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Los Peroles, el bosque de árboles milenarios en Rioverde

Por: Leonardo Vázquez / Pulso

En un paraje de Rioverde que ninguna autoridad se ha preocupado por preservar, Maximina, un ahuehuete que ya tenía nueve siglos de vida cuando se fundó la Gran Tenochtitlan, ostenta el título del árbol más longevo del país. Y no está sola en su categoría de más de mil años de existencia.

San Luis Potosí, San Luis Potosí, México, 2 de julio de 2015, Pulso.- Tiene mil 600 años y se llama Maximina, es un ahuehuete que se localiza en una pequeña comunidad conocida como Los Peroles, municipio de Rioverde, San Luis Potosí y es el árbol más longevo de todo el país, dejando en segundo lugar el conocido como árbol del Tule, en la ciudad de Oaxaca y que se estima tiene mil 400 años, aunque no hay estudios científicos que lo avalen.

La datación de Maximina la hizo un grupo de expertos del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), con el apoyo del laboratorio de dendrocronología de la Universidad de Arkansas y la participación de un investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Al frente de ese equipo estuvo el investigador potosino José Villanueva Díaz, egresado de la Facultad de Agronomía de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, quien desde 2002 se desarrolla en el Centro Nacional de Investigación Disciplinaria Relación Agua, Suelo, Planta, Atmósfera (CENID-RASPA) del INIFAP.

Los primeros resultados científicos de esa investigación fueron dados a conocer a finales del año 2010 en la Revista Mexicana de Ciencias Forestales, que edita el INIFAP, desde entonces el investigador llamó la atención sobre la importancia de preservar el bosque de ahuehuetes (Taxodium mucronatum), también conocido como sabinos, pero al día de hoy ha sido ignorado tanto por las autoridades de ecología de Rioverde, como del estado de San Luis Potosí.

En la misma zona donde se ubica el ahuehuete de mil 600 años, hay un pequeño bosque o rodal, de unas cien hectáreas donde conviven pastos, arbustos y casi medio centenar de sabinos.

Ese rodal, de acuerdo a estudios previos de José Villanueva, está formado por sabinos, entre los que se estudió a 36 de ellos y se encontró que cuatro rebasan los mil años, otros 14 tienen entre 500 y hasta 896 años.

El más joven de los 36 ahuehuetes analizados se dató en 146 años de edad.

La magia desaprovechada

¿Se imagina usted estar en medio de un bosque de ahuehuetes milenarios? Tocar la corteza de un árbol que ya estaba en pie cuando se fundó la gran Tenochtitlán, que un otoño vio llegar a los primeros españoles y un verano atestiguó la caída del imperio Azteca, el mismo que supo de la independencia de una nación y de una guerra civil para buscar condiciones más equitativas de vida.

Ahuehuetes que durante el día lucen majestuosos y eternos a la mirada de mariposas monarca que cada año, durante pocos días descansan en la zona, donde se alimentan de flores de las asclepias cercanas y en la noche otoñal se perchan para cubrirse de las bajas temperaturas.

Ahora que ya se lo imaginó piense además en un manantial de agua cristalina que fluye de una profundidad de más de 50 metros, con una temperatura cercana a 20 grados, perfecta para sumergirse en ella, luego agregue un canal que se prolonga decenas de metros bordeado por esos milenarios árboles.

Todo ello existe, se llama Los Peroles y se ubica a unos 30 kilómetros de la cabecera municipal de Rioverde, en la zona Media del estado de San Luis Potosí y aunque es conocido por la gente del lugar, incluso por autoridades de turismo, ninguna se ha ocupado de garantizar su preservación y desarrollarlo como sitio único en su tipo.

Ya hace más de una década lo dijo el investigador José Villanueva Díaz, quien junto con un grupo de investigadores publicó en la revista Ciencia Forestal en México (volumen 28, número 94, julio-diciembre de 2003): “El sitio Los Peroles es único en su género, tanto por la presencia de especies endémicas, como por poseer un rodal de Taxodium mucronatum Ten (ahuehuete o “sabino”) con ejemplares milenarios”.

