Ciudad de México, México, 22 de octubre de 2018, México Ambiental.- Como justo reconocimiento a su trayectoria como comunicador, editor y formador de profesionales de la divulgación científica, el biólogo Nemesio Chávez Arredondo, profesor-investigador de la Unidad Cuajimalpa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), obtuvo el Premio Nacional de Divulgación de la Ciencia y la Técnica Alejandra Jáidar 2018, otorgado por la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica A. C. (Somedicyt).
El galardón –que lleva el nombre de una gran física y divulgadora científica mexicana– pretende motivar a quienes han impactado a la población nacional con aportaciones en el campo de la comunicación pública de la ciencia para consolidar una cultura científica.
Nemesio Chávez Arredondo emprendió la divulgación a los 20 años de edad. El primer contacto fue mediante los boletines mensuales Prensi, publicados por la UNAM, que recibía por correspondencia. Años después se convirtió en editor de ese medio cuando egresó de la licenciatura, invitado por el Centro Universitario de Comunicación de la Ciencia de la UNAM; más tarde trabajó en la revista Naturaleza.
“Esa experiencia me fue útil para desarrollar habilidades de comunicación en diversos medios, primero en los escritos que son la base de todos los demás, de hecho parte de la justificación del premio se vinculó directamente con mi desempeño como editor, pues la escritura siempre la he llevado a la práctica”, manifestó.
Su labor se extendió a la televisión, la radio y después fue director del Museo de Historia Natural de la Ciudad de México; “… en este último descubrí que la pinacoteca es la conjunción de medios y comprendí que cada público es distinto, debido a que cuenta con desarrollos y creatividades diferentes”.
Nemesio Chávez se desempeña como profesor en la Licenciatura de Ciencias de Comunicación de la Unidad Cuajimalpa de la UAM, caracterizada por ser la única opción educativa en nivel pregrado en México en ofrecer la posibilidad de una especialización en comunicación de la ciencia.
La UAM ha hecho un esfuerzo muy singular en ello y se ha convertido en punta de lanza en el país, ya que hay maestrías o diplomados, pero no existían programas de licenciatura, sin embargo “aún falta mucho por desarrollar para darle todavía más fuerza”.
En la última década “… me he enfocado a la formación de profesionales en comunicación del conocimiento creo que los ciudadanos deben tener acceso a todo tipo de temas: científicos, sociales, humanísticos, artísticos y espirituales para convertirse en individuos integrales que puedan reconocerse en los otros y juntos establecer reglas de vida mejores, llevando a cabo utopías de paz, entendimiento y comprensión”, comentó.
La comunicación de la ciencia será uno de los oficios cada vez más relevantes a causa de los desarrollos tecnológicos nuevos, “… por eso me preocupa fortalecer un gremio que nos ha costado trabajo consolidar, desde lograr su profesionalización hasta convertirlo en más académico”.
La tarea es compleja porque requiere de muchos talentos e implica una formación múltiple, que se refleja en la generación de productos comunicativos científicos, de los cuales “ahora encontramos más, pero resultan insuficientes, aunque la apertura de los medios digitales ha impulsado la proliferación de blogs cuyas propuestas, realizadas desde fuera de las instituciones y con un carácter independiente, pueden resultar interesantes”, apuntó.
Las mejores formas de realizar comunicación de la ciencia son muchas, pero lo valioso es que no hay límites para la creatividad y esto significa crecimiento de los divulgadores, quienes deberán saber cómo provocar efectos poderosos en el público para que conozca lo que se está investigando de manera clara y con una comprensión profunda, finalizó.





