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En aguas mexicanas de la Corriente de California, concluye misión y crucero oceanográfico CICESE-NASA

Fotos: Departamento de Embarcaciones Oceanográficas/CICESE, José Gómez y NOAA

 

Ensenada, Baja California, México, 17 de agosto de 2017, México Ambiental.- Con un gran conjunto de datos que serán interpretados por los especialistas, concluyó con éxito el primer crucero científicos del CICESE y la NASA, después de 10 días de navegación a bordo del Buque Oceanográfico Alpha Helix y de trabajo intenso con mediciones para comparar y validar los procesos oceanográficos que encontraron a su paso y que corroborar que la investigación es emocionante. Los expertos encontraron en su expedición dos remolinos ciclónicos superficiales, un remolino subsuperficial, una surgencia costera y una contracorriente intensa.

 

El trabajo concluido el 2 de julio se realizó con imágenes satelitales que proporcionó la agencia espacial y permitirá aportar información sobre lo que sucede en esta porción de la Corriente de California para validar el modelo de circulación global que elabora la NASA.

 

El crucero científico marcó diversos referentes inéditos en temas oceanográficos. Es la primera vez que un crucero mexicano recibe casi a diario información satelital de la NASA. Los investigadores pudieron entender prácticamente en tiempo real la relación entre la circulación (corrientes y remolinos) y la distribución de organismos zoo planctónicos. Y lograron comprobar que las costas frente a Baja California son más ricas en procesos de mesoescala de lo que se creía para esta época del año.

 

En aspectos de navegación, consiguieron aprovechar las corrientes y remolinos para optimizar la travesía del Buque Oceanográfico Alpha Helix, logrando alcanzar una velocidad record de 10 nudos (aproximadamente 19 km/h) en su regreso a Ensenada.

 

El Dr. José Gómez Valdés, investigador del Departamento de Oceanografía Física del CICESE, es el primer científico de este centro que realiza una estancia en el Jet Propulsion Laboratory  (JPL) de la NASA, en Pasadena, California. Él fungió como jefe científico de la campaña oceanográfica llamada CICESE-JPL/NASA, que se realizó del 23 de junio al 2 de julio en aguas al oeste de la península de Baja California, a bordo de este buque oceanográfico propiedad del CICESE.

 

Invitado por los investigadores Jorge Vázquez y Dimitris Menemenlis, de la División de Ciencias de la Tierra de esa institución, el mexicano estuvo en Jet Propulsion Laboratory. Vázquez trabaja con información satelital; Menemenlis, desarrolla un modelo numérico de circulación global.

 

José Gómez es responsable del proyecto de investigación Generación de remolinos superficiales en el mar patrimonial mexicano, que inició este año con un financiamiento del CONACYT. El proyecto concluirá en 2019 y en él participan el doctor Héctor S. Torre, egresado del CICESE, quien está haciendo una estancia posdoctoral en el JPL. Posteriormente se agregaron los doctores Vázquez y Menemenlis.

El estudio de corrientes y remolinos en esta zona del Pacífico ha sido el tema de estudio del Dr. José Gómez por años. Pero a diferencia de otros cruceros, en éste contó con información satelital de primera mano, de quienes elaboran las imágenes satelitales en el JPL, lo que permitió establecer una relación directa entre “… los investigadores que estamos estudiando la Corriente de California y los investigadores del JPL. Eso por el lado de los satélites. Por el lado del modelo del profesor Menemenlis basta decir que, por ahora, es el estado del arte en modelación”.

 

Comentó que la NASA enviaba la imagen del día al CICESE donde el Ing. Juan Carlos Leñero, del Departamento de Embarcaciones Oceanográficas, la interpretaba. La diferencia en la coloración permitía, por ejemplo, apreciar un giro. Entonces superponía esta imagen en un mapa para obtener las coordenadas y las enviaba, como texto, al capitán del barco con indicaciones de lo que se trataba, y los instrumentos a bordo lo monitoreaban. Cuando se contaba con señal satelital a bordo, las imágenes se recibían directamente en los celulares.

 

La información satelital en tiempo real fue muy importante para la toma de decisiones en este crucero, por lo que recomendó enfáticamente que los cruceros oceanográficos en general reciban este tipo de información de la NASA.

 

En los 10 días de travesía, la NASA detectó dos remolinos ciclónicos y surgencias costeras frente a Punta Baja y Punta Canoas. Además, con la instrumentación a bordo hallaron una fuerte contracorriente al sur, por Bahía de Vizcaíno, y un remolino subsuperficial frente a San Quintín.

 

Y detalló: “… nos dimos cuenta que la región frente a Baja California es muy rica en procesos de mesoescala, en junio. Es más rica de lo que nosotros creíamos. Por ejemplo, por vez primera nos dimos cuenta que las ondas internas estuvieron presentes en casi todos los lances en donde había remolinos”.

 

En el crucero, compartió el científico mexicano, “… vimos todos los días los resultados de las observaciones oceanográficas que estábamos haciendo. Pero aparte llevábamos dos especialistas en zooplancton y pudimos hacer relaciones entre las corrientes, los remolinos y la distribución de organismos zoo planctónicos. Para eso sirve saber muy bien la circulación de los flujos balanceados, porque de esa manera uno puede entender cuánto han viajado los organismos marinos de un lugar a otro y por qué están donde no deberían de estar”.

