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La ictiofauna cenotícola (peces de cenote) más relevante de la península de Yucatán

Juan J. Schmitter-Soto *

Chetumal, Quintana Roo, México, 14 de enero de 2021, México Ambiental.- En la península de Yucatán, los cenotes son el ambiente dulceacuícola por excelencia. Por la naturaleza kárstica de la región, éstos se forman por disolución de la roca caliza y representan el tipo de cuerpo de agua más común, y a veces el único, en la mayor parte de la península. No obstante, en el centro y sur hay también lagunas, como Silvituc y Bacalar, y ríos, como el Champotón y el Hondo, pero en el norte predominan los cenotes.

La disposición de los cenotes no es del todo aleatoria, ya que hay cierta alineación siguiendo el borde del cráter de Chicxulub, que data del Jurásico, y hoy el cráter está sepultado bajo decenas de metros de roca, pero es todavía visible en la superficie bajo la forma del Anillo de Cenotes.

Los cenotes, dolinas, pozas o cuevas, pueden reconocerse a distancia en el campo yucateco por su asociación con “álamos” (higueras, género Ficus), una vegetación más alta que la predominante en el paisaje y también, si es la hora adecuada, por la presencia de golondrinas y murciélagos. Sin embargo, bajo el agua, o desde la orilla, puede notarse la fauna de peces o ictiofauna cenotícola.

En la península de Yucatán, la ictiofauna cenotícola es un subconjunto anidado de la fauna de peces de lagunas. Por ejemplo, todas las especies de peces del Cenote Azul (Quintana Roo) están presentes también en la adyacente laguna de Bacalar (Quintana Roo), pero no a la inversa. Asimismo, hay al menos dos gradientes de diversidad en peces, donde el número de especies disminuye desde la costa hacia tierra adentro (Wilkens 1982) y también desde el sur de la península hacia el norte (Schmitter-Soto 2002).

En los cenotes geológicamente más antiguos, con mayor tiempo de aislamiento, sólo habita el bagre Rhamdia guatemalensis, y a veces el guayacón Gambusia yucatana y la mojarra del sureste Mayaheros urophthalmus.

En aquellos de formación más reciente (en general, los más costeros), se hallan también sardinitas del género Astyanax y, en los salobres bordeados de manglar, topotes (Poecilia spp.).

Esta distribución de los peces no se explica sólo por la tolerancia a la salinidad, ya que el bagre y las sardinitas son estrictos de agua dulce, a diferencia de la mojarra, el guayacón o los topotes, que toleran concentraciones (casi) marinas (Schmitter-Soto 1998b).

El objetivo de este trabajo es ofrecer reseñas taxonómicas, ecológicas y biogeográficas de cada uno de los peces más relevantes, por su abundancia y distribución, en los cenotes de la península de Yucatán.

* Dr. Juan J. Schmitter-Soto, docente investigador del Departamento de Sistemática y Ecología Acuática, Grupo: Sistemática, Ecología y Manejo de Recursos Acuáticos, Unidad: Chetumal, Sistema Nacional de Investigadores: Nivel II [email protected] (ext. 4302)

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