Por: Gerardo Cruz Flores, profesor de la FES Zaragoza de la UNAM
Ciudad de México, DF, México, 16 de junio de 2015, México Ambiental.- México posee 30 de los 32 tipos de suelos reconocidos por la FAO y ello se debe a la gran diversidad geológica del país que favorece una gran variedad de materiales que, al integrar la superficie, le otorgan características únicas. Además, México tiene una distribución geográfica con costas en ambos lados del territorio e influencia marina constante, por lo que también la precipitación y presión atmosférica influyen sobre la distribución de particularidades, no sólo en climas, sino en microclimas.
El Dr. Gerardo Cruz Flores, profesor de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza, en el marco del Año Internacional de los Suelos, explicó que para formar un centímetro de suelo productivo se requieren de uno a cuatro siglos. El suelo se conforma de materiales minerales y orgánicos sometidos al clima, la topografía, la biota (vegetación y fauna) y a la influencia del tiempo geológico y la acción del hombre.
Compartió que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) reconoce 32 tipos y México es diverso, pues posee 30 de ellos. El país es rico a nivel biológico, edafológico, climático, orográfico y hasta geológico y por ello debemos cuidar esta gran diversidad.
La tierra es un cuerpo natural proveedor de los nutrimentos requeridos por las plantas, así como del agua y aire necesarios para su respiración y absorción. Ésta se forma a partir de factores variados donde interviene la regolita, el relieve, topografía, actividad biológica, el clima y la biota, dijo el experto al impartir la semana pasada la conferencia Suelos de México y su potencial productivo.
Por ello la ciencia debe tomar en cuenta esos factores para entender el proceso de formación referido —como la influencia de la biota, atmósfera, litósfera, hidrósfera e incluso actividad humana— y considerar diferentes componentes, como sus fracciones gaseosa, líquida, mineral y la gama de organismos que viven ahí.
El hombre de ciencia planteó a los estudiantes de biología de la FES Zaragoza una incógnita: ¿qué tipo de problemas físicos o químicos deben vencer las plantas para desarrollarse? Y expuso: “En condiciones de alta acidez, factores de toxicidad o deficiencia nutrimental, se altera el crecimiento y desarrollo vegetal, por lo que debemos poner atención a estos aspectos”.
Las carencias de un terreno pueden ir desde una nitrificación deficiente o un desbalance de cationes hasta concentraciones de calcio, magnesio y potasio, o solubilidad de fósforo y molibdeno a niveles bajos. Además, puede ser tóxico ante presencias elevadas de hidrógeno, manganeso y hierro.
También existen superficies hidromorfas que inducen estrés por exceso de humedad, pues al carecer de oxígeno, disminuye la absorción de nutrimentos.
Para incrementar la producción agrícola sin deteriorar el ambiente (con plaguicidas, pesticidas, fungicidas) es necesario mejorar las técnicas de diagnóstico nutrimental y determinar el momento oportuno para suministrar fertilizantes. “Incluso se podría emplear flora con alta eficiencia en uso de los nutrimentos suministrados”.
Por los procesos complejos para la formación de suelo y la importancia del sustrato en actividades como la agricultura y en el mantenimiento de la rica biodiversidad, los suelos deben protegerse, concluyó.





