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La post-verdad, signo de nuestros tiempos, margina la razón, los hechos fácticos y la objetividad, dice antropólogo australiano

Ciudad de México, México, 17 de octubre de 2017, México Ambiental.- Las personas en las sociedades posmodernas, han sido colocadas en una verdadera paradoja. La revolución de las comunicaciones generan esta una inédita como compleja paradoja, pues a pesar del acceso a un gran cúmulo de información, los ciudadanos y personas en general, carecen de tiempo para discernir cómo aprovecharla y están expuestas a la post-verdad, una forma de comunicación que deja de lado la razón, los hechos fácticos y la objetividad en favor de intereses y emociones.

 

El doctor John Keane, catedrático de la Universidad de Sidney, Australia, explicó al impartir la conferencia La post-verdad y la revolución de las comunicaciones digitales en la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana el pasado 3 de octubre, que esta modalidad de comunicación “… nos aleja del mundo de los productos visuales, orales e impresos tradicionales como la prensa, la radio y la televisión colapsa el tiempo y el espacio”.

 

Existen actos mediáticos en tiempo real al otro lado del mundo a los que es posible acceder, pero es su lado oscuro, la post-verdad, a la que debe prestarse atención, está muy arraigada en el campo del periodismo y es opuesta a la realidad, a los hechos y a la objetividad.

 

En este marco el antropólogo perfiló cuatro aspectos de ese fenómeno: mentir, algo que hacen políticos y figuras públicas; decir basura para destruir la verdad; generar distractores por medio de bromas y exageraciones, a veces frente a periodistas para tratar de evadir e ignorar las preguntas.

 

El cuarto es el silencio, que siempre está presente en la comunicación, pues en coincidencia con Ortega y Gasset, el investigador afirmó que no debe pensarse en aquél como el fin de la comunicación, ya que cada forma de información trae intrínsecamente silencios o cosas que no se dicen.

 

La post-verdad es una forma de persuasión en el campo de la política, pues en el afán de controlar a la gente, los políticos y otras figuras públicas que la practican crean confusión y siembran la semilla de la incertidumbre.

 

La revolución de las comunicaciones hace posible la reproducción de la post-verdad y su diseminación a nivel global y en tiempo real, mediante herramientas como Photoshop y plataformas de noticias falsas que circulan mucho más ampliamente.

 

El catedrático expuso que este fenómeno es alimentado por la ruptura de la creencia en la verdad, que fue expresada por primera vez en el siglo XIX por Friedrich Nietzsche, quien afirmó que aquella es una producción en el tiempo y el espacio, que es fabricada y que en la vida no hay hechos, sólo interpretaciones.

 

El doctor John Keane reconoció que las democracias necesitan ciudadanos más sabios, no más informados, así como que el periodismo actual tiene el deber de cuestionar la post-verdad y enfatizar el pluralismo de la vida, demostrar que es posible ver los mismos hechos de otra manera.

 

Propuso que el ejercicio periodístico incluya la sátira y el humor, pues en las democracias son requeridos los periodistas punzantes hacia el poder, que se mofen de la arrogancia, pues como decía el escritor y periodista británico George Orwell, “cada broma es una pequeña revolución contra el poder”.