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Avanza dispersión de las agresiva palma de aceite africana (Elaeis guineensis) en La Reserva de la Biósfera La Encrucijada, en Chiapas

Ciudad de México, México, 11 de septiembre de 2018, México Ambiental.- La Reserva de la Biósfera La Encrucijada, en Chiapas, ha comenzado a ser invadida por la palma de aceite africana una especie exótica muy competitiva que ha acabado con muchos ecosistemas en el mundo y ha provocado la pérdida de biodiversidad a una tasa alarmante.

 

En México, en el sureste, la situación es preocupante porque La Encrucijada se trata de una de las regiones de manglares más ricas, diversas y productivas del país, y representa un ícono para la costa chiapaneca, por lo que es altamente turística y un ejemplo de educación ambiental, sostuvo Antonio Castellanos Navarrete, investigador del Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur (Cimsur) de la UNAM.

 

Dijo que en la Selva Lacandona, por ejemplo, “… hemos visto parcelas donde sustituyen selva por palma”.

 

El Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP-SAGARPA) reporta que en México existen 90 mil hectáreas de cultivo de Elaeis guineensis y prácticamente la mitad está en Chiapas.

 

Castellanos Navarrete analizó por qué en México, a diferencia de otros países, los ejidatarios juegan un papel importante en este cultivo. En Guatemala la mayor parte de la producción se hace en grandes plantaciones, pero en Chiapas es una importante fuente de ingresos para los ejidatarios, algunos de escasos recursos, en un contexto de opciones productivas limitadas.

 

Y sostuvo: El cultivo de esta planta genera “… un dilema entre la conservación y la importancia del desarrollo para sectores vulnerables de la población”.

 

El universitario fue invitado por Naturaleza y Redes, AC y la Reserva de la Biósfera La Encrucijada, para elaborar un mapa que permita identificar los sitios en donde hay palma de aceite dentro de la zona natural protegida; así, se detectaron 469 plantas, con una edad promedio de cinco años.

 

Debido a que 48 por ciento se localiza a menos de 10 metros de un curso de agua, Castellanos Navarrete sugiere que ésta puede ser la principal vía de dispersión de las semillas.

 

Otro inconveniente es que 45 por ciento se encuentra en bosques de zapotonales que son selvas inundables, ubicadas sólo en la Reserva de la Biósfera La Encrucijada, un preciado ecosistema que sirve de refugio para muchas especies.

 

El problema se acentúa porque en ciertos periodos del año, cuando a los ejidatarios les es imposible vender los frutos, se favorece la presencia de semillas en el suelo, que pueden ser arrastradas por el agua, en caso de inundaciones, hacia la reserva.

 

También los animales contribuyen a la dispersión y de hecho se ha visto al menos una decena de especies de aves en estas plantas y rastro de cinco especies de mamíferos cerca de los frutos.

 

El universitario, que desde hace años estudia la siembra de palma de aceite, comentó que su cultivo se extendió a raíz de que el gobierno chiapaneco, a principios de la década de los 80, se unió al Programa Mesoamericano de Biocombustibles, pero debido al alto costo del procesamiento, el fruto de la planta ahora es comercializado para la elaboración industrial de galletas, papas fritas y cosméticos, entre otros productos.

 

“Nos preguntamos cómo fue que su cultivo fue aceptado por los ejidatarios y encontramos que los gobiernos federal y estatal (a través del Instituto de Reconversión Productiva y Bioenergéticos) entregaron plantas sin costo y otorgaron créditos para apoyar su producción. Esto hace único el caso mexicano, pues incluso los pequeños productores tienen tres plantas de procesamiento para transformar el producto crudo en una primera etapa”, remarcó

 

La dispersión de esta palma en la Reserva no ha sido discutida de manera suficiente, pero “definitivamente es un foco rojo”, recalcó.

 

El trabajo en el que colaboró Castellanos Navarrete abrió un primer diálogo, que dio como resultado el establecimiento del grupo de trabajo “Palma de aceite sustentable de la costa de Chiapas”, en el que especialistas de la Reserva, académicos, sociedad civil, cooperativas de ejidatarios con sus propias procesadoras y el sector privado laboran para enfrentar la problemática.

 

Los resultados fueron compartidos a la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), que actualmente realiza un análisis de riesgo completo para determinar si la palma de aceite puede considerarse una especie invasora.

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