Ciudad de México, DF, México, 19 de octubre de 2015, México Ambiental.- Con la finalidad entender la respuesta inmunológica a diversas enfermedades, y por lo tanto lograr generar predicciones y ayudar a reducir los efectos secundarios de algunos fármacos y tratamientos, que a veces resultan más dañinos que la enfermedad misma, Mariana Esther Martínez Sánchez, alumna del doctorado en Investigación Biomédica Básica de la UNAM en conjunto con su tutora María Elena Álvarez-Buylla, investigadora del Instituto de Ecología (IE) y del Centro de Ciencias de la Complejidad (C3) de esta casa de estudios, desarrollaron redes complejas y mapeos dinámicos de las transiciones celulares y los patrones de plasticidad que despliegan los linfocitos T.
En el proyecto participan los científicos Luis Mendoza Sierra y Carlos Villarreal Luján, de los institutos de Investigaciones Biomédicas (IIBm) y de Física (IF), respectivamente; quienes son coautores de un artículo recién publicado en la revista PLOS Computational Biology, la más importante del mundo en su especialidad.
El sistema inmune es el que nos defiende de enfermedades y agentes patógenos en cualquier ambiente; este sistema está compuesto con distintos tipos de células, pero entre éstas, destacan los linfocitos T, los cuales son fundamentales en la respuesta defensiva ante la presencia de agentes desconocidos en el cuerpo y son capaces de transformarse en varios subtipos según las necesidades que enfrenten
Tienen dos características en apariencia contrarias: la estabilidad u homeostasis intracelular, con la que se conservan en equilibrio con el organismo, y la plasticidad, mediante la cual se adaptan a las condiciones cambiantes del entorno para mantenernos saludables.
Redes complejas, explicación y predicción
“En una red compleja de base matemática hemos probado los datos de casi 40 experimentos para entender la respuesta inmunológica a diversas enfermedades, el proceso de inflamación y el desarrollo de la obesidad, entre otros padecimientos”, dijo Martínez Sánchez.
“La robustez de los linfocitos T y, al mismo tiempo, la resiliencia y respuesta plástica del sistema inmune, que depende, entre otros factores, de la plasticidad de los primeros, son importantes. En el artículo se demuestra que ambos comportamientos emergen de una red dinámica mínima multiestable, que integra los componentes moleculares y sus interacciones necesarios y suficientes para recuperar las configuraciones moleculares que caracterizan a los distintos tipos de linfocitos y también sus patrones de plasticidad, descritos experimentalmente hasta ahora”, añadió Álvarez Buylla.
Además de entender a detalle cómo el sistema inmune despliega señales bioquímicas para protegernos, este abordaje ayudará a los científicos a por ejemplo, a partir de redes complejas que modelan el funcionamiento de los linfocitos T los científicos podrán estimar cuál será el mecanismo de respuesta que esas células defensivas desplegarán ante un agente concreto, como la insulina o un medicamento específico.
La clave ahora, acotó Álvarez-Buylla, es combinar este tipo de enfoques teórico-computacionales con estudios biomédicos experimentales y epidemiológicos.