Advertía además: “A pesar de ser una acción prioritaria, en la actualidad no se cuenta con ninguna disposición legal o infraestructura que permita su protección, que por contar con árboles antiguos y un hábitat tan especial, brinda a la mariposa monarca una estancia temporal”.

Eso fue hace más de diez años y al día de hoy las condiciones no han mejorado; ese pequeño bosque, que bien pudiera parecer mágico, luce con restos de basura dejada por esporádicos visitantes en su mayoría del mismo municipio o lugares cercanos a la zona Media.

El fuego que en ocasiones es usado para favorecer el renuevo de pastizales ha incluso acabado con algunos de esos ahuehuetes, otros sobreviven, pero en su milenario tronco se pueden localizar segmentos carbonizados.

“No les interesó”
“Desde ese tiempo hicimos todo el intento con ecología estatal en San Luis Potosí, luego en Rioverde también, pero no, no les interesó mucho”, dijo el doctor José Villanueva Díaz en entrevista para Pulso.

Villanueva Díaz inició sus investigaciones apenas graduarse de la Facultad de Agronomía de la UASLP en 1981, cuando se integró al Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias en San Luis Potosí y en 2002 se mudó a Gómez Palacio, en Durango, donde se ubica el CENID-RASPA, y donde publicó en 2003 los primeros resultados del análisis al rodal de ahuehuetes de Los Peroles.

En esa primera investigación, dijo en entrevista, el árbol más longevo fue de mil 300 años, bautizado luego como Maximino, se ubica en las coordenadas 22º 11’ 06” LN, 99º 54´´00” WG.

Pero en visitas posteriores se localizó otro, cercano a la comunidad La Muralla, a pocos kilómetros de Los Peroles y el resultado dendrocronológico arrojó en 2010 una edad de mil 600 años y fue bautizado como Maximina, se ubica en las coordenadas 22º 08’ 56” LN, 99º 55´´44” WG.

Uno más, también analizado por José Villanueva se ubica en las coordenadas 22º 09’ 21” LN, 99º 55´´35” WG, también en la zona aledaña a Los Peroles y tiene una edad de mil 100 años, se le conoce con el nombre de Pepe.

Tres árboles milenarios que representan un patrimonio invaluable y que sin embargo no han motivado ninguna acción de preservación por ninguno de los tres órdenes de gobierno.

Por investigaciones como esa, José Villanueva Díaz fue reconocido en 2008 por la Conferencia de Dendrocronología en las Américas por sus contribuciones a esa ciencia, entonces acumulaba ya una trayectoria de 27 años en la investigación forestal.

Una vida de 1600 años
El Imperio Romano de Occidente agonizaba en el viejo mundo, la humanidad en aquella región estaba por entrar a la edad Media, era el año 476 y en lo que debió ser un paraje deshabitado de un continente por descubrir ya existían los ahuehuetes.

En esta parte del mundo los pueblos originarios vivían lo que se conoce ahora como periodo clásico, la cultura predominante era la teotihuacana, que hacia el siglo IV vivió su apogeo.

Un ahuehuete como Maximina tenía ya casi 900 años en pie cuando se fundó la Gran Tenochtitlan y así como surgió ésta en 1325, un día de agosto de 1521 cayó, sin que el milenario árbol se inmutara.

Europa entró en la Edad Media, salió de ella, vivió el Renacimiento, los europeos llegaron a esta tierra que llamaron América, fueron expulsados de sus colonias, vivió la primera y segunda guerra mundial. Los americanos llegaron a la luna y la mayor conflagración estuvo a punto de acabar con la vida usando bombas nucleares.

Vivimos ahora los efectos del cambio climático y si la naturaleza se impone, como ha hecho hasta ahora, Maximina, Maximino y Pepe seguirán vigilando las noches estrelladas de este suelo potosino.

Video: http://pulsoslp.com.mx/2014/11/09/los-peroles-el-bosque-de-los-arboles-milenarios/#sthash.LxReyOcQ.hWNntlpj.dpuf

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