldi) para comercializar y proteger este pez endémico *

Científicos del CICESE trabajan en el cultivo de la totoaba (Totoaba macdonaldi) para comercializar y proteger este pez endémico *

Ensenada, Baja California, México, 19 de marzo de 2018, México Ambiental.- Científicos mexicanos del Laboratorio de Peces Marinos del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), trabajan en el desarrollo de un modelo adecuado de cultivo del pez totoaba (Totoaba macdonaldi) para escalar la producción comercial y así, quitar presión a las poblaciones del Alto Golfo de California cuya densidad coloca en riesgo de extinción a este pez endémico de la parte norte del Mar de Cortés.

 

El Laboratorio de Peces Marinos se ha dedicado desde 2003 al estudio de aspectos reproductivos, nutricionales y fisiológicos de especies de importancia económica para la región, entre ellas lenguado, jurel y totoaba. Ahora el laboratorio está dedicado en específico al estudio de la totoaba y, en menor medida, al jurel y, recientemente, lobina rayada.

 

En una investigación periodística de Karla Navarro de la Agencia Informativa CONACYT, relata que unos 30 peces integran el cardumen, tal como lo hacen con el que trabajan hombres y mujeres de ciencia del CICESE para proteger, conservar y salvar este magnífico animal que es endémico del Alto Golfo de California, “… el único lugar que habitan en el planeta”.

 

Benjamín Barón Sevilla y Juan Pablo Lazo Corvera, investigadores del Departamento de Acuicultura del CICESE, son responsables del laboratorio y líderes de este proyecto de del cultivo y estudio de la biología de peces marinos como la totoaba, una especie catalogada en peligro de extinción por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y que por esta misma razón desde 1975 su captura está en veda permanente.

 

Los experimentos con Totoaba macdonaldi en el Laboratorio de Peces Marinos se orientan a tres vías: la diversificación de las técnicas de acuicultura, el control de sexo y el diseño de dietas especializadas.

 

Cotizado en varios miles de dólares por kilogramo en el mercado asiático, donde las vejigas natatorias son consideradas un afrodisiaco, ubica a la totoaba como una especie atractiva para el comercio ilegal pero también se convierte en una gran oportunidad para desarrollar un cultivo sustentable aunque por ahora las técnicas a escala comercial hasta ahora están restringidas al ambiente marino, lo que dificulta y encarece su producción.

 

Por ello, el doctor Benjamín Barón trabaja y experimenta con la técnica conocida como biofloc, aplicada con éxito por productores dedicados a la acuicultura de camarón y tilapia que consiste en generar el crecimiento de bacterias dentro del tanque de cultivo. Estos microorganismos tienen la capacidad de reciclar los residuos de materia orgánica que generan los peces, como heces y residuos de alimento, y producir biomasa bacteriana rica en proteínas.

 

“Los camarones utilizan esos crecimientos de bacterias y se los comen, entonces tienen una doble fuente de alimentación: el alimento que en forma regular se les suministra, más el alimento que se recicla en proteína bacteriana y eso al final se traduce en un ahorro en el alimento, que es uno de los insumos más importantes en la producción de peces”, expuso.

 

Dijo que la expectativa con la totoaba no es que se coma el biofloc, formado por materia floculada y microorganismos que se unen en pequeñas esferas de hasta mil micras de diámetro, ya que solo sirve como comida para especies filtradoras y la totoaba es un animal carnívoro.

 

Pero el biofloc no solo es útil como alimento, también tiene la capacidad de eliminar sustancias contaminantes que son tóxicas para los peces, como por ejemplo, el amoniaco.

 

Benjamín Barón  describió: “En un tanque de cultivo se va agregando amoniaco, se va concentrando, si el productor no tiene una manera de removerlo, se empieza a volver tóxico porque las concentraciones van aumentando. Una solución al problema es cambiar el agua del tanque, la situación es que es caro mover el agua, pero si pones la comunidad bacteriana en el tanque, esta se va a encargar de eliminar el nitrógeno, o sea el amonio”.

 

Apuntó que el biofloc genera un ambiente turbio por la materia orgánica suspendida, lo que formula la primera pregunta científica: ¿tolerará la totoaba este ambiente?

 

“Estamos generando diferentes concentraciones de partículas para ver hasta dónde tolera, queremos saber cómo responde ese sistema para mantener la calidad del agua, desde el punto de vista de la concentración de nitrógeno, fundamentalmente, que sea saludable para los peces”, explicó a la / Agencia Informativa CONACYT.

 

En el Laboratorio de Peces Marinos del CICESE se explora el mecanismo que define el sexo en la totoaba, pues como se comprobó con el pez lenguado, se presume que el crecimiento entre machos y hembras es diferente y estas últimas crecen más rápido.

 

“Consideramos que puede haber un beneficio en cultivar hembras sobre cultivar machos, pero es algo que no hemos evaluado, es una hipótesis solamente. Estamos estudiando cómo son los procesos de diferenciación sexual, cómo es que adquiere su sexo la totoaba, cómo se desarrolla como hembra o como macho, que es un proceso que ocurre en edades muy tempranas, entre la etapa larval y juvenil, más o menos”, refirió el doctor Benjamín Barón.

 

Si se comprueba que las hembras crecen por lo menos unos meses más rápido que los machos, el conocimiento se traduce en un ahorro significativo de dinero en el proceso de producción. Y refirió: “La intención es poder controlar el sexo y evaluar si realmente es conveniente trabajar con hembras solamente o no hacer nada y seguir trabajando como hasta ahora”.

 

Juan Pablo Lazo Corvera dijo que el alimento es uno de los insumos más costosos en los procesos de producción acuícola, por lo que su equipo trabaja en el desarrollo de dietas más eficientes y a un costo menor, tanto para la totoaba como para otros peces marinos.

 

Y explicó: “El crecimiento, la salud, la condición de los peces, dependen de un buen alimento. La mayoría de las dietas que utilizamos actualmente usa harina y aceite de pescado; sin embargo, la producción a nivel mundial ha llegado a un tope y no es sostenible”.

 

Con el apoyo de estudiantes de maestría y doctorado del CICESE, trabaja en determinar los requerimientos de proteína, lípidos, carbohidratos y aminoácidos que demanda la totoaba para elaborar su perfil alimenticio.

 

“Yo puedo ir así sustituyendo con otros ingredientes, por ejemplo la harina de soya, de subproducto de ave, la harina de carne y hueso, gluten de trigo, diferentes ingredientes de harinas que cada vez se están introduciendo más a la industria para tratar de sustituir la harina de pescado; hacemos la sustitución y vemos la digestibilidad de los ingredientes”, compartió el doctor en ciencias.

 

A largo plazo, el objetivo es mejorar la dieta de la totoaba y aproximarla a sus requerimientos precisos, así como evaluar la aceptación del pez hacia los nuevos alimentos.

 

* Con información de Karla Navarro / Agencia Informativa CONACYT. Foto: Earth Ocean Farms y Karla Navarro

 

You may also like
Adaptación basada en Ecosistemas (AbE) en áreas naturales protegidas como respuesta al cambio climático
Laboratorio forestal de Semarnat evita ingreso de plagas a México
Doctorado en Nanociencias en el CICESE
Memorándum de Entendimiento para proteger, conservar y restaurar Áreas Naturales Protegidas de México y Canadá