Ciudad de México, México, 6 de noviembre de 2017, México Ambiental.- Las plantaciones de cacao bajo sombra, podrían ser la solución al grave problema de tala de árboles y la degradación de los suelos y la flora que afectan severamente la diversidad biológica en estos ecosistemas donde podría extinguirse entre 70 y 80 por ciento de la población de anfibios y reptiles tropicales de la selva Lacandona de Chiapas, especialmente aquellas sensibles a los cambios, sostuvo Martín de Jesús Cervantes, estudiante de posgrado en Ciencias Biológicas de la UNAM.
En su estudio biológico bajo la asesoría de Ellen Andresen, del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad (IIES) de la UNAM en Morelia, la sustitución de agroecosistemas que presentan un menor valor ecológico –como por ejemplo los pastizales tropicales para la cría de ganado- por cacaotales, sería una opción acertada aunque su viabilidad depende directamente de los recursos económicos generados y este tipo de plantaciones no generan la misma remuneración que otros cultivos.
“Es complicado, porque en la región las personas prefieren las actividades que les generan más recursos, y lamentablemente los cacaotales no tienen gran impacto en la economía como los pastizales o las plantaciones de palma de aceite”, reconoció el estudiante posgraduado.
Dijo que a diferencia de otros entornos como los bosques secundarios, los cacaotales cuentan con las condiciones ambientales y microhábitats idóneos para la existencia de anfibios y reptiles, pues producen gran cantidad de hojarasca que además de tener las condiciones de humedad óptima, sirve de escondite para protegerse de los depredadores.
También son ricos en ramas y troncos caídos, una alta densidad de arbustos, estanques temporales y permanentes y abundancia de bromelias lo que permite pensar en estas plantaciones como un hábitat complementario que favorezca la conservación de la biodiversidad en paisajes en donde se ha perdido mucho bosque por la actividad humana, consideró Martín de Jesús Cervantes.
Y reiteró: los cacaos contribuyen a funciones ecosistémicas como la conservación de la fertilidad de los suelos, retención de carbono, polinización y purificación del agua.
Dijo también que las zonas protegidas no son suficientes para la conservación de anfibios y reptiles, así que los cacaotales son una alternativa. Para su siembra no es necesario destruir bosques o hábitats más grandes, por el contrario, son un complemento. No obstante, es fundamental informar y mostrar a los pobladores que son plantaciones rentables.
En la misma línea, señaló que la preservación de anfibios y reptiles tropicales es importante por el papel que juegan en la cadena trófica e indirectamente en la eliminación de plagas. Además, el veneno de algunos reptiles, específicamente serpientes, es utilizado en la elaboración de medicamentos contra la presión arterial, por lo que este hábitat sería un sitio ideal para la colecta de ejemplares a los que se drenarían el veneno.
Una investigación previa realizada por Cervantes y Andresen estableció que algunas especies en peligro de extinción en México por la destrucción de la selva Lacandona y cambios en el ambiente son: las ranas Craugastor laticeps, Craugastor loki y Craugastor palenque; los sapos Incilius campbelli e Incilius macrocristatus; lagartijas Anolis capito, Sphaerodactylus glaucus, Coleonyx elegans y Plestiodon sumichrast, además de las serpientes Amastridium sapperi, Pliocercus elapoides, Bothriechis schlegelii y Porthidium nasutum.
Martín de Jesús Cervantes refirió que también algunos primates, así como el tapir, jaguar, puma y varias especies de aves son capaces de adaptarse a los cacaotales, pero aclaró que “… no todos los cacaotales presentan la misma intensidad y calidad de conservación para ser habitados”.





