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Biodiversidad

Con 10 ejemplares registrados en 2019, la vaquita marina (Phocoena sinus) está en irreversible extinción, por pesca ilegal: UNAM

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Ciudad de México, México, 4 de junio de 2021, México Ambiental.- Si persiste la pesca ilegal de totoaba (Totoaba macdonaldi) en el Alto Golfo de California en México, la extinción de la vaquita marina (Phocoena sinus) es inminente, sostuvo, Luis Medrano González, académico de la Facultad de Ciencias, al alertar sobre la urgencia de conjuntar esfuerzos nacionales e internacionales para salvaguardar esta especie. El problema… es claro: “… su altísima mortalidad en las redes de pesca, específicamente las usadas para la totoaba, un pez que también está en ese riesgo y del cual en principio está prohibida su captura”, insistió.

Y es que en la más reciente reunión del Comité Científico de la Comisión Ballenera Internacional (IWC, por sus siglas en inglés), los expertos de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) de México presentaron los resultados de dos ejercicios de monitoreo de la especie, comúnmente conocida como vaquita marina (Phocoena sinus), realizados durante 2019, con resultados realmente alarmantes.

El primero de ellos es de elicitación (acuerdo entre pares) encabezado por Lorenzo Rojas-Bracho y publicado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), donde se establece que luego de siete avistamientos realizados en la zona se calcula que había al menos 10 vaquitas marinas en el área, de las cuales tres eran crías; es decir, lo que significa que se ha perdido 98.6 por ciento de la población.

Armando Jaramillo Legorreta, también de la Conap, explicó que en 2019 se presentó el estudio “Decline towards extinction of Mexico’s vaquita porpoise”, publicado en la Royal Society Open Science, que revisa el declive de la población de la marsopa, y que calculó la existencia de entre 9 y 19 ejemplares.

“Esto significa que, en un periodo muy breve, una serie de eventos accidentales en cierto lugar y momento podrían generar la desaparición definitiva de la especie; el riesgo es inminente de seguir la pesca ilegal como hasta ahora”, reflexionó Medrano González, al señalar que, si bien es un fenómeno natural y a lo largo de la historia del planeta se han acabado miles de especies, es distinto cuando la pérdida es causada por las personas.

“Los seres humanos, en particular después del siglo XVII, hemos incrementado en muchas veces las tasas de desapariciones y, en especial, las de aves y mamíferos; plantas también, lo cual es preocupante cuando conocemos una parte, relativamente pequeña, de la biodiversidad”, comentó el experto en mastozoología marina.

El investigador destacó que a partir de 2016 el comité científico del IWC advirtió que sin acciones inmediatas la vaquita marina se extinguirá, lo que representaría la segunda desaparición prevenible de un mamífero marino, pues en 2007 se declaró extinto al delfín del Río Yangtzé, un pez de agua dulce que sólo habitaba en China y al cual la pesca intensiva y las muchas modificaciones de ese río para la agricultura llevaron a la pérdida.

“Los científicos observan que las hembras de las vaquitas marinas se reproducen cada año y dan a luz a crías que se miran sanas y viables. La dificultad no tiene que ver ni con su reproducción ni sobrevivencia natural”, enfatizó el experto.

La pequeña marsopa es endémica de México y es catalogada por la UICN en peligro crítico de extinción. Su población ha sido monitoreada con detectores acústicos pasivos todos los veranos y esta información es comparada con una evaluación independiente del tamaño de la población a partir de transectos de observación visual.

“El problema de la vaquita es claro: su altísima mortalidad en las redes de pesca, específicamente las usadas para la totoaba, un pez que también está en ese riesgo y del cual en principio está prohibida su captura”, subrayó Medrano González.

En la última década, añadió el investigador, el trabajo de protección se ha complicado, pues a partir de 2010 surgió en China un mercado negro del buche de totoaba, en el cual ahora se paga hasta 45 mil dólares el kilo, lo que atrae a la delincuencia organizada y numerosos pescadores, lo cual revela un desajuste de gobernanza y desarrollo de la región.

“Lo que queda por hacer es que el gobierno mexicano sea capaz de detener de inmediato cualquier actividad ilegal de la pesca de totoaba en la región; y, por supuesto, dar pronto una solución de justicia, es decir, generar un esquema de verdadero desarrollo y bienestar social”, puntualizó.

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales destaca que la vaquita marina es protegida por la Norma Oficial Mexicana (NOM-059-SEMARNAT-2010) y la Convención sobre Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora.

En esa publicación en Internet, refiere que en 1992 se creó el Comité Técnico para la Preservación de la Vaquita y Totoaba, un año después se estableció la Reserva de la Biosfera Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado, también llamada zona de tolerancia cero, porque está prohibida la pesca en la región.

Recientemente se formó el Grupo Intragubernamental sobre la Sustentabilidad en el Alto Golfo de California, el cual anunció el impulso de acciones a corto, mediano y largo plazos para proteger ambas especies con estudios, a fin de actualizar la ubicación y conteo de la vaquita marina, totoaba y los humedales en la zona para la restauración de ecosistemas, educación ambiental y productivos.

La Secretaría de Marina (Semar) mantiene patrullajes marítimos, terrestres y aéreos, así como puestos de inspección y verificación en los sitios de embarque y desembarque integrados también por inspectores de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, oficiales de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca y de la Semar.

Pero el futuro de la vaquita marina es casi seguro: su extinción.

* Con información Diana Saavedra / Gaceta UNAM