Ciudad de México, México, 11 de junio de 2020, México Ambiental.- La generación de residuos sanitarios como cubrebocas, guantes de látex, gafas de protección, caretas, pañuelos desechables, entre otros desechos hospitalarios, en virtud que representan un riesgo latente para la población, ante la pandemia por el COVID-19, deben ser desechados de forma inmediata, pero es indispensable darles un manejo integral, principalmente en los hogares, para evitar posibles riesgos de contagio a los mismos integrantes de las familias, así como a los trabajadores de limpia, afirmó el biólogo del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Sergio Nájera Esquivel.
El catedrático de la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Biotecnología (UPIBI) del IPN, Sergio Nájera, aseguró que para prevenir contagios del coronavirus SARS-CoV-2 es necesario apartar los residuos sanitarios, incluido chicles, cepillos de dientes, colillas de cigarros, envases de medicamentos, apósitos, gasas, jeringas, entre otros, en contenedores y bolsas de plástico, exclusivas para estos materiales, que adviertan el riesgo que puede producir manipularlos.

Las autoridades ambientales y órganos colegiados sugieren que los residuos se agreguen a una segunda bolsa de plástico, a la que se le debe rociar una solución de agua clorada, 20 gotas de cloro en medio vaso de líquido, y después marcarla con un plumón indeleble o de cualquier otra forma con la leyenda “residuos sanitarios”, lo cual no contraviene a lo estipulado en La Ley de Residuos Sólidos del Distrito Federal, que permite el uso de bolsas de plástico por motivos de higiene.
El especialista politécnico agregó que la nueva normalidad exige que los usuarios de transporte público realicen también un adecuado manejo de sus desechos sanitarios y depositarlos en los contenedores de sus casas o de sus trabajos, ya que el coronavirus SARS-CoV-2 puede permanecer desde unas horas hasta varios días en distintas superficies, lo que se convierte en un foco de riesgo para la población.
Al degradarse o fragmentarse los cubrebocas y guantes de látex, por ejemplo, pueden contaminar los cuerpos de agua o los ecosistemas y convertirse en una amenaza para aves, peces u otros animales.

Sergio Nájera Esquivel, precisó que los desechos sanitarios no son residuos peligrosos biológico-infecciosos (RPBI), ya que estos se definen como “aquellos materiales generados durante los servicios de atención médica, de acuerdo a la Norma Oficial Mexicana NOM-087-SEMARNAT-SSA1-2002, referente a la Protección ambiental-salud, ambiental-residuos peligrosos biológico-infecciosos-clasificación y especificaciones de manejo, que requieren de recolección, almacenamiento, transporte y tratamiento especializado.





