Ciudad de México, México, 6 de febrero de 2017, México Ambiental.- Una especie emblemática ancestral de México, el jaguar (Panthera onca) está en mayor peligro de extinción de lo que se pensaba, pues quedan menos de 4 mil ejemplares en vida silvestre debido a la pérdida de más de 40 por ciento del hábitat original de este mamífero en nuestro territorio, cuya distribución ahora se restringe a las áreas más aisladas y de difícil acceso en las costas del Pacífico y del Golfo de México, las sierras madre Occidental y Oriental y el sur-sureste, reveló un estudio de investigadores del Instituto de Ecología (IE) de la UNAM.
Ocelotl, en náhuatl; balam, en maya, el jaguar ha sido relacionado, en diversas culturas de México, con la valentía, el poder, la noche, el inframundo, la fertilidad de la tierra y la muerte. Hoy la especie se extingue, por culpa de todos.
A partir de trabajo interinstitucional, ahora se sabe que la población de jaguar en el mundo es apenas de 64 mil individuos con 34 subpoblaciones de la especie –que se distribuye desde el norte de México hasta Argentina–, de las cuales 33 están en peligro o peligro crítico de extinción, como es el caso de México.
De estos 64 mil especímenes, 90 por ciento (57 mil) se ubica en una sola subpoblación de la Amazonia, que comprende regiones de Brasil, Perú, Ecuador y Colombia. Es la única subpoblación que por su tamaño, no está considerada en riesgo. Las restantes subpoblaciones contienen sólo 10 por ciento de los ejemplares, es decir, alrededor de siete mil jaguares. En México, según esta estimación, hay menos de cuatro mil, lo que significa que este mamífero emblemático de las culturas mesoamericanas está en grave riesgo de desaparecer debido a la pérdida de su hábitat natural.
Expertos mastozoólogos de los laboratorios de Ecología y Conservación de Vertebrados Terrestres y de Fauna Silvestre del IE, -a cargo respectivamente de los doctores Rodrigo Medellín y Gerardo Ceballos- han obtenido resultados muy interesantes que fueron publicados en el número más reciente de la revista Oryx, The International Journal of Conservation. Este artículo coincide con la publicación del libro El jaguar en el siglo XXI: la perspectiva continental, también coordinado por los científicos y sus colegas, en el que participaron 50 autores de 12 países.
De estos trabajos se deduce que la detección de subpoblaciones pequeñas, aisladas, con protección deficiente o densidades de poblaciones humanas muy altas y precisar la vulnerabilidad de cada una de ellas, permitirá determinar las prioridades de conservación para esta icónica especie en los países con presencia de jaguar.
De hecho los expertos mexicanos propusieron a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) -que publica la Lista Roja que se usa en todo el mundo como guía para políticas y prácticas de conservación- que no se evalúe a las especies por el total de su población, sino por la situación de cada una de sus subpoblaciones.
Y es que en México se ha perdido más de 40 por ciento de la distribución de la Panthera onca en el territorio nacional, limitándose a las áreas más aisladas y de difícil acceso en las costas del Pacífico y del Golfo de México, las sierras madre Occidental y Oriental y el sur-sureste.
Gerardo Ceballos afirmó que las poblaciones mejor conservadas, se encuentran en la península de Yucatán, Oaxaca y Chiapas, donde existen mil 800 ejemplares silvestres. En Sonora y Sinaloa podría haber alrededor de 400; en la costa media del Pacífico, en Nayarit, Jalisco y Colima, aproximadamente 300; y de Michoacán a Chiapas, 650.
Rodrigo Medellín dijo que la permanencia del jaguar en nuestro territorio es inestable y se podría advertir la gravedad de la situación con un sensible descenso en la población en los próximos 10 o 15 años; “… si en ese tiempo no tenemos una política de conservación sólida y establecida y las poblaciones no tienen seguridad, podríamos perderlos”, sostuvo el experto mexicano que consideró que esto sería sumamente vergonzoso para los mexicanos porque la especie es un ícono nacional. Si el jaguar se extingue, “… la responsabilidad será de todos”.
