Por Pablo Ramírez
Ciudad de México, México, 9 de abril de 2019, México Ambiental/Sin Embargo. – El pasado 7 de marzo se celebró el Día Mundial de la Salud y nos dejó un tema realmente grave que hasta ahora no ha sido atendido por nuestras autoridades: en México más de 92% de la población respira aire contaminado.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado que actualmente la mala calidad del aire representa el riesgo ambiental más grande del mundo, con impactos respecto a las muertes que pueden evitarse debido a ese problema.
En el año 2015, se estimó que (tan solo por causa del material particulado y tomando en cuenta solamente a la Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Puebla, Querétaro, Toluca y Guanajuato) 33 mil 478 personas perdieron la vida debido a las altas concentraciones de contaminantes en el aire.
Recientemente se presentó el Informe Nacional de Calidad del Aire (INCA) 2017, el cual es el instrumento más importante a nivel nacional para determinar los niveles de contaminación de aire y el funcionamiento de los sistemas de monitoreo de calidad del aire existentes en nuestro país, revela que en México se sigue respirando aire contaminado, seguimos sin mejoras sostenibles y significativas en cuanto a este tema.
Comparando el INCA del 2016 con el de 2017, las ciudades que cumplieron con la Norma que regula los límites máximos de ozono fueron 3, en comparación con las 2 que la cumplieron en 2016, en material particulado PM10 tenemos la misma situación. En 2017, solamente 3 ciudades cumplieron con la norma, ninguna ciudad mexicana la cumplió.
El informe nos muestra que seguimos sin tener información válida y oportuna en la mayor parte de nuestro país, ya que más de la mitad de las estaciones de monitoreo existentes en México no aportaron información para este INCA.
Los planes de movilidad y de mitigación de contaminación atmosférica siguen apostando frecuentemente a políticas de restricción vehicular como la verificación y el hoy no circula, la cual dio resultado en un primer momento en Ciudad de México, pero no de manera sostenida, dejando de lado el cambio de sistemas de movilidad y la generación de opciones seguras, limpias y eficientes de transporte para la población.
Seguimos teniendo normas que permiten límites de contaminación en el aire altísimos comparados con los que recomienda la OMS para tener un ambiente sano.
Es impostergable que los gobiernos federales y locales incorporen un endurecimiento en cuestión de salud ambiental y de monitoreo de calidad del aire y la procuración de su cumplimiento.
*Pablo Ramírez es responsable de los temas de calidad del aire de la campaña de Revolución Urbana de Greenpeace México