 

Y continuó: “Por ejemplo, analizando las colectas de las redes de zooplancton y lo que veíamos en las imágenes de nuestros instrumentos, nos dimos cuenta que frente a Ensenada, fuera de la costa, había organismos que son propios de la Bahía de Vizcaíno, entre ellos langostilla. Y nos preguntamos ¿de dónde vino esa langostilla? Tan lejos y en mar abierto. Analizando la información oceanográfica nos dimos cuenta que primero los acarreó una contracorriente, y luego un remolino los llevó hacia afuera. Podemos decir que las corrientes transportan a los organismos, los atrapan los remolinos de mesoscala y estos los redistribuyen de tal forma que están casi en toda el área. Esa fue una de las aplicaciones”.

 

El  Dr. Gómez Valdés, con la información recabada, regresará a su cubículo en el JPL. “Vamos a juntar toda la información satelital que tenemos y vamos a procesarla. Platicaremos con el modelador para que nos de su porción de datos y vamos a estudiar más este asunto”.

 

El experto reconoció que en 2009 ya se había detectado uno de estos remolinos subsuperficiales en la región IMECOCAL, por lo que el objetivo principal de este crucero era validar la hipótesis que desde entonces tenía.

 

Su estancia allá está planeada hasta diciembre de 2017. Pero eso no implica que no continuará con estas colaboraciones por más tiempo. Mientras tanto, piensa publicar algunos resultados de la primera fase de su estancia, y trabajar en una segunda fase procesando los datos del crucero.

 

Estimo que en abril de 2018 realizará un nuevo crucero en esta zona, esta vez como parte de un proyecto donde el JPL está involucrado. Y lanzó una recomendación a todos los investigadores que trabajan en circulación oceánica: “… vayan al mar, usen buques oceanográficos como herramienta fundamental de observación, porque realmente ayuda estar ahí, en el sitio, a formarse una idea de cómo circula el agua. A mí personalmente me ayudó a tener una mejor idea de cómo es la circulación y a valorar la importancia de las ondas internas en la dinámica de las aguas frente a Baja California cuando el verano empieza a manifestarse”.

 

José Gómez explicó que su investigación tiene dos vertientes: Comparar y validar datos oceanográficos de la Corriente de California con las imágenes satelitales que genera la NASA (el grupo del Dr. Jorge Vázquez) para conocer qué tan bien los satélites reproducen las temperaturas y salinidades en la superficie del mar. Éste, dijo, será uno de los primeros trabajos en que se comparan datos observados en el sitio -con embarcaciones oceanográficas- y datos satelitales de temperatura y salinidad tomados con el satélite Soil Moisture Active/Passive (SMAP) en la región que abarcan los programas IMECOCAL y CalCOFI.

 

IMECOCAL (Investigaciones Mexicanas de la Corriente de California) es un programa observacional que el CICESE implementó desde hace 20 años y CalCOFI (California Cooperative Oceanic Fisheries Investigations), es una iniciativa del Departamento de Pesca y Vida Silvestre de California, el Servicio de Pesquerías de la NOAA y el Instituto Oceanográfico Scripps. En conjunto cubren un área geográfica que va de Bahía Magdalena, al sur de la península de Baja California, a la parte central de California, y de la costa a mar adentro.

 

José Gómez comentó que también se estudian dos fenómenos en particular: uno que se conoció con el nombre de ‘the Blob’, la alberca de agua caliente que sucedió en el Pacífico del noreste de 2014 a 2016; y el fenómeno de surgencias que se presenta a lo largo de las costas en los estados de California y parte de Baja California”.

 

Esta validación de las lecturas satelitales a partir de datos colectados in situ abarca solamente la capa superficial –que coloquialmente llaman la piel del océano- que corresponde a los primeros centímetros y que involucra también temperatura y salinidad.

 

Los científicos tiene acceso al banco histórico de datos que han generado los programas CalCOFI e IMECOCAL, así como el banco de imágenes de la NASA y con ello se estudiará el efecto de las aguas subsuperficales en la superficie del océano.

 

Sobre “the Blob”, José Gómez dijo que ha sido estudiado y monitoreado por varios investigadores desde el punto de vista de la temperatura, “… pero nosotros, el JPL junto con el CICESE, somos los primeros que estamos analizando cómo estaba la distribución de salinidad durante la ocurrencia del fenómeno”.

 

A partir de 2014  “the Blob” se presentó más al norte como una alberca de agua cálida y varias más pequeñas en la región CalCOFI; incluso hubo una más pequeña frente a Baja California, dijo. El fenómeno ya se disipó completamente, por lo que el proyecto de investigación se concentra en la porción del norte.

 

La segunda vertiente de su estudio tiene que ver con el modelo global de circulación del Dr. Menemenlis que es el estado del arte en cuanto a modelación de la circulación general de los océanos, el de más alta resolución. “Hemos pedido al investigador líder que nos proporcione salidas del modelo de la región IMECOCAL para estudiar los procesos en esta región”.

 

La intención es validar las predicciones del modelo con los datos que se obtienen in situ durante un crucero. En este caso, a partir de las lecturas obtenidas con el equipo de ADCP, LADCP y CTD (1) que lleva el B/O Alpha Helix. Y a la inversa: complementar el modelo con la información de los fenómenos que pudieran encontrar durante el crucero.

 

*Con información de Roberto Ulises Cruz Aguirre/CICESE

 

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