Ensenada, Baja California, México, 5 de junio de 2017, México Ambiental.- Aunque a escala global el cambio climático es un problema que ya tenemos encima, situaciones actuales como la discrepancia de datos duros sobre los recursos hídricos, el rezago de información y la escasa participación ciudadana se convierten en grandes retos que agravan el problema del agua en Ensenada, un evidente y grave caso local.
Durante el Foro Universitario del Agua, organizado por la UABC a finales de mayo, se hizo evidente que la preocupación más grande es la escasez de agua en nuestra ciudad pero además, surgió una aún más grave que la acompaña: la incertidumbre. Y es que no saber concretamente qué pasa y no saber qué pasará con las fuentes de abastecimiento y la calidad de agua que pudieran otorgar a la población, es otra gran amenaza.
En ese foro -en el que participaron los doctores Tereza Cavazos y Rogelio Vázquez, investigadores del CICESE- claramente se expuso que en el tema del agua, existe una gran cantidad de conceptos y actividades que se desarrollan y entrelazan,, por lo que es complicado hablar de disponibilidad y abastecimiento sin tomar en cuenta la sobre explotación de mantos acuíferos,. Incluso, hablar de calidad del agua sin tomar en cuenta la falta de infraestructura e inversión necesaria. O de la preferencia de distribución del agua (que varía en las zonas de vivienda de la ciudad) y las políticas públicas que tanto se necesitan.
La correlación que existe entre medio ambiente, sociedad y economía es compleja. Un primer acercamiento, como la participación en estos foros académicos, indica que son necesarios los análisis multidisciplinarios, que parten desde distintos enfoques, para llegar a una solución viable y sustentable, dijeron los especialistas, quienes compartieron información y opinaron expertos en ingeniería, ciencias exactas y ciencias humanas de la UABC, El Colef y el CICESE.
La Dra. Tereza Cavazos indicó que desde el punto de vista climático, “… hay que ser optimistas, pero también realistas”.
Baja California, agregó, es el estado más seco de México por estar en una región semiárida en donde llueve muy poco al año, con ríos no permanentes y “… esto plantea una problemática real… las evidencias comprueban que la lluvia ha disminuido en los últimos 30 años, las temperaturas han aumentado y esto trae consecuencias importantes que debemos tratar”.
Con el cambio climático habrá más frecuencia de eventos extremos como El Niño de 2015 y La Niña de 2016-2017. El primero se caracteriza por lluvias intensas y la segunda por lo contrario, sequías extremas. La sorpresa recibida en Baja California fue un Niño seco y una Niña que trajo tormentas desde octubre de 2016 y hasta mayo de 2017.
Este tipo de eventualidades generan incertidumbre en los patrones de circulación del clima a nivel global, por la complejidad para predecirlos. Escenarios de incertidumbre sobre la lluvia, hacen prácticamente imposible planear con tiempo suficiente qué hacer con los cultivos y la disponibilidad de alimentos (actividad económica importante en nuestra región), o crear planes de contingencia ante lluvias intensas, incluso en cómo aprovechar toda esa agua de lluvia que se vierte al mar, en otras actividades, refirió.
“Si hay años como éste, es porque el océano Pacífico está más caliente de lo normal en esta zona y favoreció la entrada continua de los ríos atmosféricos. Las sorpresas climáticas se asocian con la variabilidad climática. El hecho de no saber con anticipación qué va a ocurrir no nos permite planear a largo plazo los diferentes sectores”, mencionó la Dra. Cavazos.
El Dr. Antonio Díaz de León dijo, por su parte, que “… estamos tratando de entender el cambio climático para adaptarnos, pero a veces pensamos que la mitigación es más importante que la adaptación. Cosa que para países como el nuestro, es la adaptación donde debe invertirse”.
El Dr. Rogelio Vázquez, investigador del Departamento de Geofísica Aplicada del CICESE, compartió que junto a sus colegas hicieron una práctica sencilla: tomaron muestras del agua que llega a sus casas, por intervalos de 2 semanas. Analizaron estas muestras a partir de los parámetros más elementales: medición de pH, densidad de sólidos totales disueltos y niveles de fluoruro.
Al sur de la ciudad, zona abastecida por el acuífero de Maneadero – que está en estado sobre explotado-, el agua contiene 2 mil 200 partes por millón (ppm) de sólidos totales disueltos, mientras que al norte de la ciudad es de 700 ppm. La norma internacional sobre calidad de agua indica que ésta no debe exceder de mil ppm. Es decir, la zona sur de Ensenada recibe agua de menor calidad. El acuífero de Maneadero es costero, presenta intrusión de las sales del mar y no recarga por sí solo.
Tras ser cuestionados por personas del auditorio, los panelistas pusieron como ejemplo el Valle de Mexicali y la forma en que la participación ciudadana y la opinión pública en la capital del estado revirtió la Ley Estatal del Agua.
Frente a este caso, en el seminario, se habló de una invisibilidad de la población ensenadense en decisiones que competen a todos. “Es necesario hacer presión y trabajar en conjunto con las autoridades responsables del agua. Es momento de sumar esfuerzos”, mencionaron los panelistas, quienes reportaron la necesidad de participar como ciudadanos en los consejos consultivos locales y estatales, así como en otras actividades informales que alimentan a la opinión pública.
“Los espacios formales deben aprovecharse y no se ha hecho. Somos una sociedad tal vez tímida, desorientada, o poco consciente sobre los espacios de participación que existen y lo que se puede hacer en ellos”, opinó el Dr. Vázquez. “Es importante que cada sector defina su rol, para lo que es y para lo que está hecho. Nosotros como académicos, es una forma de aportar conocimiento e información, de analizar desarrollos que funcionan a nivel mundial, cosas que se puedan adaptar, entender la problemática del fenómeno, implementar un conocimiento que sirva para establecer las estrategias. No como un documento que sale de un foro, sino como un programa de trabajo, algo que se integre a un plan estatal hídrico”, dijo.
En su conferencia Hacia un nuevo modelo de gobernanza hídrica, el Dr. Díaz de León dijo que el modelo que se ha usado en los últimos 35 años ya dio de sí. “No resuelve los problemas, va aumentando la pobreza”.
Explicó que la política hídrica debe ser una política nacional que integre una nueva cultura del agua desde la visión ambiental; que incorpore las alternativas de abastecimiento más factibles para el medio ambiente, que implemente un marco jurídico justo, que tome a consideración los diferentes contextos sociales para implementar estrategias adecuadas e incluya la voz de los ciudadanos.
“Hay una necesidad de aclarar un marco jurídico, que ahorita está llegando a una crisis por la repartición de agua que rige actualmente. Es un plan que no consideró el crecimiento”, comentó el Dr. Rogelio Vázquez y concluyó: “… sabemos que tenemos un rezago en la infraestructura para medir las condiciones de los recursos hidráulicos. Hay necesidades de tener actualizado sus comportamientos. Hay una incertidumbre importante sobre los efectos del Cambio Climático en nuestra región. Es claro que es muy urgente entender esta problemática y ver las acciones necesarias”.
En este encuentro académico participaron también el Dr. Walter Daesslé (IIO-UABC), el Mtro. Cuauhtémoc Castilla García (Derecho-UABC), el Dr. Jorge Ramírez Hernández (FIAD-UABC), el Dr. Salvador Ruiz (Facultad de Ingeniería y Negocios – San Quintín –UABC), el Dr. Alejandro García y la Dra. Mariana Villada, ambos de la Facultad de Ciencias Marinas de la UABC.
* Con información de Stephannie Lozano/Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE)







