CLARA BLANCHAR
Barcelona, España, 1 de junio de 2018, El País.- Ha tenido que pasar un siglo para que se haya avistado un lince ibérico en Cataluña. Y los agentes rurales de la Generalitat han detectado un ejemplar nada menos que en el Área Metropolitana de Barcelona, que agrupa a los 36 municipios más próximos a la capital catalana. La Generalitat evita revelar la ubicación del animal, para velar por su seguridad. Pero teniendo en cuenta que está cerca de infraestructuras viarias y de núcleos urbanos y corre peligro, los agentes rurales estudian capturarlo con la ayuda de expertos de Liber Iberlince el proyecto que vela por la recuperación de esta especie en peligro de extinción.
El ejemplar fue fotografiado el pasado 29 de mayo en un operativo de búsqueda que activaron los Agentes Rurales porque habían recibido avisos de personas que lo habían visto. Un vecino aseguró haber visto un “gato gigante”, relata Santi Palazón, el biólogo técnico que se está encargando del estudio del ejemplar y de su captura. El experto todavía está sorprendido con la presencia del animal en Cataluña. Ni él ni los expertos de Liber Iberlince entienden como ha cruzado la península. Palazón explica que probablemente entró en Cataluña por los Ports de Besseit, cruzó el río Ebre y desde allí llegó hasta el Garraf. “Desde allí avanzó y está en un atolladero porque no puede avanzar ni dar marcha atrás”, relata.
El animal está en buenas condiciones y se ha podido identificar gracias a las manchas del cuerpo y el código del collar, que se aprecia en las fotos. Se trata de Litio, un macho que fue liberado en 2015 en Portugal y que nació en 2014 el centro de cría en cautividad de El Acebuche, en el parque de Doñana, en Huelva. En mayo de 2016 fue capturado de nuevo en Huelva y trasladado al Centro de Recuperación de Especies Amenazadas (CREA) de la provincia, porque no se adaptaba al medio natural y se encontraba débil. Tras recuperarse, Litio fue liberado en Portugal, en el Vale do Guadiana, y pocos días después se perdió la señal de GPS del collar que lleva.
El lince ibérico estuvo en grave peligro de extinción y el proyecto Life Iberlince, en el que participan España y Portugal, pretende recuperar la distribución histórica de la especie. Con el trabajo de conservación que se ha realizado se ha conseguido pasar de 94 ejemplares en 2002 a 589 en el último censo de 2017.





