Flor del Bosque en extinción y Haras un desorden

Flor del Bosque en extinción y Haras un desorden

Pame Tajonar Méndez

Puebla, México, 13 de diciembre de 2018, Tierra Baldía. –  El Parque Estatal Flor del Bosque siempre fue una reserva conservada para brindar protección a la flora y fauna de la zona, pero en 2015, el área natural fue convertida en un ramplón parque de diversiones con una inversión de 144.3 millones de pesos durante la administración de Rafael Moreno Valle. Al mismo tiempo se inició la urbanización y construcción de residenciales en terrenos contiguos a la reserva.

A finales de agosto, el Congreso de Puebla autorizó al gobernador Antonio Gali Fayad entregar 42 hectáreas de Flor del Bosque al desarrollador inmobiliario Carlos Enrique Rafael Haghenbeck Cámara, para continuar con su desarrollo inmobiliario de Haras Ciudad “Ecológica”.

En una charla con Francisco Castillo Montemayor, secretario de medio ambiente del estado de Puebla y uno de los principales impulsores y defensores de Flor del Bosque, comentó que las hectáreas que serían permutadas podrían ser benéficas para el Parque Estatal siempre y cuando ya no estuvieran en conflicto con ejidatarios.

Castillo Montemayor explicó que durante el sexenio que él estuvo al frente de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SMRN), recibió en dos ocasiones la petición de Carlos Haghenbeck para llevar a cabo dicha permuta; sin embargo, el asunto no prosperó por el conflicto de tenencia que tenían las 42 hectáreas que ofrecía el empresario.

Al día de hoy seguimos sin conocer la verdad de esta operación: Flor del Bosque será realmente beneficiada o el ya enorme fraccionamiento de Haras seguirá creciendo y acabando poco a poco con un bosque que mantiene un buen grado de conservación. No hay una respuesta clara.

Haras, la ciudad “ecológica” que ambientalmente es un desastre

En su cuenta oficial de Twitter, Haras Ciudad Ecológica vende la vida tranquila en medio del bosque, promesa que es completamente falsa pues al no haber autoridad que aplique los reglamentos de convivencia, la gente hace lo que quiere, por lo que se realizan fiestas entre semana que terminan hasta la madrugada, música de trabajadores y patrones a lo largo de todo el día y a todo volumen, y un sinfín de prepotencias.

Ambientalmente la ciudad “ecológica” es un fracaso, la gente tala encinos sin problema alguno bajo el argumento de que es su terreno, llena de basura y escombros los reductos de bosque, no hay respeto ni por la flora ni por la fauna silvestre, y, por si fuera poco, los perros en situación de calle son matados a balazos.

Un lugar que se suponía debía servir de refugio y protección para aves, mamíferos, insectos, etcétera, porque en algún momento pudo formar parte de un supuesto corredor biológico, se ha convertido en una verdadera catástrofe ambiental.

La intervención de las autoridades “ambientales”, resulta urgente en la zona. Todavía es posible ver y escuchar aves como halcones, algunas aguilillas, carpinteros, colibríes, azulejos y muchas más, así como lechuzas y búhos que son animales de hábitos nocturnos que claro con el escándalo de las pachangas, se ven seriamente afectados.

La ciudad “ecológica” debería tener un reglamento de estricto respeto ambiental, y que se aplicara, que ofrezca protección a la fauna y a la flora de la zona; sin embargo, la administración del fraccionamiento simplemente no se involucra, nada hace al respecto para poner orden y garantizar la supervivencia de muchos animales que todavía habitan en la zona.

¡Y qué esperanzas! Si ni las personas les importan

Como en cualquier lugar de Puebla, a Haras ha llegado a vivir gente prepotente y sin educación que obviamente provoca conflictos con otros vecinos, gente que ha llegado incluso a amenazar, hasta de muerte, a vigilantes y condóminos. Ante estas situaciones de riesgo, la administración prefiere calificar de conflictivos y poco tolerantes a quienes denuncian, y les recomiendan que se dirijan al ministerio público o bien pidan auxilio de la policía municipal.

Incluso personal de servicios de Haras condiciona la ayuda y demandas de la gente a que estén al corriente en las cuotas de mantenimiento, es decir, ante la inseguridad, la delincuencia o agresiones de otro vecino, pues que cada quien se defienda como pueda. Así como se lee.

Por otra parte, el trato que se da a animales en situación de calle es de terror pues son matados a balazos y es posible escuchar sus chillidos a la distancia después de ser agredidos por personal del residencial. También es práctica común que la gente o bien mantenga amarrados a sus perros o vagando por las calles. Resulta pues urgente que asociaciones protectoras de animales o bien el Consejo Ciudadano de los Derechos de los Animales o el Instituto de Bienestar Animal tome cartas en el asunto y a la brevedad hagan una visita al fraccionamiento.

Una ciudad “ecológica” que vende mentiras cobijada por la belleza natural del lugar

Desde el pasado jueves 22 de noviembre, solicité una cita con el señor Carlos Haghenbeck para hablar de todas estas irregularidades; me he dedicado todos los días a preguntar por mi cita y hasta hoy, miércoles 12 de diciembre, no hay una respuesta. Es obvio que no es de su interés lo que sucede al interior de los fraccionamientos, ni mucho menos la conservación de la zona y de sus especies, y menos la situación de maltrato de los animales en situación de calle.

Como periodista ambiental, activista y defensora de derechos humanos y no humanos ambientales, hago un llamado para que el presidente municipal de Amozoc, Mario de la Rosa Romero; la titular del Instituto de Bienestar Animal, Irma Gómez Castañeda; así como quien será él o la secretaria de medio ambiente del estado; y los titulares de Profepa y Semarnat, tomen cartas en este asunto a la brevedad. (TB)

 

Este texto apareció originalmente en Tierra Baldía, puedes encontrar el original aquí.


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