Ciudad de México, México, 4 de diciembre de 2017, México Ambiental.- Como desde épocas inmemoriales, a finales de noviembre y principios de diciembre inició el arribo de ejemplares de ballena gris (Eschrichtius robustus) a las aguas templadas de Baja California Sur y lagunas costeras donde las hembras van a parir la nueva generación de ballenatos y los adultos iniciarán cortejos para aparearse. Después, hacia el mes de abril, iniciarán su retorno a los fríos mares del norte polar.
Las Lagunas Ojo de Liebre y San Ignacio en la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno son idóneas para la reproducción de la ballena gris que recorre más de 12 mil kilómetros desde Alaska para aparearse y tener a sus crías en nuestro país. Esta es, sin duda, una de las migraciones más largas.
Su estancia en México y su desplazamiento cerca de la costa, permite que miles de familias disfruten de su presencia durante la temporada que termina en abril aproximadamente cuando inician su regreso hacia el norte. Este fenómeno natural genera una importante derrama económica en la región y por ello se busca que sea apegad a las normas oficiales para sostener la actividad misma.
Para la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas de México, ese coloso mamífero mide de 11 a 15 metros con un peso aproximado de 30 toneladas. Presenta una gran capacidad respiratoria al poder permanecer hasta cerca de 15 minutos bajo el agua. Las hembras dan a luz una vez cada dos años, generalmente a una sola cría. El periodo de gestación es de 12 a 13 meses.
La Conanp en México es la encargada de la protección de este cetáceo durante su estancia en nuestro país. Los refugios ubicados dentro de la Reserva han permitido el cuidado y preservación de la especie.





