Ciudad de México, 26 de agosto (SinEmbargo).– Unos 20 mil mexicanos con doctorado residen y trabajan en Estados Unidos, de acuerdo con datos recientemente obtenidos por el Baker Institute. Esa enorme sangría beneficia al país del norte, dice por su parte un trabajo del portal especializado McClatchy, aunque los estadounidenses suelen pensar, de manera equivocada, que México envía a su gente más pobre e incluso a “criminales”, como dijo Donald Trump.
Los mexicanos con altos niveles escolares dejan el país, en contra de su voluntad, después de buscar empleos. Muchos creen que es problema de las propias universidades en México pero la mayoría coincide en que es el gobierno: hay una falta de visión por la ciencia, y una clara carencia de voluntad política.
Muchos de los enviados al extranjero van con el apoyo del gobierno, que otorga unas seis mil becas al año sobre todo para posgrado. Muchos estudiantes nunca regresan y otros, si vuelven, encuentran un desierto de oportunidades. Y esta fuga de cerebros alimenta las universidades y los centros de estudios de Estados Unidos.
“La falta de oportunidades en la educación superior es a menudo citado como uno de los principales obstáculos para el desarrollo socioeconómico de México. Por otra parte, los mexicanos con estudios de postgrado a menudo utilizan sus habilidades en el extranjero en vez de usarlas en el hogar, lo que limita el acceso del país a la mano de obra calificada. Algunos de los que estudian, utilizan su estancia en el extranjero para trabajar; otros estudian en México sólo para trasladarse a otros países con mejores puestos de trabajo y entornos sociales y económicos más estables”, dice el estudio del Baker Institute.
“Y México no es único en esto. La emigración de intelectuales y de profesionistas altamente calificados de países en desarrollo a los desarrollados a menudo se conoce como ‘fuga de cerebros’. Ha quedado claro que, si bien los países que acogen disfrutan de ‘fuertes beneficios económicos de la inmigración calificada’, muchas naciones en desarrollo, como México, pierden trabajadores innovadores y valiosos”, agrega.
El Baker Institute calcula que en 2013, 14 mil 199 ciudadanos mexicanos no inmigrantes estaban estudiando en Estados Unidos, convirtiendo a México en el noveno mayor exportador de estudiantes, de acuerdo con el Instituto de Educación Internacional. “Es preocupante, sin embargo, que de los 73 mil académicos de México que tienen títulos de doctorado, 20 mil viven y trabajan en Estados Unidos. El Consejo Nacional de Población (Conapo) de México estima también que ‘por cada 19 mexicanos que viven en México con un título de licenciatura o superior, uno vive en los Estados Unidos’. Esto sugiere que México necesariamente perderá algo del talento desarrollado a partir de los programas de intercambio”.
Además, un estudio de 2009 mostró que los mexicanos con estudios de doctorado hicieron un promedio de 111 pesos por hora en México, mientras ganaban 376.10 pesos por hora en los Estados Unidos. “Según el Banco Mundial (BM), México sólo destinó 0.5 por ciento de su PIB [Producto Interno Bruto] en investigación y desarrollo en 2011, mientras que los Estados Unidos se dio el 2.79 por ciento. Por lo tanto, los trabajadores educados, altamente especializados, deben buscar fuera de México la infraestructura de investigación y una paga más alta para aprovechar sus habilidades únicas”, agrega el Instituto.






