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“No habría que hacer el Tren Maya”, sostiene investigador del INAH

Graciela H. Ortiz

Foto: Cuartoscuro

Mérida, Yucatán, 27 de septiembre de 2019, La Jornada Maya.- “De preferencia no habría que hacer el Tren Maya y buscar un modelo de desarrollo para la zona que no esté tan determinado por los intereses transnacionales”, sostuvo el investigador del INAH Yucatán, Iván Franco Cáceres, en su ponencia El contexto global del Tren Maya y el reto como académicos, en el marco de la segunda jornada Los Megaproyectos, incluido el Tren Maya, organizada por el Sindicato Nacional de Profesores de Investigación Científica y Docencia INAH, que se está llevando a cabo en la sede del INAH Yucatán.

El ponente indicó que como su nombre lo indica, los megaproyectos generan mega-ingresos. Y la mayor proporción de los ingresos (hoteles, servicios, restaurantes, turismo, etc.), generados por el “Tren Antimaya” (TAM), como el catedrático lo llama, se los llevarán los mega inversionistas, “no los habitantes de toda esa gran extensión. “Las migajas las recogerán, como desde la época ferroviaria porfirista, los descendientes de los pueblos originarios.

“Para que el poder político se hubiese dado la oportunidad de pensar en un proyecto alternativo de desarrollo, simple y sencillamente no le da el tiempo, entonces hagamos un tren y todo lo que implica”, agregó.

Según el profesor Franco, con este megaproyecto los grandes intereses transnacionales partirán, como primer paso, con el reparto “democrático” o “concesión” a siete poderosas empresas de países poseedores de tecnología de punta; “es un dato que filtró un dirigente empresarial local y que luego el titular de Fonatur”, confirmó.

Esto incluye trazado de líneas, construcción de rieles y trenes de ¿última generación?, frecuencia de viajes, definición del turismo o turistas y desarrollo hotelero, entre otros factores asociados a un megaproyecto concebido como base del desarrollo económico e integración global de zonas deprimidas de Tabasco, Campeche, Yucatán, Quintana Roo y Chiapas”.

Más adelante, expresó que como organización académica sugiere en este sentido tener claridad del papel del INAH frente al creciente contexto agresivo contra el patrimonio. “El INAH es básicamente una institución de origen nacionalista y vocación educativa que, desde mediados de los años 80, quedó secuestrado en su estructura orgánica y administrativa por sectores neoliberales y nacionalistas autoritarios del PRI, normalmente más proclives a alianzas que a enfrentamientos entre sí”.

Señaló que frente al megaproyecto ferroviario, los actuales funcionarios del INAH han sido “tibios, por no decir tendenciosos, entregados y falsos”.

Denunció que la destrucción del patrimonio arqueológico, artístico e histórico está por todos los rincones del país. También se destruyen sus valores y símbolos asociados desde perspectivas como el paisaje, las tradiciones, y demás.

“Esta es la parte sombría de la 4T, porque dicen que están yendo contra la corrupción, contra los mega oligarcas, pero generan este megaproyecto y, entonces, todos los intereses que estaban allá, se pasan al Tren Maya”, concluyó.

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