Ciudad de México, DF, México, 10 de Enero de 2016, INFORMADOR.- Cuando el astrónomo británico Edmond Halley desembarcó en 1700 con un montón de cabras y ovejas en la Ilha da Trindade, sentenció a este islote brasileño en medio del Atlántico Sur a la devastación.
Pasaron más de 300 años para que las autoridades decidieran acabar con la presencia de estos animales, que se reprodujeron descontroladamente en esta pequeña isla ubicada entre Brasil y África, y acabaron con los bosques que antes la cubrían, afectando corrientes de agua y la reproducción de especies como las tortugas verdes.
Trindade, a mil 167 kilómetros de la Costa de Espíritu Santo (Sudeste), es hoy un relieve accidentado y rocoso cubierto de vegetación rastrera, pero poco a poco, con la ayuda de cientos de científicos, voluntarios y las Fuerzas Armadas brasileñas, recupera su etiqueta de paraíso de la biodiversidad.
La isla, un punto estratégico de defensa para Brasil y testigo de una batalla entre británicos y alemanes en 1914, en la Primera Guerra Mundial, está bajo el control de la Marina brasileña y acoge decenas de investigaciones científicas.
No hay viajes turísticos a Trindade, a donde sólo se llega por mar en un navío de la Marina. No hay pistas de aterrizaje para aviones y un helicóptero no tendría suficiente autonomía para hacer el vuelo desde el Continente.
http://www.informador.com.mx/tecnologia/2016/637310/6/ilha-da-trindade-santuario-y-laboratorio-a-cielo-abierto.htm