Por ello recomendó la correcta articulación de esfuerzos para salvar no sólo a la especie, sino a las selvas y bosques que mantienen casi 45 por ciento de toda la diversidad biológica del país, lo que significa la preservación de miles de otras especies de plantas y animales.
Lamentablemente en la actualidad, esta especie enfrenta amenazas como la pérdida y fragmentación de su hábitat, la agricultura y ganadería, la cacería, la disminución de sus presas (mamíferos, aves, reptiles y peces) y la expansión de los asentamientos humanos.
Rodrigo Medellín explicó que de las más de 22 millones de hectáreas de selvas altas que se extendían desde Veracruz hasta Chiapas, hoy quedan menos de un millón, dispersas y con poca continuidad. Los humanos “… no sólo nos metemos a su casa, sino que la destruimos al talar la selva. También nos comemos su alimento, porque nos gusta consumir venado y jabalí. Así, competimos con el jaguar por el espacio y la comida y además les ponemos enfrente ganado y le decimos ‘si lo tocas, te mueres’”, insistió el especialista.
Es patético además que las personas los cace porque quieren colgar su piel en una pared o porque la hija quinceañera quiere un collar con sus dientes, o para sentir la adrenalina de haber matado al felino más grande del continente, o simplemente porque se les cruzó en el camino. “Es patético”, reafirmó Medellín.
Gerardo Ceballos detalló que México cuenta en el Instituto de Ecología de la UNAM con el grupo científico con mayor impacto en conservación y estudios sobre el jaguar en todo el mundo, así como con el compromiso de diversos sectores para la preservación de esa especie.
Desde años atrás se creó la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar, que agrupa a los dueños de las tierras, al gobierno federal, organizaciones no gubernamentales y al sector académico, con una estrategia de protección y conservación, que es probablemente la más completa que existe en el mundo, y que consta de varios puntos: el censo nacional del jaguar; el trabajo con los ganaderos; la integración de una sola política de conservación a escala internacional; y la parte legal, de colaboración con abogados para contribuir a que cualquier persona que mate un ejemplar (millonario, político, ejidatario o indígena) vaya a la cárcel..
Ceballos comentó que el censo de jaguar, primero en el mundo para esta especie, se realizó durante tres años de planeación y estudios entre los años 2008 y 2010, y abarcó 12 entidades mexicanas. No sólo estimó el número de jaguares en tres mil 800, sino que colocó a México como líder en el desarrollo de estrategias de conservación del felino. Ahora mismo se realiza el segundo censo para determinar si la población se ha mantenido o ha decrecido.
De igual modo, con el trabajo de la comunidad científica se ha logrado que el gobierno mexicano tome al jaguar como una “especie insignia”. De hecho en la COP 13, realizada en diciembre pasado en Cancún, se concretaron acuerdos importantes, como el establecimiento de 2.5 millones de hectáreas más de reservas naturales antes de que acabe este sexenio.
Por ejemplo, dado que en la península de Yucatán se encuentra la mayor población de jaguares en México, se convino consolidar la reserva de la biosfera de Calakmul y establecer una nueva que va de Cancún a Sian Ka’an y que protegerá 480 mil hectáreas de selva para el jaguar y miles de especies más.
Y con el apoyo de Semarnat y Sagarpa, se diseñó una estrategia de trabajo con ganaderos donde, por ejemplo, éstos se comprometen a no matar jaguares.
Gerardo Ceballos afirmó que México es pionero en temas de ecología y conservación del jaguar y en tener una visión global de los fenómenos de extinción de especies y de poblaciones. De la UNAM sale ciencia de enorme calidad, que marca derroteros en todo el mundo y “… queremos que nuestros datos se conviertan en política pública, en acciones claras de conservación y manejo de la especie”, concluyó.







