Jhonatan Carrasco Hernández, egresado de la maestría en Física Médica del Instituto de Física (IF) de la UNAM
Ciudad de México, México, 9 de agosto de 2017, México Ambiental.- Por el diseño de un radiofármaco original y de última generación, útil para identificar procesos infecciosos mediante la tomografía por emisión de positrones (PET), una técnica no invasiva de medicina nuclear, Jhonatan Carrasco Hernández, egresado de la maestría en Física Médica del Instituto de Física (IF) de la UNAM, obtuvo el Premio Fundación UNAM a la Innovación Farmacéutica 2017, al lograr el segundo lugar en el nivel de Posgrado, uno de los varios que se entregaron a distinguidos universitarios.
Con una idea de Miguel Ángel Ávila Rodríguez, investigador de la Unidad PET-CT de esta casa de estudios, Carrasco Hernández desarrolló el nuevo radiofármaco, denominado 68Ga-Dota UBI 29-41, útil para combatir infecciones bacterianas, entre ellas las intrahospitalarias.
Sobre este suceso dijo: “Estoy muy contento con este reconocimiento; es maravilloso que no haya quedado sólo en una tesis, me da gusto que el producto esté en la Unidad PET-CT de la Facultad de Medicina, pues siempre soñé con desarrollar algo que sirviera”.
El joven oriundo de Xalapa, que cursó la licenciatura en Física en la Universidad Veracruzana y la maestría en Física Médica en la UNAM, bajo la asesoría de Miguel Ángel Ávila Rodríguez, explicó que la idea original que motivó este desarrollo fue resolver un problema infeccioso propio de nuestro país, que afecta en especial a personas inmunodeprimidas o recién salidas de una cirugía. Se inició desde la producción del radiofármaco, se siguió con pruebas en animales y después se implementó en humanos. Es algo de lo que se carecía en México, dijo.
Un radiofármaco es un fármaco radiactivo y está marcado con un radionúclido emisor de positrones, antipartículas del electrón de carga positiva que cuando se encuentran se aniquilan y toda su materia se convierte en energía que se libera en forma de dos fotones emitidos simultáneamente en direcciones opuestas y con la misma energía.
Explicó que al detectarlos es posible identificar la línea de la que se emitieron y seguir la ruta en donde el radiofármaco se acumuló para formar imágenes. Así se detectan los procesos infecciosos.
El fármaco no existe en otras latitudes, sólo variantes. Se utiliza alguna molécula de las que usamos, pero en su composición completa no hay en otro sitio. Es un diseño especial para la problemática de México, aclaró.
El 68Ga-Dota UBI 29-41 es novedoso y se le denomina de tercera generación porque utiliza una estructura muy específica con dos moléculas: una es un agente vector que se pega directamente al sitio de la infección, y otra es una molécula que sirve de puente de unión entre el péptido que utilizamos y el átomo radiactivo.
Este elementos detecta infecciones bacterianas frecuentes en los hospitales, en donde los pacientes inmunodeprimidos, o luego de una cirugía, se enferman con bacterias, algunas resistentes a los antibióticos. “Como es radiactivo, hicimos un estudio avanzado con software de última generación proporcionado por la Facultad de Medicina, para hacer cálculos del nivel de radiación, que es muy controlado y no causa daño”, indicó.
Cuando se terminaron las pruebas vieron que era altamente específico, lo probaron en pacientes y funcionó bien. Actualmente, tras seguir un protocolo riguroso, está integrado a los radiofármacos que dan en la Unidad PET-CT de la UNAM.
El premio de la Fundación UNAM, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) y el Consejo Farmacéutico Mexicano, lo recibido en días pasados del rector de esta Universidad, Enrique Graue, en ceremonia realizada en la Unidad de Seminarios Dr. Ignacio Chávez.





