La Paz, Baja California Sur, México, 24 de enero de 2017, México Ambiental.- El Buque de Investigación Pesquera y Oceanográfica (BIPO) del Instituto Nacional de Pesca (Inapesca) concluyó una travesía científica de tres meses de duración, por los litorales de la península de Baja California, bajo el liderazgo de un equipo de científicos que recolectó información de las condiciones ambientales, físicas, químicas y biológicas de la corriente de California para definir el impacto del cambio climático en la vida marina de esta parte de nuestro país.
El barco concluyó su recorrido a principios de diciembre de 2016. La ruta determinada fue Ensenada-Isla de Cedros-La Paz y de acuerdo a resultados preliminares, los datos recabados permitirá generar nuevo conocimiento científico que propicie el acceso a nuevas pesquerías y mercados emergentes en el sector.
El director del Inapesca, el doctor Pablo Arenas Fuentes, informó que durante la expedición se confirmó que el sistema de la corriente de California se encuentra en un estado de muy baja producción en este momento, por lo que es necesario continuar el estudio de esta corriente porque quizá esté relacionado con el cambio climático global.
Dijo que el objetivo general de nuestra embarcación es generar investigación que para avanzar en la sustentabilidad en nuestros mares y en nuestras costas, para convertirla en desarrollo y en riqueza, en fuentes de empleo y también de conservación.
El Buque de Investigación Pesquera y Oceanográfica es considerado una de las mejores unidades oceanográficas para el desarrollo de investigaciones biológicas, pesqueras y de tecnología dirigida al mejoramiento de la administración y aprovechamiento sustentable de los recursos marinos, en el mundo.
Los equipos científicos cuentan con tecnología avanzada para realizar pruebas a más de cuatro mil metros de profundidad, como una roseta oceanográfica equipada con un CTD (por las siglas en inglés de conductivity, temperature, and depth) con sensores específicos para medición de parámetros oceanográficos como la temperatura, salinidad y oxígeno disuelto; una estación hidrográfica; una estación meteorológica; un termosalinómetro de registro continuo; y un sonar de pesca omnidireccional, ecosondas con cámaras de video y sensores de movimiento.
Sobre el trabajo científico del BIPO, la doctora Margarita Casas Valdez directora del Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas (Cicimar) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), refirió que el buque es una plataforma oceanográfica de última generación que el gobierno mexicano ha puesto a disposición de los centros de investigación científica para generar conocimiento que contribuya al desarrollo del país.
El buque y sus investigaciones harán posible conocer la oceanografía física, química y biológica de toda la zona económica exclusiva de nuestro país. Y a partir de la combinación de métodos de investigación de hidroacústica e ictioplancton se podrá determinar el comportamiento y abundancia de especies comerciales que poseen una considerable cantidad de nutrientes e identificar especies con potencial económico.
La idea es determinar la abundancia de especies como la sardina y macarela, explicó. México genera los mayores volúmenes de captura de sardina, que han llegado hasta las 750 mil toneladas de sardinas por temporada, lo que es muy importante en términos económicos.
En tanto, el doctor Gerardo Aceves Medina, especializado en plancton e ictioplancton y uno de los integrante del crucero científico sobre la corriente de California, explicó su trabajo fue evaluar recursos naturales asociados a la pesca en la zona económica exclusiva mexicana mediante métodos de prospección de ictioplancton.
El científico -que es miembro nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI)- comentó que su equipo trabajó en la prospección de recursos a través de huevos y larvas de peces que se encuentran en el océano -que forman parte del ictioplancton. El trabajo apunta a conocer el tipo y magnitud de los recursos pesqueros en la zona.
Los datos primarios de la expedición del BIPO indican que la mayor abundancia de recursos pesqueros en la corriente de California es de especies mesopelágicas, es decir que habitan entre los 200 a mil metros de profundidad, que todavía no se explotan.
El equipo científico liderado por Aceves Medina ha participado en cinco cruceros científicos por los litorales de la península de California, el golfo de California y sobre la zona exclusiva económica por el occidente del Océano Pacífico, donde han recolectando un promedio de 200 muestras de ictioplancton por travesía.
