La Paz, Baja California Sur, México, 18 de marzo de 2017, México Ambiental.- Científicos de todo el mundo consideran que los exoplanetas, podrían contener alguna forma de vida, porque los cuerpos celestes al parecer son templados, lo cual podría indicar que existe agua líquida en ellos y con ello, la probabilidad de existencia de algún tipo de vida.
El profesor Miguel Ángel Norzagaray Cosío, docente investigador del Departamento Académico de Sistemas Computacionales de la Universidad Autónoma de Baja California Sur, dijo que recientemente la NASA descubrió y publicó la existencia de un nuevo sistema planetario con siete planetas similares a la Tierra que giran alrededor de la estrella TRAPPIST-1, lo que constituye uno de los más grandes descubrimientos astronómicos en los últimos años.
Sobre estos exoplanetas habitables, explicó que los científicos buscan confirmar como características esencial, la llamada zona de habitabilidad, también llamada ecosfera útil, que no es otra cosa que la distancia que tiene el planeta de la estrella más cercana a él. Entre más cerca esté, el agua tenderá a evaporarse; por el contario, si está lejos, las condiciones harán que se congele. Lo ideal es que se encuentre a una distancia que le permita tener agua líquida, dijo Norzagaray Cosío.
El campo magnético es otro factor indispensable. Su función es proteger la capa atmosférica de la radiación que emite la estrella de nuestro sistema y de otras radiaciones que provienen de regiones cercanas. Los exoplanetas candidatos a ser habitables deberán tener una magnetósfera que genere la valiosa protección frente a los peligros cósmicos.
La lista de aspectos también incluye la existencia de atracción gravitacional y una composición química parecida a la de la Tierra, si es que se desea encontrar vida similar a la que existe en nuestro mundo, como aspectos a considerar en la búsqueda interestelar.
En otro sentido, el profesor Miguel Ángel Norzagaray comentó que los satélites pueden ser de gran influencia para que un exoplaneta sea habitable, pero hasta el momento no se sabe si son un elemento necesario para la existencia de cualquier forma de vida.
Y señaló: “En nuestro caso, la Luna ayudó a la Tierra como un tipo de acelerador para la vida. Pongamos un ejemplo, si nosotros queremos hacer masa para un pastel debemos agregar los ingredientes en un recipiente. Si no los agitas, tienes que esperar demasiado tiempo para que los componentes se asienten, pero, si los agitas, el proceso es mucho más rápido. Lo mismo sucedió entre estos dos cuerpos celestes”.
El catedrático de la UABCS dijo que el entorno galáctico es muy importante, ya que existen zonas dentro de la Vía Láctea que son más violentas que otras. En ocasiones, durante el viaje que siguen las estrellas y sus planetas circundantes, los sistemas exoplanetarios pasan por regiones donde existe un clima galáctico más violento, quizás se encuentran con una nube más caliente o un sitio en el que acaba de explotar una estrella y que tiene una cantidad concentrada de radiación. Lo anterior puede perturbar realmente las condiciones de vida que puedan generarse.
Por fortuna para a nosotros, la Tierra ha estado en un entorno galáctico muy agradable a lo largo de los últimos millones de años”, facilitando que la vida humana siga desarrollándose, concluyó Miguel Norzagaray.





