Ciudad de México, DF, México, 13 de Enero de 2016, PNA.- Hace unos 15.000 años,aparecieron los primeros perros domesticados, esto cuando los humanos comenzaron a seleccionar de forma artificial a algunos lobos grises que tenían unas características más preferibles. Con el paso de las generaciones, estos lobos seleccionados fueron reproduciéndose entre sí y experimentaron en ocasiones un proceso de endogamia, lo que fomentó la aparición de cambios genéticos que los fueron separando de las especies que vivían en el medio natural.
De acuerdo a un estudio publicado por la revista PNAs («Proceedings of the National Academy of Sciences») y realizado por investigadores de la Universidad de California (UCLA), la domesticación de los perros no solo les convirtió en las criaturas diversas y en general afables que conocemos hoy en día, sino que además supuso la acumulación de cambios genéticos perjudiciales.
Los investigadores analizaron los genomas de 19 lobos, 25 perros salvajes procedentes de 10 países y 46 perros domesticados de 34 razas distintas. Así, descubrieron que la domesticación estaba asociada a un incremento del número de mutaciones dañinas en perros, probablemente como resultado de la reducción del tamaño de la población. Cuando esto ocurre, se da una situación que se conoce como cuello de botella, y que se caracteriza por la pérdida de diversidad genética que puede llevar a un debilitamiento de la población.
http://www.pnas.org/content/113/1/152.abstract





