Ciudad de México, México, 8 de junio de 2025.- Los océanos cubren más de 70 % del planeta Tierra, y son fuente de vida y sustento de la humanidad y de todos los demás organismos de la tierra. Sin ellos no habría vida orgánica, es así de simple.
En un documento público de Naciones Unidas, se reconoce que el océano –como equivalente a la tierra en singular-, produce al menos 50 % del oxígeno del planeta, alberga la mayor parte de la biodiversidad de la tierra, y es la principal fuente de proteínas para más de 1000 millones de personas en todo el mundo. Y absorben alrededor de 30 % del dióxido de carbono producido por los humanos, amortiguando los impactos del calentamiento global.
En este mundo capitalista, se reconoce además como elemento clave para la economía global, pues se estima en 2030 –en cinco años más- más de 40 millones de trabajadores en el mundo estarán estrechamente vinculados al océano y sus recursos.
No obstante, esta importancia fundamental y a pesar de todos sus beneficios, el océano necesita más apoyo que nunca, sostiene la ONU.
En México el panorama no es diferente. de hecho, la conmemoración prácticamente es protocolaria con textos y referencias en redes sociales que refieren información que se ha manejado hasta el hartazgo. Poco y nada por se ha hecho y se hace para impulsar un gran programa que cambie nuestra perspectiva cultural y nuestra relación con nuestros mares y océanos. Hoy, en México, como antes y seguramente después: se lanza la mierda de las ciudades a los mares, la industria de transporte náutico contamina con lubricantes y basura, las personas los inundan de desechos, y se talan manglares y se invaden zonas de pastizales. Nada detiene la voracidad para aprovechar el océano. El presente de los océanos y mares en México, es detestable. El futuro, más.
Más allá de esto que es casi general, la ONU relata que 90 % de las grandes especies marítimas de peces han reducido su población y su dinámica poblacional, y 50 % de los arrecifes de coral están destruidos. Hoy se extrae mucho más del océano de lo que se puede reponer.
Por eso, clama el organismo global, “… debemos trabajar juntos para crear un nuevo equilibrio en el que no agotemos todo lo que este nos ofrece, sino que restauremos su vitalidad y le devolvamos una nueva vida”.

El domingo 8 de junio se conmemoró el Día Mundial de los Océanos bajo el texto simbólico” Maravillas oceánicas: sostener lo que nos sustenta”, una conmemoración en el contexto del Decenio de Ciencias Oceánicas de la ONU y la celebración de la Conferencia de los Océanos. Con esta nueva visión, la jornada celebra el asombro que nos inspira el océano: su belleza, su misterio y su papel vital en nuestra vida y en el planeta.
Para la ONU, este día nos recuerda nuestra conexión profunda con el mar, y llama a protegerlo mediante decisiones guiadas por la curiosidad, la sabiduría y el compromiso con el bienestar colectivo.
Y su importante papel en la vida cotidiana. Son los pulmones de nuestro planeta, una fuente importante de alimentos y medicinas y una parte fundamental de la biosfera.
El propósito del Día Mundial de los Océanos es informar sobre el impacto de los humanos en el océano, desarrollar un movimiento mundial de apoyo y unir a la población en un proyecto para la gestión sostenible de nuestros mares.
Este año en que se eligió Corea para la celebración, el programa completo es producido por la División de Asuntos Oceánicos y del Derecho del Mar de la Oficina de Asuntos Jurídicos de las Naciones Unidas, en asociación con Oceanic Global, el programa anual de este año ensalzará las maravillas del océano como fuente de vida que apoya a la humanidad y a todos los demás organismos de la Tierra.





