Ciudad de México, México, 1 de febrero de 2018, México Ambiental.- Con el nombre provisional de Loxosceles sp y ahora mismo en proceso de descripción morfológica, fisiológica, molecular y taxonómica que estará lista en los próximos meses, el científico investigador de la UNAM Alejandro Valdez Mondragón, catedrático Conacyt en la sede Tlaxcala del Instituto de Biología (IB) de la UNAM, descubrió en Puebla una nueva especie de araña violinista y ya trabaja con sus alumnos para definir características que permitirán nominar definitivamente.
El catedrático explicó que desde hace año y medio se realiza un proyecto en el Laboratorio de Aracnología del IB, adscrito a la sede Tlaxcala, para conocer la diversidad de arañas violinistas en México. Durante las expediciones que hicimos a Guerrero, Puebla e Hidalgo se colectaron varios ejemplares y al estudiarlos en el laboratorio y compararlos, se descubrió que correspondían a una especie nueva.
La araña, de la especie Loxosceles, está en proceso de descripción. “Necesitamos nombrarla, medirla, fotografiarla, escribir el artículo y posteriormente publicar nuestros resultados en una revista científica de impacto internacional. Es un descubrimiento importante”, afirmó al señalar que junto a sus alumnos, realizan esa parte del trabajo taxonómico.
Alejandro Valdez Mondragón señaló que la especie, provisionalmente llamada Loxosceles sp., fue ubicada es del estado de Puebla y será la número 37 de las que habitan en México. “En el país están descritas hasta ahora 36 arañas violinistas, todas del género Loxosceles, y a nivel mundial existen 113”, informó el hombre de ciencia.
En México existe la mayor diversidad de estas arañas en todo el mundo. Algunas son endémicas del país y otras se comparten con Estados Unidos dijo, al señalar que todas las Loxosceles son consideradas de importancia médica por el tipo de veneno que tienen al momento de la mordedura.
El problema, añadió, es que pueden producir necrosis tisular o muerte de tejido y en casos más graves daño sistémico que incluye órganos internos, que regularmente son los que tienen desenlaces fatales.
Las mordeduras de este tipo de arañas son delicadas. La etapa crítica son las primeras 24 horas y a veces hasta las 48 horas se empiezan a ver los efectos. La reacción comienza con una llaga que se expande y produce una necrosis tisular (o muerte del tejido) bastante considerable.
Aclaró que este efecto es reversible y actualmente hay tratamiento para detener la necrosis, pero depende de la cantidad de veneno que inoculó la araña.
Si se sospecha de una mordedura de araña violinista, lo recomendable es recolectar el espécimen para estar seguros del tratamiento a seguir, pues con frecuencia las personas confunden la mordedura con una infección por hongos o problemas de pie diabético.
Para reconocerlas, al verlas desde arriba en su cefalotórax se puede apreciar una figura que emula a un violín, además de que cuenta con tres pares de ojos y no cuatro como todos los demás arácnidos.
Actualmente, en el laboratorio Valdez Mondragón y sus alumnos utilizan técnicas taxonómicas y moleculares para delimitar las singularidades. “Algunas tienen tantas variaciones a nivel morfológico que es difícil establecer los límites entre dos especies”.
Una de las etapas de su estudio de descripción científica será con marcadores moleculares mitocondriales y nucleares. Esto lo realizan totalmente en la sede Tlaxcala del IB.
Para Alejandro Valdez Mondragón es importante encontrar una nueva especie de araña violinista, porque la última revisión taxonómica que se hizo de este género fue hace 35 años. Desde entonces no se había hallado una nueva en México.







