Ciudad de México, México, 8 de marzo de 2018, México Ambiental.- La Organización de las Naciones Unidas en el marco del Día Internacional de la Mujer, reconoce los derechos y el activismo de las féminas rurales, bajo la frase: “Ahora es el momento: las activistas rurales y urbanas transforman la vida de las mujeres”.
La ONU señaló que se trata de una creciente determinación en favor del cambio, de un movimiento mundial sin precedentes por los derechos, la igualdad y la justicia de las mujeres, en medio ante el acoso sexual, la violencia y la discriminación contra ellas.
De acuerdo a la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de la ONU y de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), y del Banco Mundial, citados por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, las mujeres rurales:
- Constituyen más de una cuarta parte de la población mundial y cerca del 43 por ciento de las mujeres de la mano de obra agrícola mundial.
- Cultivan la tierra y plantan semillas para alimentar a las naciones, garantizan la seguridad alimentaria de sus comunidades y generan resiliencia ante el clima.
- En casi la totalidad de las medidas de desarrollo quedan rezagadas frente a los hombres rurales o las mujeres urbanas por las desigualdades de género y la discriminación profundamente arraigadas.
- Menos del 20 por ciento de las personas del mundo que poseen tierras son mujeres, y si la diferencia mundial de salario entre mujeres y hombres se sitúa en el 23 por ciento, en las zonas rurales asciende hasta el 40 por ciento.
- Se ven excluidas de los puestos de liderazgo y de toma de decisiones, y afectadas desproporcionadamente por la desigualdad en el acceso a la tierra y los recursos naturales, entre otras carencias.
- Carecen de infraestructura y servicios y están en situación más vulnerable ante los efectos del cambio climático.
En esta perspectiva, lograr la equidad exige políticas e inversiones que cierren brechas en la agricultura, la ganadería y la economía rural para poner fin a la pobreza y el hambre y combatir el cambio climático. Materializar la promesa de “no dejar a nadie atrás” (ODS 1, 2 y 13) plantea actuar con urgencia en las zonas rurales para garantizar un nivel de vida adecuado, una vida sin violencia ni prácticas nocivas para las mujeres y las niñas rurales y su acceso a la tierra y a los bienes productivos, acota la ONU.





