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Investigadores de la UAM desarrollan nuevas formas de cultivo de tejido cardíaco

Ciudad de México, México, 31 de agosto de 2017, México Ambiental.- Científicos de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) trabajan para desarrollar nuevas formas de cultivar in vitro andamios o soportes, a partir de células sanas cultivadas en bioreactores que con ayuda electromecánica favorecen el crecimiento celular, lo que permitiría generar tejido cardiaco nuevo con el propósito de sustituir los implantes de corazón.

 

La doctora en Ciencias Nohra Elsy Beltrán Vargas, explicó que profesores de las divisiones de Ciencias Naturales e Ingeniería y de Ciencias Básicas e Ingeniería de las Unidades Cuajimalpa e Iztapalapa, con el apoyo de estudiantes, desarrollan un proyecto multidisciplinario con tales objetivos.

 

La académica del Departamento de Procesos y Tecnología explicó que Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que 17.5 millones de personas fallecen cada año por enfermedades cardiovasculares, constituyendo la principal causa de muerte en el plano global.

 

Los científicos trabajan con biomateriales aptos para el crecimiento de células como polímeros naturales y cerámicas de alta porosidad, favoreciendo el paso de nutrientes y proteínas que ayuden a la reproducción de estos tejidos con volumen y forma tridimensional. Esta plataforma es resultado de la unión de células cardiacas a dichos materiales.

 

Beltrán Vargas -quien en 2007 recibió la Medalla al Mérito Universitario por sus estudios de doctorado en la Unidad Iztapalapa de la UAM- afirmó que las enfermedades cardiovasculares no matan los órganos por completo sino sólo una parte, por lo que este proyecto en fase experimental permitirá la colocación de células vivas funcionales en zonas necrosadas para su integración en el resto del corazón, hasta lograr que formen un volumen considerable.

 

Las enfermedades cardíacas ocasiona cerca de 300,000 muertes en México, de las cuales 21 por ciento se debe a padecimientos isquémicos, es decir, ocasionados por un desequilibrio entre el flujo sanguíneo de las arterias corolarias y el requerimiento de oxígeno del miocardio, debido a malos hábitos de alimentación y sedentarismo que generan depósitos de grasa en los vasos sanguíneos.

 

Ahora mismo existen tratamientos convencionales como los farmacológicos que intentan aumentar la frecuencia cardiaca, sin embargo cuando el corazón se encuentra debilitado no bombea sangre de manera adecuada provocando insuficiencia cardiaca crónica, en tal caso el paciente sólo aspira a un trasplante de órgano.

 

El reto de esta ingeniería es la generación de órganos completos para no depender del trasplante de órganos, cuyas desventajas van desde la escasez de donantes, la compatibilidad entre donante y receptor, la efectividad del tratamiento inmunosupresor (evita el rechazo del cuerpo al órgano), así como los altos costos asociados al trasplante, sin contar el tratamiento farmacológico al que se someten los pacientes prácticamente por el resto de su vida.

 

Las alternativas actuales se dirigen al uso de dispositivos como el de “asistencia ventricular” que mantiene conectado al corazón a través de una bomba controlada de forma neumática o eléctrica auxiliando en el correcto bombeo de sangre, sin embargo el enfermo necesita estar conectado todo el día a la máquina, limitando la calidad de vida y generando constantes complicaciones de septicemia (infecciones bacterianas).

 

La científica comentó que se han desarrollado otras alternativas como la terapia celular o inyección de células troncales, tratamiento que busca direccionar estas células a la zona de daño cardiaco para trabajar en la autor reparación del tejido. Esta terapia ya se emplea en algunos hospitales aunque no se detectan grandes mejoras en el desempeño del corazón y además se han reportado daños al ventrículo izquierdo.

 

Esta rama de la ingeniería biomédica promete ser altamente eficaz, planteándose el objetivo de reemplazar los tratamientos existentes mediante la generación de nuevo tejido cardiaco reduciendo el costo a menos de la mitad de lo que cuesta un trasplante de órgano, dijo la doctora Beltrán Vargas.

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