Detalló que tienen un registro de 280 especies en la costa occidental de la península de California y 202 especies de peces a nivel larva en el golfo de California. Existe un registro de la distribución de estas especies en la zona y se analiza la relación de distribución y abundancia de estas con respecto a los procesos oceanográficos y las variables ambientales que han ubicado. Uno de ellos es la relación de la distribución con la temperatura y salinidad. También tienen registros de especies comerciales como es la sardina, anchovetas y diversos atunes, entre otros.
Algunos datos de la investigación del BIPO sobre la producción de nutrientes de la corriente de California explican una baja producción de zooplancton, que son organismos microscópicos de los que algunos forman parte del ictioplancton al ser larvas de pelágicos.
Aceves Medina, sostuvo que se han encontrando muy poca concentración de zooplancton aunque todavía no tienen completamente analizados los datos de larvas de peces. En este punto, dijo que en términos generales el zooplancton se ve mucho menos abundante que en años anteriores y esto aparentemente está relacionado con lo que los científicos han denominado como un año Niño extraordinariamente fuerte.
En el BIPO se utilizan tres métodos de muestreo de ictioplancton: El arrastre oblicuo que se realiza con un sistema de redes bongo, que se sumergen a una profundidad máxima de 210 metros para extraer organismos de los que mediante un flujómetro instalado en las redes se determina su abundancia en volumen del agua conocido. Arrastre superficial de organismos mediante una red cónica que se realiza en la superficie. Y arrastre con un muestreador Cufes (por las siglas en inglés de continuous underway fish egg sampler), que consta de una bomba sumergible, un concentrador y colector de ictioplancton que bombea, concentra y filtra los organismos del ictioplancton que se recolectan cada 20 minutos.
Héctor Villalobos Ortiz, doctor especializado en acústica pesquera e integrante de la investigación de la corriente de California, es otro de los científicos de la expedición. Él trabajó con métodos de hidroacústica y encontró una gran actividad entre las especies marinas de la zona mesopelágica. Los peces de esa profundidad mostraron un patrón de comportamiento en el que emigraban a la superficie a cierta profundidad por las noches.
Explicó que un transecto de muestreo permite ver muy bien lo que es la migración de la capa de dispersión profunda que es una especie de mancha que se observa entre 300 y 500 metros de profundidad, generada por peces de profundidad, peces mesopelágicos que migran durante la noche hacia la superficie. En las horas de la noche se encuentran entre los 10 y 50 metros de la superficie y antes de que el sol salga comienzan a emigrar a las profundidades hasta alrededor de los 300 metros.
El doctor compartió que el BIPO cuenta con tecnología de hidroacústica de última generación, como un sonar de pesca utilizado para capturar peces con redes de enmalle que previamente fueron detectados mediante ecogramas y de esta forma identificar los organismos, y cinco frecuencias de ondas acústicas que permiten detectar organismos de una gran diversidad de tamaños.
Agregó que el Inapesca desde el 2008 inició un programa de acústica pesquera en otra embarcación, comparándolo con el Bipo, lo que representa un avance muy grande porque tiene la tecnología de punta en esta área. Un equipo científico para acústica, que son por ejemplo cinco frecuencias lo que nos permite cubrir desde organismos pequeños como el plancton, crustáceos, camarones, hasta peces; permite detectar el fondo marino y todos los peces que están en la columna de agua.
La hidroacústica es una de las metodologías más recomendadas en el estudio de la densidad, biomasa y comportamiento de los peces; es una técnica que aplica el sonido y sus propiedades en el estudio de las masas de agua. Utiliza un aparato llamado ecosonda que funciona como transmisor y receptor de señales sonoras, las ondas sonoras viajan en el agua chocando con todos los organismos y partículas que encuentra a su paso, cada uno de los obstáculos con que tropiezan las ondas sonoras emiten a su vez un eco de vuelta. Estos ecos son recibidos por el receptor y el programa de procesamiento de datos los traduce en una imagen llamada ecograma que representa el ecosistema subacuático.
La combinación de las técnicas de muestreo de ictioplancton y la hidroacústica hará factible que en futuras expediciones científicas se tenga una mejor recolección de ejemplares mesopelágicos, de los que actualmente se desconoce una gran variedad de especies que habitan en la zona exclusiva económica mexicana.
* Con información de Joel Cosío de la Agencia Informativa Conacyt





